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ABC DOMINGO 7 8 2005 Opinión 7 MEDITACIONES INCANSABLE IENTRAS más de uno a se deja llevar por la molicie en este verano africano hay quien da el callo y no para. La voz del PP la pone (con mucha entonación, por cierto) Ana Pastor, secretaria ejecutiva de Política Social y Educación, de guardia permanente en este ferroagosto que arde políticamente por los cuatro costados. Metida en todos los charcos- -crisis alimentaria, caso Roquetas, reforma educativa, política antiterrorista, modelo territorial- se ha convertido en el azote veraniego del PSOE (a la ministra de Sanidad, Elena Salgado, la tiene abrasada) Ejemplo de versatilidad, el motor de Pastor- -que iba, dicen, para vicepresidenta- -tiene una admirable respuesta a cualquier régimen de revoluciones y rinde igual de bien sobre el asfalto que en el campo. Algún compañero de partido, entregado estos días a la vida contemplativa, lo resumía gráficamente: Viendo a Ana trabajar te entra cargo de conciencia MARCO AURELIO M LEER Y PENSAR ZP, SU CHAQUETA Y LA PERCHA HUMANIDAD, UNA HISTORIA... DE STUART WALTON Taurus Madrid, 2005 480 páginas 22 euros I Comunicación no verbal Desde Darwin sabemos que las personas compartimos una humanidad común no sólo por proceder del mismo antepasado, sino porque estamos dotados de los mismos registros de conciencia emocional. Claro que el gran naturalista era más bien partidario de la máxima contención- hasta donde sea posible -en la expresión de las emociones, coincidiendo en ello con lo que se consideraba norma entre la gente educada Algo sobre lo que se manifestó en radical desacuerdo Sigmund Freud, que cifraba en la represión el origen de muchas psicosis. Stuart Walton mezcla en Humanidad, una historia de las emociones alta cultura, ciencia y anécdota, para explorar diez emociones básicas, desde el miedo- motor de toda creencia religiosa hasta la felicidad, única emoción positiva, y- -ay- -la más efímera. Y lo hace a partir de un doble planteamiento: desde la lingüística y la etimología, y desde el reflejo de las emociones en la expresión facial, forma privilegiada de la comunicación no verbal. Puntos culminantes de nuestra vida psíquica, las emociones son- -por suerte o por desgracia- -reacciones neurológicas de corta duración, sobre las que, sin embargo, se erige buena parte de nuestra vida cultural y social. MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO NQUIETANTE. Es el adjetivo que más le cuadra al inventor de la Alianza de Civilizaciones. Viene pidiendo mármol de lápida conmemorativa. Cuando irrumpió Curro Romero en el cañabatesco planeta de los toros, Gonzalo Carvajal le dijo en una crónica: Viene pidiendo poetas ZP no viene pidiendo poetas, aunque los poetas oficiales de las pegatas del nunca mais y del no a la guerra los que ahora se desgañitaron protestando por lo de Guadalajara (miren cómo se me queda el dedo) estarían encantados de escribirle las mil mejores poesías. ZP viene pidiendo mármol. Pasar a la Historia. A costa de lo que sea. La Alianza de las Civilizaciones es el cincel del mármol. Quiere pasar a la historia como Pacificador. Lo que logró el general Primo de Rivera con la guerra de Marruecos, pero sin desembarco de Alhucemas. Si le da cuerda a los chicos de la gasolina es por eso: para que los galácticos del tiro en la nuca vean lo bien que se porta dando impunidad a ANTONIO sus juveniles y entreguen las armas a BURGOS la irlandesa. Cree que por halagar a los niños etarritas va a conseguir lo que quiera de sus padres. Hace como los comerciantes cuando entra una señora en la tienda con el carrito y para congraciarse con la madre se ponen a decirle al niño, feísimo: Ay, ¡qué niño más majo! ZP, cuando queman las cosas que suelen los aprendices de terroristas, les dice, para halagar a los padres ¡Qué borrokitos más majos! Cree que así va a pasar a la Historia, cuando los halagados padres dejen de matar, tras haberles dado cuanto piden. Porque la ETA no pide Gibraltar que, si no, también se lo daba. Mientras tanto, quiere entrar en la Enciclopedia Británica, en el Guinness Book, en Google, en donde sea. Para lo que inventa la Alianza de Civilizaciones. Con países de lo más rarito, más ese tío de la ONU que tiene tales enjuagues en su biografía que es como Juan Guerra pintado de negro para salir de rey mago en la Cabalgata de la Corrupción. ¿Qué civilizaciones alía la Alianza? No importa. Lo malo es cuando lo explica. Debería existir el Diccionario Zapatero- Español para entender el cantinfleo que se trae. Ha superado ampliamente a González en el arte del similiquitruqui. Verbigracia: El único destino de la violencia es su final Sería para responder ¡la gallina! si no sonara tan descaradamente a plagio falangistón de José Antonio. O esta otra frase- tipo: La Constitución es el marco democrático donde la ciudadanía debe contemplar el diálogo de los que están obligados a hablar para poder entenderse ¿Pero qué dice que vende? Ha logrado un dominio difícilmente superable en el arte de hablar sin decir nada. Urge ese Diccionario Zapatero- Español para que lo podamos traducir. Como cuando sale por la tele un catalán largando le ponen los rotulitos de su traducción al castellano, a ZP también lo deberían subtitular. Que saliera hablando y hablando y hablando, y el subtitulo dijera: Tranquis, troncos, que este tío no ha dicho absolutamente nada Nada con Alianza de Civilizaciones. Y si me inquieta lo que dice, más ese cuerpo que lo dice. En esto sí tengo la solución. Sin diccionario. ¡Ya sé por qué parece que ZP se deja la percha dentro cuando se pone la chaqueta! Se vio perfectamente cuando se acercaba al Rey en la escalinata de Marivent. La cabeza le llega media hora antes que los hombros. Lleva la cabeza por delante, al galapaguesco modo, y los hombros detrás, como concha de quelonio desde donde le asomara la gaita. Lleva la cabeza hacia adelante como si estuviera pegando el arreón final en la carrera de los 100 metros lisos. Se deja los hombros atrás. Lleva la cabeza como en ariete, como si siempre fueran a hacerle la foto finish Quizá son las prisas por querer meter la cabeza en la Historia como Pacificador. En esas ansiosas prisas, se deja atrás lo que haga falta: los hombros o España, le da lo mismo.