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ABC LUNES 8 8 2005 Internacional 25 El robot británico Scorpio 45 rescata al hundido batiscafo ruso y salva la vida de toda su tripulación Faltaron escasas horas para que se acabaran las reservas de oxígeno de los siete marineros atrapados carrera contra el tiempo, Scorpio 45 cortó la telaraña de cables que atrapaba al submarino Priz desde la noche del miércoles cerca de Kamchatka ABC MOSCÚ. Scorpio 45 A buen seguro la tripulación del batiscafo ruso rescatada ayer nunca olvidará el nombre del pequeño robot que salvó sus vidas de perecer en la oscuridad de las profundidades marinas de la bahía de Beryozovaya, sita a quince kilómetros de la costa de la península de Kamchatka, en el extremo oriente de la extinta Unión Soviética. Pálido, pero con la luz del día reflejada en su rostro, el capitán del submarino, Vyacheslav Milasehvsky, sostenía un solemne saludo militar a los equipos de rescate. Con una fatigada sonrisa respondía estamos bien a las preguntas de los periodistas. Siempre pensamos que nos salvarían añadió. Su mujer Yelena declaraba; he llorado y he bailado de alegría ante la tenta mirada de su hija de tres años. Posteriormente, Milashevsky y sus hombres fueron trasladados a un hospital de Petropavlosk para ser sometidos a un exhaustivo examen médico. Las felicitaciones por el feliz desenlace no tardaron en llegar. Así, el vicealmirante Vladimir Pepelaev, jefe adjunto del Estado Mayor de la Marina rusa, se mostró muy agradecido a sus colegas británicos que se se congratularon por el excelente resultado El ministro de Defensa ruso, Serguei Ivanov, sintetizaba todos estos sentimientos; Hoy hemos visto en hechos, no en palabras, lo que significa la hermandad de los hombres de la mar b En una dramática Imágenes de la televisión rusa NTV que muestran a los equipos de salvamento durante la operación de rescate del Priz auxilio internacional efectuada desde Moscú, a la que respondieron el Reino Unido, Japón y Estados Unidos. Desde allí un barco ruso KIL- 27 trasladó al pequeño prodigio tecnológico hasta al cepo submarino. Los vehículos de rescate Super Scorpio enviados por EE. UU. llegaron demasiado tarde. A las 2.45 de la madrugada del sábado Scorpio 45 iniciaba su misión, marcada por la necesidad de la máxima premura. Cada hora, cada minuto, cada segundo, jugaba en contra de la tripulación del Priz Los siete marineros probablemente estuvieron cerca de la asfixia a juzgar por el tiempo que pasaron en el fondo del mar, en relación a sus reservas de oxígeno. El batiscafo posee una autonomía de inmersión de 120 horas- -cinco días- -con cuatro hombres a bordo. El hecho de que la tripulación del Priz fuera de siete personas reducía considerablemente la cantidad de oxígeno disponible. En este sentido, y desde el estallido de la crisis, los responsables de la Marina rusa suministraron estimaciones divergentes sobre la hora límite del rescate y las reservas de aire de los marinos a 190 metros de profundidad. Estimaciones que se volvieron aún más aleatorias cuando se agotó la energía de las turbinas que alimentan la regeneración del aire. El batiscafo estaría sumergido unas 75 horas. Siguiendo las consignas transmitidas desde la superficie, los siete hombres del Priz se vistieron con trajes AFP Un submarino de bolsillo Scorpio 45 es un robot teledirigido destinado a salvamentos submarinos. Está equipado con tres cámaras y un dispositivo para cortar cables. Mide 2,75 metros, 1.8 por 1, 8, y pesa 1, 4 toneladas. Concebido para ser transportado en un avión, debe ser dirigido desde la superficie por un mínimo de seis operadores. Tiene una capacidad de inmersión de 925 metros limitada por la longitud del cable al que está permanentemente sujeto. Está dotado de un sonar, y de un sistema de medición de la profundidad y de localización. Además puede incorporar un teléfono submarino y un monitor de radiación. Sus pinzas son capaces de cortar cables de acero de hasta 70 milímetros de diámetro. El fantasma del Kursk El sumergible ruso AS- 28 Priz que participaba desde el pasado miércoles en entrenamientos tácticos de combate, se sumergió en estas aguas a las 23.48 (hora local) cuando fue atrapado, a 190 metros de profundidad, por los tentáculos del cableado de una antena submarina de vigilancia costera y una urdimbre de hilos de pesca. El batiscafo, de trece metros de eslora, quedó anclado bajo el peso de 60 toneladas. A partir de ese preciso instante comenzó una dramática carrera contra un cronómetro que descontaba minuto a minuto las reservas de oxígeno de los siete tripulantes del Priz Y resucitaba en Rusia y en el mundo el fantasma del submarino nuclear Kursk hundido hace casi cinco años en las árticas aguas del mar de Barent, al norte de Noruega, convertidas en la gélida tumba de 118 marineros. El robot salvador llegó a Kamchatka con un equipo de 29 expertos británicos a bordo de un avión de carga de la Royal Air Force, tras la llamada de El ministro de Defensa ruso señaló: Hoy hemos visto en hechos la hermandad de los hombres de la mar Siempre pensamos que nos salvarían declaró el capitán del submarino, Vyacheslav Milashevsky térmicos para protegerse de temperaturas cercanas a los cinco grados centígrados en el interior del submarino. Asimismo, recibieron instrucciones de permanecer tumbados y respirar lo más suavemente posible. Para conservar la electricidad, el batiscafo apagó sus luces y tan sólo hubo un número mínimo de contactos con el exterior. A partir de entonces todo quedaba en manos de Scorpio 45 Menos de tres horas después de su inmersión, el robot cortaba la madeja de cables que atrapaban al Priz y su tripulación se preparaba para un ascenso de urgencia. No obstante, en este preciso instante volvía a resurgir con fuerza el espectro del Kursk cuando se descubrían algunos hilos de pesca que atenazaban la proa del submarino y ponían en serio peligro la operación de rescate. A partir de las seis de la mañana, Scorpio 45 comenzó a tener problemas técnicos y tuvo que emerger para ser reparado. Los servicios de socorro conectaron en las profundidades con la tripulación e indicaron que, por el momento, el estado de los marinos era satisfactorio El anuncio coincidía con la llegada a la zona de Serguei Ivanov, cuya lancha se situó junto al barco que trasladó al robot británico. Scorpio 45 volvió a sumergirse poco después para consumar su hazaña. El batiscafo ascendió a la superficie a las 7.45 del domingo, tal y como anunció Vladimir Pepelaev. El ministro de Defensa cerraba los puños victorioso.