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92 DOMINGO 7 8 2005 ABC Deportes Paquillo y Molina celebran alborozados la plata y el bronce conquistados en los 20 kilómetros marcha REUTERS Ración de plata y bronce para empezar Paquillo Fernández cayó otra vez ante Jefferson Pérez en los 20 km. marcha y Molina fue tercero MANUEL FRÍAS. ENVIADO ESPECIAL HELSINKI. Plata y bronce en la primera jornada. Un buen comienzo para el equipo español. La plata fue para Paquillo Fernández. El de siempre, el que nunca falla en la alta competición, aunque se le resista el oro, el hombre que lleva cuatro años consecutivos en el podio. Suma y sigue. El oro del europeo de Múnich y las platas de los mundiales de París y Helsinki y de los Juegos de Atenas. El bronce, para el tapado Juanma Molina, que ya hizo brillar ese metal en Múnich y quien lleva avisando el suficiente tiempo como para tenerle más en cuenta para el futuro. A Paquillo le ganó Jefferson Pérez, como sucediera hace dos años en París. Las vísperas las dos carreras han tenido el mismo guión: el español llega muy preparado, eufórico, a tope, mientras que el ecuatoriano atraviesa problemas. Pero a la hora de la verdad, Jefferson encuentra su momento y aprovecha el escaso margen de debilidad que le concede el granadino para asestar el golpe definitivo. Es cuestión de saber estar en el momento oportuno, algo que le falta a Paquillo. Sus tres victorias en el circuito mundial de marcha de esta temporada y su condición de invicto en lo que va de curso no le han servido de nada en el Mundial. Para el de Guadix la carrera tuvo un desarrollo normal hasta poco más del kilómetro 10, cuando controlaba a su antojo la carrera. No le importó que los chinos Yu y Zhu saliesen a tope en los kilómetros iniciales ni que el primero de ambos cogiese unos metros de ventaja sobre el resto de la competición la altura del cuarto kilómetro. Detrás, Paquillo, Jefferson y Brugnetti controlaban y parecían dar su bendición a la fuga. Nada les alteraba, quizás porque veían la marcha irregular de los asiáticos. Yu lo pagó muy pronto y, nada más pasar el quinto kilómetro, fue descalificado. Su compatriota vio las orejas al lobo y se frenó. La sorpresa la dio Markov, compañero de entrenamiento de Paquillo, que vio también muy pronto la descalificación. El granadino llevaba al grupo en línea al paso por los kilómetros 5 (19: 47) y 10 (39: 31) Cada vez se quedaban más unidades y más favoritos. Markov se fue pronto; Brugnetti, poco después. Sólo resistían delante, junto a él, Jefferson Pérez y, en un segundo plano, Moli- Jefferson Pérez, la bestia negra El ecuatoriano Jefferson Pérez (31 años) saltó al primer plano cuando se proclamó campeón olímpico en Atlanta 96. Apenas dio señales de vida hasta el Mundial de París 2003, en el que le ganó a Paquillo la medalla de oro y, además, mejoró el récord del mundo (1 h. 17: 21) que entonces tenía el granadino. Cuarto en los Juegos de Atenas, se ha vuelto a proclamar campeón del mundo e iguala lo conseguido por el italiano Damilano, quién dominó en Roma 87 y Tokio 91. na con el también ecuatoriano Saquipay, en lo que era un doble enfrentamiento Ecuador- España. Pero a mitad de carrera comenzaron los problemas físicos para Paquillo. Korzeniowsky, su entrenador, que siguió sobre el asfalto la carrera con un chándal del equipo español y una acreditación como jefe de deportes de la televisión polaca, descubrió dos causas en el hundimiento de su pupilo en esos instantes: el esfuerzo de haber ido tirando siempre y los problemas estomacales que le produjo el frío excesivo que hacía a esas horas en la capital finlandesa. Parece mentira que estemos hablando de un Mundial de verano. Lo cierto es que Jefferson Pérez se percató del problema, tiró y le dejó clavado. Por detrás, Molina, que seguía marchando de menos a más, se quedó sin compañía cuando Saquipay vio la tarjeta descalificante. Hubo un momento en que parecía, incluso, que iba contra la plata de Paquillo, pero desistió. Prefirió asegurar lo que ya tenía en la mano antes de arriesgar más. No hubo sorpresas al final y Jefferson Pérez entró en solitario en el estadio mientras que, por detrás, los dos españoles completaban el primer podio del Mundial.