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ABC DOMINGO 7 8 2005 13 Rubalcaba propone al PP volver al diálogo antiterrorista y los populares dicen que fue el PSOE el que rompió El Gobierno descarta un desembarco masivo de inmigrantes este verano, pese a las últimas pateras JOSÉ MANUEL R. Teniente de la Guardia Civil. Ex responsable del cuartel de Roquetas Tengo la total certeza de que yo no causé la muerte al detenido Algunos lo denominan el mayor torturador desde Guantánamo Sin embargo, José Manuel R. teniente de la Guardia Civil, ha comentado a su entorno más íntimo que actuó en defensa de sus hombres y siguiendo las normas TEXTO: CRUZ MORCILLO ENVIADA ESPECIAL Civil consultados por ABC se subraya que da la impresión de que el Gobierno no está dispuesto a verse salpicado por lo sucedido en Roquetas, después de la crisis sufrida tras el grave incendio de Guadalajara. Las mismas fuentes añaden que lo normal es que el caso hubiera seguido su trámite por la vía judicial, pero que se le ha dado una dimensión política tanto por parte del Ejecutivo, como por el principal partido de la oposición, el PP, cuya secretaria ejecutiva de Política Social, Ana Pastor, acusó ayer a Alonso de sembrar más dudas e incertidumbres con sus declaraciones. Además, dijo: Si la situación está como está y ha llegado hasta aquí, es precisamente porque el Gobierno en diez días no ha explicado nada Politización También el abogado defensor de los guardias civiles, Gustavo Arduán, consideró, en declaraciones a Europa Press, que lo que ha sucedido es que el caso se ha convertido en una cuestión política, lo cual ha sido perjudicial En su opinión, la comparecencia de Alonso es excesiva Fuentes próximas a los guardias civiles acusados manifestaron a ABC que éstos no se han sentido respaldados por sus mandos y, tras señalar que Arruche salió al paso de forma aséptica agregaron: Lo que resulta injustificable es la actitud del ministro del Interior, que arremete contra aquellos a quienes tiene que defender. Ha tomado medidas muy graves sin tener en cuenta la presunción de inocencia y las repercusiones en la vida personal y profesional de los agentes ROQUETAS DE MAR. José Manuel R. declarará mañana ante la juez de Primera Instancia e Instrucción número 1 de la población almeriense. Imputado en el caso- -el fiscal aún no ha formulado su acusación- asegura estar pasando los peores días de su vida. El máximo torturador desde Guantánamo como algunos le han calificado, niega que él o sus hombres dieran una brutal paliza a Juan Martínez, aunque admite que utilizó dos defensas, una eléctrica y otra extensible, para inmovilizarlo y con un afán intimidatorio Le golpeé durante dos minutos, ni un segundo más; no le sujetaba nadie en esos momentos y empleé alternativamente una y otra porra, que era lo primero que encontré cuando bajé al patio, y vi a una guardia con la mano cubierta de sangre y a otro con un mordisco ha señalado a su entorno más cercano. No fueron golpes continuos e incesantes, entre otras cosas porque la defensa eléctrica no estaba en buen uso y yo ya me había cerciorado de ello. Las dos las cogí del almacén donde guardamos los objetos incautados; la única arma reglamentaria que podía utilizar era la pistola, no tenemos otra, y, por supuesto, no apareció en ningún momento Sus palabras fuera del argot policial pueden sonar como un auténtico aldabonazo, y él es consciente de ello. Tengo la absoluta certeza de que yo no le causé la muerte a Juan Martínez ni lo hicieron mis hombres. Pero no sólo eso, sino que también por mis conocimientos tengo claro que no le provoqué ninguna lesión con la defensa eléctrica, porque las secuelas son quemaduras y en la autopsia no aparecen El máximo responsable del modesto cuartel de Roquetas hasta el 26 de julio, cuando el director general de la Guardia Civil le cesó en sus funciones, asevera que en esos momentos de confusión fue plenamente consciente de que el daño que podía provocar al detenido empleando esas dos porras era menor que el que ya había causado él a mis guardias Seguro, práctico y con la cabeza fría, como lo definen algunos amigos suyos, que también los tiene en Roquetas, les ha confesado que la situación le ha desbordado, que no espera- LAS HERIDAS Le golpeé dos minutos, ni un segundo más, y tengo claro que al detenido no le provoqué ninguna lesión con la defensa eléctrica EL FORCEJEO La única arma reglamentaria que podía utilizar era la pistola, y por supuesto no apareció en ningún momento ba el desamparo en el que se ha visto con respecto a algunos mandos y, sobre todo, nunca imaginó que una actuación suya pudiera convertirse en motivo de gresca política. Militar de formación, corazón y familia, no olvida el dolor que pueden sentir los parientes de Juan Martínez, aunque él sostiene que eso no es incompatible con defender su imagen y a su gente. Por arriba no ha recibido demasiadas palmadas el proceso judicial así lo exige- pero sus subordinados han hecho piña en torno a él y es imposible sonsacarles una mala palabra. Si acaso, comentan su carácter estricto revestido de extrema profesionalidad. Si había que dar la cara, siempre la daba él sostiene un agente. El teniente, que ya declaró ante el comandante instructor, repasa las acusaciones que se han hecho y que, supuestamente, figuran en la instrucción en poder del Ministerio del Interior. Alguien ha dicho que llevamos al detenido fuera del ángulo de visión de la cámara de seguridad para seguir pegándole; si ése hubiera sido el propósito, lo habríamos trasladado dentro, porque ahí si que no lo veía nadie. Murió a la vista de quien pasara, no de supuestos testigos a 100 metros, pero tampoco en un sitio oculto Entre el marasmo de declaraciones, supuestos testigos, informes que salen a la luz e instrucciones que no son públicas ni deberían serlo, dado que aún está pendiente el resultado de pruebas toxicológicas y algunas criminalísticas, se ha cuestionado también la veracidad de que se requirieran los servicios de un médico para intentar calmar a Juan Martínez. El teniente dice que envió a un agente en moto para que avisara al médico el centro de salud, el único de una población de más de 60.000 habitantes en invierno, está a menos de 200 metros del cuartel- El facultativo tardó entre 35 y 40 minutos, supuestamente, porque no había ambulacias, y cuando llegó Juan ya había muerto. Para colmo, el desfibrilador no funcionaba. Se certificó la muerte, pero no la causa, una tarea que correspondió a los forenses. La familia asegura que a ellos les hablaron de un infarto, y los guardias lo niegan. Una decena de agentes pide la baja por motivos psicológicos ROQUETAS. Guardia civil asesina Un mensaje pintado estratégicamente en las paredes de algunos puntos de Roquetas ilustra sólo una cara de la situación que están viviendo los agentes de la localidad. La presión es tal que una decena ha pedido o va a solicitar de forma inminente su baja por motivos psicológicos. La papeleta con la que tiene que lidiar el alférez que ha quedado al mando tras el cese del teniente no es plato de buen gusto. No se puede trabajar en estas condiciones, lo más bonito que oyes sin que te lo digan a la cara es torturador, y después de diez años de servicio es muy duro murmura un veterano que no revela su nombre. Algunos de los que tuvieron que hacer guardia en la puerta del Juzgado, mientras sus compañeros declaraban, aseguran que muchos les insultaron: Esto ha sido un desgraciado accidente. Nosotros no vamos por ahí matando a la gente