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50 LUNES 8 8 2005 ABC Cultura y espectáculos Dan Brown devuelve a España a los tiempos del estraperlo y del atraso en Digital Fortress El autor de El Código Da Vinci torpedea la imagen del país en otro de sus éxitos editoriales b Digital Fortress que no ha sido traducida al español, va ya por su segunda edición en inglés y sigue ocupando visibles posiciones en las librerías estadounidenses ROBERTO PÉREZ SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. ¿Qué le ha hecho España a Dan Brown? De lo que se sabe, contribuir a sus jugosos ingresos por los miles de copias vendidas de El Código Da Vinci ¿Qué le ha hecho Dan Brown a España? A tenor de las descripciones que hace en otra de sus obras, Digital Fortress un flaco favor; pregonar una estampa arcaica de país de pandereta, de folclore rancio y de usos atrasados. Antes de ser conocido mundialmente por El Código Da Vinci Brown escribió otras tres novelas. Animado por el género del techno- thriller de la intriga mezclada con la ciencia y la tecnología, el estadounidense se estrenó en 1996 con Digital Fortress (Fortaleza digital) una historia sobre los códigos cifrados, la Agencia de Seguridad Nacional e Internet. Buena parte del relato se desarrolla en Sevilla y la descripción que hace el autor da motivos para que el español se sienta molesto. Hace unos días, un lector de ABC, Juan Díaz Bustamante, expresaba su queja en Cartas al Director por una novela que, no sin razón, veía difícil que se editara en castellano, por la negativa descripción que hace de España. Digital Fortress sigue ocupando lugares visibles en las librerías estadounidenses. Arrastradas por el éxito de El Código Da Vinci sus anteriores obras se han beneficiado del tirón de ventas. Fortaleza Digital va por su segunda edición, lanzada el año pasado. Arranca la historia en la Plaza de España de Sevilla y la capital andaluza es, a lo largo del libro, un escenario clave en su relato de intriga. Colón y la Iglesia tampoco se escapan En Digital Fortress Dan Brown aprovecha la figura de Colón y de la Iglesia Católica española para arropar su descripción de este país. A las puertas del siglo XXI, que es el momento en el que está ambientada la novela, Brown prácticamente eleva a la categoría de santo a Cristóbal Colón: La Iglesia española está muy orgullosa de poseer sus reliquias Llega a decir que los restos de Colón andan repartidos por varias iglesias españolas y que en Sevilla conservan el escroto una parte importante del cuerpo, en palabras del policía con el que mantiene la conversación el protagonista de la investigación que se relata en Digital Fortress Se detiene en la costumbre católica de honrar las reliquias de los santos y se refiere a ella, implícitamente, como un uso arcaico. Ahí mete a Galicia, en cuyos templos, según explica el mismo policía español de su novela, exhiben una costilla o un nudillo de los santos. Dan Brown escribió Digital Fortress en 1996. Fue su primera novela, años antes de que su nombre fuera conocido en todo el mundo por el éxito de ventas de El Código Da Vinci que en España también se puso en el mercado traducida al catalán. Después llegaron La conspiración Deception Point en su título original en inglés) y Ángeles y Demonios editadas y comercializadas en castellano tras el éxito de El Código Da Vinci su última novela. Los hospitales, un desastre Dejando a un lado la trama en cuestión y el mayor o menor acierto de su estilo literario, lo que no tiene pase son las descripciones sobre Sevilla y la sociedad española. Y no lo tiene por varios motivos. El primero, porque Brown ambienta su historia en los últimos años del siglo XX y ofrece una imagen de España más propia de un país en vías de desarrollo y próxima a la realidad de los tiempos de la posguerra y el estraperlo. Y, en segundo lugar, porque Brown soporta su relato de ficción en escenarios reales. De hecho, durante el libro destila un pretendido conocimiento de lo que está hablando, de los entornos que está describiendo. Digital Fortress fue la primera novela de Brown, aunque continúa vendiéndose, beneficiada por el tirón comercial de El Código Da Vinci Uno de los pasajes sorprendentes se da en el capítulo 20 de Digital Fortress que arranca con la asombrosa descripción de un hospital sevillano: La Clínica de Salud Pública era una escuela reconvertida. En su interior, oscuro y ruidoso, la sala de espera tenía una hilera de sillas plegables metálicas a lo largo de un corredor bastante estrecho. En una señal de cartón se leía oficina con una flecha apuntando debajo del vestíbulo. Becker caminó por el corredor débilmente alumbrado. Era como un extraño set evocado para una escena de terror de AP Hollywood. El aire tenía olor a orina. Las luces del extremo final del corredor se apagaron de repente y los últimos cuarenta o cincuenta pasos se convirtieron únicamente en siluetas mudas. Una mujer sangrando... Una pareja llorando... Una niñita rezando... Becker alcanzó el final del oscurecido vestíbulo. La puerta de su izquierda estaba ligeramente entreabierta y él la empujó. Estaba vacío, excepto una vieja marchita, desnuda en un catre, esforzándose con su orinal de cama El desarrollo tecnológico y cultural de España no es algo que se encuentre