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ABC LUNES 8 8 2005 51 Describe a España como un país que no es conocido precisamente por su eficiencia Se refiere a la Clínica de Salud Pública de Sevilla y alguno de sus espacios lo define como un extraño set evocado para una escena de terror de Hollywood Brown también habla de corrupción en las Fuerzas de Seguridad a lo largo de esta novela del autor de El Código Da Vinci Hay descripciones elocuentes a este respecto. Un país no conocido por eficiente Durante el relato de Digital Fortress el escritor estadounidense airea una imagen de Sevilla y de España totalmente apartada de la realidad, en algunos casos próxima al tercermundismo. España no es conocida por su eficiencia indica en otro pasaje del libro, y continúa: aquí nadie tendría idea de lo que las letras (del código cifrado en torno al que gira la novela) querrían decir También queda la sensación de que el comercio en España sigue marcado por las reglas del regateo propio de los zocos: Los americanos no regatean muy bien (le dice una mujer al protagonista de la trama) Usted no duraría un día en nuestros mercados Tampoco tiene desperdicio la descripción del tanatorio sevillano al que ha ido a parar el extranjero cuyos últimos pasos se investigan en la historia. Escribe Brown: Era sábado por la tarde y la morgue de Sevilla estaba técnicamente cerrada Una de las cinco mayores capitales españolas, la que fuera sede de la Exposición Universal de 1992, con una morgue que pone fecha de caducidad semanal a sus servicios mortuorios. Ibrahím Ferrer, en una rueda de prensa celebrada en noviembre de 2003 EFE La música pierde a Ibrahím Ferrer, una de las primeras figuras del bolero Su aportación va desde el son cubano hasta el jazz y la guaracha b Miembro del legendario Buena Vista Social Club, falleció a los 78 años en el hospital CIMEQ de La Habana, donde fue ingresado por una dolencia gastrointestinal LUIS MARTÍN MADRID. A Ibrahím Ferrer le asiste un valor incontestable: haber sabido recuperar en el otoño de su vida una consideración como primera figura de la música popular cubana que, diluyendo su talento en un práctico anonimato, la incultura de las multinacionales del disco- -en perversa alianza con el escaso calado en el exterior de la política cultural de su país- -le arrebató. Coincide su biografía con la de su paisano Compay Segundo, a quien la muerte nos arrebató también hace poco más de un par de años. Ibrahím había nacido en 1927, en San Luis, una localidad próxima a Santiago de Cuba. La peculiaridad del modo en que se produjo su natalicio informa como una metáfora acerca del apego por la música que este hombre sintió a lo largo de toda su vida: vino al mundo en el transcurso de un baile en un club social. Las calles de Santiago fueron su escuela desde el momento en que su madre falleció, cuando él sólo tenía 12 años y no tardó en formar con su primo Pineo un grupo que, con el nombre de Jóvenes del Son se dedi- có a animar las fiestas privadas de su barrio. El detalle fue rentabilizado por algunas orquestas como la Maravilla del Tran y los conjuntos Sorpresa y Wilson que incorporaron a Ibrahím a sus respectivas formaciones. El platanal de Bartolo Pero él quería probar otros caminos y pronto se encontró cantando con una de las mejores agrupaciones musicales de Santiago, la Orquesta Chepín- Chovén, un combo de orientacion jazzística dirigido por Electo Rosell, más conocido en los círculos musicales de Cuba como Chepín. De esa época, postrimerías de los años 40, data uno de sus mayores éxitos: El platanal de Bartolo La década siguiente fue el momento definitivo para Ibrahím. En 1953 se incorporó al grupo de Pacho Alonso, que adoptó el nombre de Los Bocucos. Con Los Bocucos primero, y más tarde, con la orquesta Ritmo Oriental y con Benny Moré, Ibrahím Ferrer se manejó en un repertorio esencialmente compuesto por sones, guarachas y temas rápidos con los que seguir sobrevi- Policía corrupta El libro también da para herir sensibilidades institucionales, porque en él se llega a hablar sin tapujos de corruptela policial como una práctica nada extraña en la España de nuestros días. Tras afirmar con error simplista que la prostitución es ilegal en nuestro país, el investigador de Digital Fortress se hace pasar por policía y trata de amedrentar a un ciudadano extranjero por implicarlo en un lío con una profesional del ramo. En la conversación entre ambos, el supuesto policía le dice que deberá terminar en comisaría o hacemos un trato Para remachar, Brown escribe: El alemán había oído historias sobre la corrupción en la Guardia Civil Juan de Marcos y Ray Cooder lo rescataron para el Buena Vista Social Club, devolviéndolo al bolero viendo al curso de los nuevos acontecimientos producidos en su país, a raíz del desembarco en Bahía Cochinos. De nuevo, éxitos como Mi quimbín y las sucesivas recreaciones de El platanal de Bartolo Y dos evidencias: la frustración de no poder cantar piezas aboleradas y la luminosa certeza de que, con su eterna gorra kangol y con su voz, siempre semejó la herramienta de un viejo artesano, estaba contribuyendo decisivamente a la creación de su más querida y pequeña república: ocho hijos, tres hijas, y su viejo piso de Los Sitios, el barrio obrero situado tras el casco viejo de La Habana. En 1996, el año en que tomó la firme decisión de jubilarse cuando finalizase la gira que realizaba por Chile al frente de Los Bocucos, el tresero Juan de Marcos y el benefactor Ray Cooder lo rescataron para participar en los proyectos de los AfroCuban All Stars y el Buena Vista Social Club. Por fin, el bolero era la médula del nuevo repertorio del cantante. El inmediato éxito hizo que Ray Cooder le produjese un espléndido disco que incluso vino a presentar a España hace un par de años: Buenos hermanos De haber escrito sus memorias nadie hubiera acusado de plagio a Ibrahím Ferrer si, como Neruda- -y pensando en la felicidad que los acontecimientos de los últimos años le trajeron- hubiera colocado el título Confieso que he vivido Por fin, cantaba asiduamente boleros.