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ABC DOMINGO 7 8 2005 115 Televisión y radio Jordi Hurtado presentará una edición especial- -el próximo viernes- -del concurso Saber y ganar dedicada a la vida y obra de Thomas Mann, con motivo del cincuenta aniversario de la muerte del novelista alemán. Treinta años dedicado a la vida pública Nacido en Hospitalet de Llobregat en 1944, Francesc Codina ha desarrollado su vida profesional en el ámbito público. En 1980 fue nombrado director de Servicios Generales del parlamento de Cataluña; dos años después se ocupó de la dirección de los Servicios sociales de la Generalitat y a continuación fue nombrado regidor de su ayuntamiento natal, labor que desarrolló durante doce años. Diputado en el Parlamento de Cataluña de los años 1984 a 2000 Codina ha sido miembro de la mesa del Parlamento y del Consejo asesor de RTVE en Cataluña. De 1992 a 1995, es nombrado senador en las Cortes Generales en representación de la Generalitat y en 1997 se integró como miembro del Consejo del CAC, de cuya presidencia se hace cargo en el año 2000. Desde el próximo 31 de agosto, Codina abandona la vida pública para desarrollar su carrera en el ámbito privado. Será a partir de entonces cuando ocupe el cargo de Consejero a la presidencia de la firma de Joan Lago, Coney. Esta empresa, de carácter familiar, es la tercera en importancia en el sector de los recreativos. Paralelamente, tiene otras líneas de negocio como las piscifactorías y los negocios inmobiliarios. Francesc Codina pone punto y final a una trayectoria dedicada a los cargos públicos en Cataluña FRANCESC CODINA Presidente del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) Me voy con la pena de no haber visto la creación del consejo estatal Tras treinta años dedicado a la vida pública, el primer y único presidente que ha tenido el CAC ha decidido dejar su cargo por el sector privado. Codina hace balance de este último lustro como guardián de la calidad televisiva, puesto que abandonará el primero de septiembre TEXTO: SARA CAMPELO FOTO: YOLANDA CARDO -A diez meses de acabar su legislatura y sin rumores previos, anunció que dejaba la presidencia del CAC. A casi todos nos pilló desprevenidos. -Bueno, es que realmente todo surgió muy deprisa. Apenas un par de semanas antes había recibido la oferta de fichar por una empresa del sector privado y, tras comunicárselo a Jordi Pujol, a Pasqual Maragall y a Ernest Benach, presidente del Parlamento catalán, entendí que no debía demorar más la publicación de la noticia. ¿Insinúa que la suya no es una marcha planeada? -En realidad todo ha sido una suerte de casualidades. Le explicaré: desde hace tiempo he tenido claro que, tras treinta años de vida pública, deseaba jubilarme en el sector privado. Mis conocidos de Coney creyeron que podía ayudarles en su empresa y no quise dejar pasar la oportunidad. Tan sólo he adelantado mi marcha antes de que me echasen, en junio del año que viene. -El estatuto de RTVE, la apertura del Plus y la batalla analógico- digital. Parece que huye en tiempos revueltos. -En absoluto es así. La de irme ha sido una decisión personal y voluntaria: he dado por terminada una etapa vital. Paralelamente, es cierto que estamos viviendo un momento histórico en el sector, pero esto no ha sido cuestión de una jornada del Consejo de Ministros; en realidad es fruto del trabajo de muchos meses y de una colaboración en la que creo que la entidad que presido ha tenido mucho que ver. Creo que el trabajo del CAC y nuestro asesoramiento han sido claves en el nuevo mapa audiovisual. -Y sin embargo, el Gobierno ha pospuesto nuevamente la creación del Consejo Audiovisual Estatal, por el que usted siempre abogó. -En realidad es cosa de semanas, ya que se aprobará en septiembre. Hubiese dado igual en julio que el mes que viene. Lo he dicho muchas veces, pero es vital para el país. ¿Se lleva alguna pena de sus últimos cinco años de vida pública? -Precisamente, me voy con la pena de no haber visto la creación del consejo estatal. Sé que se formará en breve, pero yo ya no lo viviré en primera línea. De hecho, imagino que de haberse aprobado antes yo mismo podría haber desarrollado algún puesto de responsabilidad dentro de él. -De haber sido así, ¿se hubiese replanteado su marcha a una empresa privada? -Es obvio. Cuando uno adquiere compromisos políticos ha de cumplirlos. -Apenas 24 horas después de su marcha ya había sobre la mesa un candidato a su puesto. Parece que estuviese todo orquestado de antemano. -Le vuelvo a asegurar que no es así; ha sido todo muy natural: mi marcha, la propuesta de Carbonell... En realidad en el CAC todo siempre ha funcionado así, de forma muy natural. ¿Qué le parece Josep María Carbonell como sustituto? -Es una persona que se adapta bastante bien al puesto: tiene gran experiencia en la vida pública ya que viene del parlamento, como yo, ostenta una independencia incuestionable y es una persona muy relacionada con el mundo cultural. Por otra parte, también fue ponente en la ley de creación del consejo catalán. De todas formas, todavía no ha sido nombrado; tras la propuesta del Gobierno tiene que ser aprobado por unaminidad por los miembros del consejo y, hasta que ostente su cargo, la presidencia estará en manos de Victoria Camps a partir del día 31, cuando yo deje mi puesto. ¿Le ha costado tomar la decisión, después de treinta años dedicado a la vida pública? -Lo cierto es que sí. Ha sido toda una vida y, en particular, los últimos cinco años al frente del CAC han sido una experiencia personalmente muy enriquecedora y profesionalmente excepcionalmente fértil: me voy plenamente satisfecho de mi tarea. Por contra, me cuesta desvincularme de ese pasado, pero ahora tengo la oportunidad de aplicar toda la experiencia acumulada en la vida política para una empresa particular.