Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 7 8 2005 La Entrevista 11 En la política y la cultura Fontán reivindica el peso de la cultura en la vida pública española como una vertebración más de nuestra historia. Buenas revistas las hubo en todos los campos ideológicos y desde todas aprecia aportaciones a un debate nunca terminado y casi siempre bien escrito. Para Fontán hay incluso en España una especial transferencia de las personas de la vida cultural y política. Hay que saber que Azorín ha sido subsecretario, y don Miguel de Unamuno, rector. Y Ortega y Unamuno, diputados; Menéndez Pelayo, senador, del partido de Cánovas De los debates que han propugnado las revistas rezuman esencias de la vida española tan suculentas como la reflexión sobre el papel y el peso de aquella España que perdía los últimos bastiones del imperio colonial y la casi eterna pugna entre el europeísmo y el casticismo. Ortega decía que Europa era la solución para nosotros, mientras que Unamuno afirmaba aquello de ¡que inventen ellos! En esa estela cabe ubicar Nueva Revista fundada en 1990, y que ha tenido entre sus colaboradores al mismísimo Benedicto XVI, claro que antes de ser nombrado pontífice. Fontán recuerda con satisfacción aquella publicación del entonces prefecto de la Congregación de la Fe, al que pagamos muchísimo más de lo que cobran habitualmente nuestros colaboradores Tal vez un artículo así bien vale una misa. Fontán, junto a algunos ejemplares de su revista jor resultado en votos obtiene. ¿Y en Galicia? El PP. En Cataluña el Gobierno lo han formado el segundo y el tercer partido, unidos contra el primero, y eso hace que el Gobierno tenga problemas de estabilidad. Y en Galicia ha pasado lo mismo. Entonces, el tercero está a tanta distancia del primero que algo tienen que hacer, tiene que morder a sus socios. ¿Y Coalición Canaria? Era casi una sucursal del PP. Pero depende de quién manda en el Gobierno de Madrid. Y Esquerra tiene en Cataluña una proporción mayor de lo que corresponde, porque eso implica muchos empleos políticos, asesores y directores generales, concejales, etcétera. Ese conjunto, los dos mil o los tres mil de Esquerra, se agarran a la situación como lapas. ¿Debe el PP hacer esfuerzo de diálogo con los demás? -El PP puede gobernar con mayoría absoluta o puede gobernar como en el primer mandato de Aznar, con CiU y Coalición Canaria, porque pertenecen a la misma órbita cultural que la mayor parte del PP. ¿Así sería posible el cambio? -Vendría por una minoría mayoritaria formada por varios partidos. Lo que ocurre es que Coalición Canaria, si me permite la expresión, es un partido de alquiler, y Convergencia ha tenido un retroceso relativo, debido a que es muy difícil sustituir a Pujol. ¿Era fácil esa convivencia? -Mire, durante el primer mandato de Aznar se quiso que Joan Rigol, que era vicepresidente primero del Senado, fuera nombrado presidente, pero Convergencia no lo aceptó. Porque si el presidente del Senado va a Barcelona o Tarragona pasa, como alta autoridad del Estado, delante del presidente de la Generalitat. Y claro... ¿Cree que nos falta una visión de Estado en España, en asuntos como la educación? -Es un asunto social e ideológico, porque los socialistas, la izquierda social, tiene una vocación para establecer en España una cultura laica. Y se da la circunstancia que esa cultura la alienta Gregorio Peces Barba, que fue discípulo de Joaquín Ruiz Giménez. ¿Y no sería posible una ley de Educación que dure? -En el fondo hablamos del modelo de sociedad que queremos. Los valores que se anteponen y que entrañan una ética pública distinta en cada caso. Los dos ejes en los que se basa esta polémica son la libertad y la igualdad. A mi modo de ver la igualdad sin libertad conduce a una sociedad plana que se nos quiere imponer. ¿Plana y laica? -Laica no parece sinónimo de aconfesional. Nos abocan a un laicismo como confesionalidad. ¿Cree que leyes como la del matrimonio gay han desdeñado la opinión de buena parte de la sociedad y de instituciones como la Iglesia? -La Iglesia puede adoptar ante determinadas disposiciones una postura de tolerancia, en el sentido de no agresividad, pero siempre tendrá una disposición de defensa cuando se ataquen los valores de lo que entendemos como una sociedad cristiana. La Iglesia no va a ceder en su docrtrina ni en sus tesis. No va a pedir que metan en la cárcel a los homosexuales, ni que se castigue o multe su conducta, pero no va a ceder. Porque entre los valores esenciales que la iglesia quiere que prevalezca en la sociedad humana está la familia, la dignidad de las personas. ¿Qué le parece cómo ha respondido la sociedad a esa política? -Quién iba a decirnos que una manifestación como la de la familia iba a ser tan exitosa y multitudinaria. Casi podemos decir que ha sido un gran éxito del Gobierno movilizar así a la gente. ¿No teme una radicalización, una nueva edición de las dos Españas? -No existían ni siquiera antes. Había dos proyectos de España pero España no hay más que una. La que existe desde los Reyes Católicos. Uno de los proyectos se agota con Primo de Rivera, después de no haberse modernizado el sistema canovista y dar lugar a un entramado caciquil. Y el otro en la República, que no fue tan paradisiaca como algunos creen. Los republicanos llegaron como una revancha. ¿Por qué entonces se reivindica como utopía desde la izquierda aquella República? -Porque no la conocen y porque hasta cierto punto han ganado la batalla ideológica por el peso del franquismo en nuestra generación, que actúa como un complejo. ¿Por qué quitan las estatuas de Franco y no las de Espartero? -Usted vivió la República. -Un día hablando con Carrillo, otro veterano, sobre cuántos años llevábamos en esto, le dije que me empecé a interesar en la política en 1931. Un día de mayo iba a hacer la comunión y dos días antes quemaron mi colegio, el de los jesuitas. ¿Y por qué se reivindica ahora? -Ahora una parte del entorno de Zapatero quiere recoger la legitimidad de aquella República, para no heredarla de la democracia actual, porque para ellos es intolerable recogerla de Aznar; ni recogerla de la Monarquía actual, porque para ellos la trajo Franco.