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62 Cultura DOMINGO 7 8 2005 ABC Paul Sacher creó en 1973 una fundación que a lo largo de tres décadas ha recopilado partituras de los compositores más relevantes del siglo XX, preservando la memoria musical más reciente. Entre los creadores, sólo un español, Cristóbal Halffter Paul Sacher, el guardián de la música TEXTO: SUSANA GAVIÑA FOTOS: F. SACHER y C. HALFFTER MADRID. Paul Sacher (1906- 1999) tuvo siempre clara cuál era su gran pasión, la música, y a ella dedicó toda su vida. Director de orquesta y mecenas, fue el responsable de la fundación de agrupaciones como la Orquesta de Cámara de Basilea (BKO) y la Schola Cantorum Basiliensis. Revolucionario para su época en el diseño de programas que conjugaban la música antigua con la creación actual, instigó el crecimiento del repertorio de su tiempo con el encargo de obras a compositores como Béla Bartók, o a través del estreno mundial de otras muchas partituras mientras fue titular de la BKO. Su compromiso con la creación contemporánea le granjeó la amistad de creadores tan relevantes como Stravinsky, Hindemith, Berio, Carter, Henze, Boulez- -Sacher formó parte del Consejo administrativo del Ircam fundado por el compositor francés- -o Rhim. Muchos de ellos, en señal de agradecimiento, obsequiaron a Sacher con algunas de sus obras que años más tarde se convertirían en piedra angular de un ambicioso proyecto: la Fundación Sacher. Creada en 1973, la institución, con sede en la ciudad suiza de Basilea, nació con la vocación de preservar el legado musical del siglo XX y ahora también del XXI. Su objetivo, además de reunir tesoros- -entre los que se encuentra el original de La consagración de la primavera de Igor Stravinsky, obra revolucionaria y polémica en su nacimiento y venerada décadas después- era y es procurar las condiciones ideales para que investigadores de todo el mundo puedan acercarse a estudiar este patrimonio. Paul Sacher comenzó su archivo comprando todos los originales de Stravinsky y Anton Webern La historia de la música de los siglos XX y XXI no podría contarse sin la Fundación Sacher afirma Halffter que tiene depositada su obra en esta institución. Le conocí en 1967 o 1968 en el Festival de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea (SIMC) que se celebraba en Basilea, y en la que yo formaba parte de un jurado que él presidía recuerda el compositor madrileño. Enseguida congeniaron: Coincidíamos mucho en las deliberaciones. Me invitó a dirigir su orquesta y me realizó varios encargos La amistad entre ambos duró varias décadas, hasta el fallecimiento de Sacher en 1999. Halffter define al músico como una persona muy generosa y abierta. pero también con un gran sentido crítico, además de ser uno de los mecenas más importantes del siglo XX puntualiza. Sacher se rodeó y encargó obras a aquellos compositores que formaban parte de su mundo para ser interpretadas por sus dos orquestas, la BKO y la de Zurich- -afirma- lo que supuso el inicio de esta gran colección, junto con la adquisición del original de La consagración de la primavera de Stravinsky Y es que Sacher adquirió todos los originales de Stravinsky así como los de Anton Webern, porque era consciente de la necesidad de que no se perdieran los originales Todos ellos pasaron a ser custodiados por la Fundación Sacher. De esta manera, y según explica Halffter, la institución ha suscrito contratos con un centenar de compositores. La Fundación me paga anualmente una cantidad, lo que le da derecho a quedarse con el original y todos los apuntes de lo que escribo. Cada dos años- -continúa- -viene un transporte artístico y un representante de la Fundación. Hacemos un inventario de lo último que he compuesto y se lo llevan Dentro de este acuerdo también se incluye la correspondencia personal, aunque ésta- -por su carácter privado- queda clausurada durante mucho tiempo y no puede ser mostrada hasta la muerte del compositor. Halffter asegura que para poder narrar la historia musical del siglo XX y XXI contar sólo con el archivo de Basilea no es suficiente, pero sin él sería imposible Paul Sacher con Cristóbal Halffter, fotografiados en 1981 en Viena Un centenar de compositores A lo largo de tres décadas, esta institución ha recopilado partituras, fotografías, correspondencia y numeroso material que contribuirá de manera definitiva a que las generaciones futuras puedan comprender el devenir de la creación musical. Un centenar de compositores ha depositado allí su obra con la seguridad de que la Fundación Sacher velará por su integridad y su correcta catalogación, allanando el camino para ocupar un lugar en la historia. En el boletín informativo publicado por la Fundación Sacher el pasado mes de marzo se hace referencia a las últimas adquisiciones que engrosarán aún más este inmenso archivo musical. Entre ellas se encuentran partituras y correspondencia de Berio, Britwistle, Boulez, Carter, Henze, Kagel, Lachenamnn o György Ligety. Pero también algunas de las últimas creaciones de Cristóbal Halffter- Adagio en forma de Rondo Don Quijote Atenditte o su Concierto para clarinete el único compositor español En España no existe la cultura de la partitura En España no existe la cultura de la partitura se lamenta Cristóbal Halffter. Esto movió al compositor madrileño hace unos años a llevar a cabo su propia iniciativa. Cuando hice el contrato con la Fundación Sacher, en la década de los 80, le propuse a la Fundación Juan March realizar un archivo para que las partituras de los compositores españoles no estuvieran desperdigadas, como es el caso de Conrado del Campo y muchos otros Algunas instituciones, como la Biblioteca Nacional o la Biblioteca Municipal de Barcelona sí cuentan entre sus documentos con composiciones musicales, pero no como materia principal de estudio y de cuidado. Y es que la música sigue siendo considerada como un tesoro de rango inferior a otras artes. Como ejemplo, Halffter recuerda el incendio sufrido por la Biblioteca deWeimar el pasado año. La gran pérdida en ese suceso fueron los manuscritos musicales de nombres muy importantes, y, sin embargo, de lo que se ha hablado es de libros Y es que en opinión del compositor, en España la partitura no tiene mercado No conozco a nadie que tenga un original de Mahler Esta falta de interés la vivió el propio Halffter. Antes de hacer el contrato con la Fundación Sacher, le ofrecí a la Biblioteca Nacional mi colección de originales y me contestaron que no tenían departamento para esto. Me dijeron que los llevara a Basilea porque allí estarían muy seguros Aquí en España- -continúa- -vemos la tradición como algo pasado, y no nos damos cuenta de que estamos haciendo tradición todos los días