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46 Los domingos DOMINGO 7 8 2005 ABC SESENTA AÑOS DESPUÉS (Viene de la página anterior) La implicación de 125.000 técnicos y la inversión de 2.000 millones de dólares dio su fruto a las 5.29 de la mañana del 16 de julio de 1945 en el campo de experimentación de Alamogordo, en Nuevo México: la primera bomba atómica ocultó la luz del alba, generó un hongo de color púrpura de 13 kilómetros de altura y un cráter de 25 pies de profundidad y un cuarto de milla de diámetro. La arena circundante se transformó en una sustancia glaseada de color verde jade. El reportero del New York Times describió así sus impresiones: Fue como si la tierra se hubiera abierto y dividido los cielos. Uno tenía la sensación de gozar el privilegio de contemplar el Nacimiento del Mundo, estar presente en el instante de la Creación, cuando Dios dijo: Hágase la Luz Uno de los asistentes de Oppenheimer fue más rudo: Oppie, ahora somos todos unos hijos de perra timas mortales eran 140.000 y en 1950 ascendían a 200.000. Una hora después de la explosión, la tripulación del Enola Gay seguía contemplando el hongo atómico desde 500 km de distancia. En el registro de la misión, el copiloto Robert A. Lewis escribió: Dios mío, ¿qué hemos hecho? Tokio, 9 de agosto: Afrontar lo insoportable El 26 de julio los aliados enviaron desde Potsdam un ultimátum que no fue aceptado, y que hizo inevitable el bombardeo de Hiroshima. El gobierno nipón buscaba desesperadamente un armisticio a espaldas del sector más intransigente del Ejército cuando se produjo un nuevo ataque nuclear. Para la segunda bomba se había escogido Kokura, pero por motivos de visibilidad se optó por el blanco secundario. A las 10.58 del 9 de agosto el centro de Nagasaki fue destruido por la bomba de plutonio Fat Man más potente que Little Boy pero que causó menor destrucción debido a las especiales características del terreno. Con todo, a fines de 1945 habían muerto 70.000 personas, y en 1950 la cifra llegaba a 140.000. En un Consejo Imperial que se celebró en la madrugada del día 9, el emperador aconsejó afrontar lo insoportable y ordenó al gobierno que aceptase las condiciones enumeradas en la declara- co, se diese prisa en su trabajo Los rusos lograrían su bomba cuatro años más tarde. Potsdam, 24 de julio: ¿Qué tal ha ido? La operación se llevó en tal secreto que ni el vicepresidente Truman sabía lo que se estaba haciendo. Cuando sucedió a Roosevelt el 12 de abril, asumió con recelo la responsabilidad política del proyecto. El Comité Provisional del S- 1 presidido por el secretario de Guerra Guerra Henry L. Stimson le recomendó que la bomba fuera utilizada contra Japón lo más pronto posible. Impresionado por el coste del artefacto, endurecido por las terribles bajas que los ataques aéreos norteamericanos infligían rutinariamente al enemigo y asustado por el derramamiento de sangre que supondría una invasión de Japón (en la operación Olympic sobre Kyushu, el general Marshall preveía no menos de 220.000 bajas) el Comité trabajó con la suposición tácita de que la bomba era un arma legítima que haría que los japoneses, espantados, abandonaran sus planes de una defensa fanática del territorio nacional, y que también ablandaría a los rusos en la mesa de negociaciones. El 24 de julio Truman comentó de modo incidental a Stalin que disponían de una nueva arma de inusitado poder destructivo, sin especificar la naturaleza de la misma. El dirigente ruso no mostró mayor interés, y se limitó a vaticinar que haríamos buen uso de ella contra los japoneses La perplejidad del presidente era patente cuando, ante la insistencia de Churchill por saber qué tal ha ido respondió que lo cierto es que no ha hecho una sola pregunta En realidad, el programa nuclear soviético había comenzado en febrero de 1943, y un físico de Los Álamos, Emil Fuchs, estaba suministrando a los rusos información excelente y muy valiosa sobre el Proyecto Manhattan De modo que, desde Potsdam, Stalin instruyó a Molotov para que Igor Kurchatov, el hombre clave del proyecto atómico soviéti- Hiroshima, 6 de agosto: Dios mío, ¿qué hemos hecho? Se inició una desenfrenada carrera entre los soviéticos, que estaban ultimando sus preparativos de invasión de Manchuria, y los americanos, que con su poder atómico esperaban tomar la iniciativa en el control de Extremo Oriente. El Departamento de Guerra recibió la orden de que la bomba fuera lanzada tan pronto como el tiempo lo permitiera, a partir de 2 de agosto. Quedaba por definir los objetivos. Finalmente fueron recomendadas cuatro ciudades: Hiroshima, Kokura, Nagasaki y Niigata, por su importancia militar. El 26 de julio, el crucero Indianápolis transportó a Tinian los componentes de la bomba. Al despegar once días después, el piloto Paul W. Tibbets Jr. no conocía a qué punto de Japón debía dirigirse. A la altura de Iwo Jima se le indicó que el servicio meteorológico mantenía como blanco Hiroshima sobre las otras opciones. La bomba se montó en vuelo, ya que se pensó que, en caso de detonación prematura, era mejor perder un avión que una base completa. Veintiún días después de Alamogordo, a las 8.16 de la mañana del lunes 6 de agosto, Little Boy explotaba sobre la ciudad. Los testigos recuerdan el flash sin ruido y el viento huracanado posterior. Aquéllos suficientemente cerca del punto de impacto fueron volatilizados. Los situados alrededor de media milla del punto cero fueron incinerados por la ola térmica de 3.000 grados centígrados, que causó quemaduras de primer grado a la población en un radio de tres kilómetros. La mayor parte de las víctimas las causaron los miles de pequeños incendios, alimentados por la tormenta de fuego que arrasó la ciudad. Lo peor estaba por venir. Pocos días después, la agencia de noticias Domei informaba que la bomba tenía extraños efectos... Incluso quienes sufrieron peque- Verano negro. Esta imagen fue tomada en Hiroshima en septiembre de 1945. Nada, o casi nada, quedaba con vida en la ciudad ñas quemaduras y parecían al principio perfectamente sanos, se debilitaron al cabo de unos días por alguna razón desconocida De los 280.000 civiles y 43.000 militares de la ciudad, se estiman en 78.000 los muertos instantáneamente, y entre 50 y 60.000 los fallecidos en los meses siguientes debido a hemorragias internas provocadas por la radiación. A fines de 1945 las víc- Daños de la explosión: 20 psi: Casi todas las estructuras destruidas excepto las construidas para soportar terremotos 7 psi: Destrucción total de edificios de ladrillo de más de dos plantas Epicentro 4 psi: Caída de todos los edificios de madera 2 psi: Daños parciales (recuperación de edificios de madera tras ser reparados) Memorial de la bomba atómica Lluvia radiactiva El viento se llevó la lluvia radiactiva desde el centro de la ciudad hacia el noreste Hiroshima MONTESU CHAU Estació Koi n 800 m 2 000 m 2 1.500 m n Estacióal Centr 50 m. 7 7 psi psi 20 psi 50 4 psi 2 psi miento Ayunta to Institu hima Hiros o Rí M nma Río Te u as oy ot Estació Ujina PSI: Unidad que define la sobrepresión producida por la onda de choque n Little Boy A OL EN GAY Secuenciador Explosivo Altímetro Programador de convencional encendido Antenas del Paracaídas altímetro Altímetro radar Uranio 232 estabilizador Túnel de vacío Tomas de presión Detonadores Interruptor del altímetro Yunque de Uranio 232 0,71 mts 3,05 metros