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6 Opinión DOMINGO 7 8 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES EL ESCORPIÓN DE CAROD- ROVIRA OSEP Duran Lleida, secretario general de CiU, ha dicho, desde la autoridad que le confiere la veteranía en la causa nacionalista, que ERC ha perdido el norte Se equivoca Duran. Nadie puede perder lo que ni tiene ni tuvo. El partido que preside Josep Lluis Carod- Rovira, remedo de otro anterior del mismo nombre, es una mera burbuja que, aún siendo determinante y definitiva en el actual momento de la vida catalana, carece de contenido, rumbo y enjundia. Es una pieza excéntrica que sabe aprovechar la oportunidad aritmética que le brindan las circunstancias o, si se prefiere expresar la idea con menos delicadeza, el clavo ardiente al que se asió Pascual Maragall paM. MARTÍN ra conseguir ser, como FERRAND en el programa de TVE que producían los estudios de Miramar, Reina por un día Presidente por un ratito, que la razón del ser político del líder socialista es la de llegar a parecerse, una pizquita por lo menos, a Jordi Pujol. La ambición biográfica de Maragall, unida a la perentoria necesidad de apoyos parlamentarios para poder instalar a José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa, incubaron el huevo del que surgió el monstruo. Ahí está su fruto. ERC, más allá del independentismo que se le supone, quiere convertirse en enemigo y bombardear la Constitución vigente para dar paso a una nueva, la de la Federación española en la que, roto el Estado y troceada la Nación, una ridícula minoría pueda implantar su ley y su capricho. Se cuenta en Cataluña, en el equívoco que separa la anécdota de la caricatura, que Carod, de excursión por el Montseny, sufrió la picadura de un escorpión. Joan Tardá, que le acompañaba, se alarmó con los síntomas y remitió un SMS a Joan Puigcercós para ponerle al corriente de la situación al tiempo que atribuía la picadura a la acción de grupos anticatalanes y hostiles a cualquier idea republicana y progresista. El receptor, más sereno y experimentado, mejor conocedor de las condiciones de su líder, respondió sin perder minuto: Enterado. ¿Cuál es el estado del escorpión? En condiciones de normalidad, con un procedimiento electoral más amplio y menos oportunista, dentro de un juego democrático más auténtico, ERC no pasaría de ser un grupúsculo testimonial, con más aromas históricos que realidad presente: algo que, numéricamente, podríamos considerar como marginal. En esos grupitos se forja el músculo de la resistencia y hasta los suspiros sirven de palanca. En ellos tiene sentido inquietarse más por la salud de un escorpión agresor que por la de un líder agredido. Quiero decir que el disparate no reside en que Carod y los suyos, en arrebato, quieran acabar con la constitución y, más concretamente, con España. Del mismo modo que el escorpión del cuento quiso suicidarse al picar al motor de ERC, Maragall y Zapatero introdujeron el mal en el sistema para solucionar su falta de estatura. Y esas cosas se pagan. PALABRAS ADA más, dice Rodríguez. En agosto, mes de propina, leo a mis clásicos catalanes olvidados. Este año, rescato al presbítero don Félix Sardá y Salvany, un moralista implacable, anterior a los nacionalismos periféricos, cuyo ensayo El Liberalismo es Pecado. Cuestiones Candentes, el gran best- seller tradicionalista de la segunda mitad del siglo XIX, tuvo, sin embargo, una influencia decisiva en el surgimiento del nacionalismo vasco. Probablemente, fue uno de los cuatro libros que consiguió leer completos, a lo largo de su vida, Sabino Arana Goiri. Hace tiempo, el profesor Elías Díaz tuvo una luminosa intuición: Arana, durante sus años de estudiante en Barcelona, habría asistido a las clases de Durán y Bas sobre la Filosofía Histórica del Derecho de Von Savigny, adquiriendo en ellas los fundamentos teóricos para la elaboración de la doctrina abertzale. Es una hipótesis piadosa. Durante sus años barceloneses, Sabino Arana no pisó la Facultad de Derecho ni otra Facultad alguna, porque, como él decía, tenía cosas más importantes que hacer. Por ejemplo, vender JON por las calles el librito de Sardá y Salvany JUARISTI y liarse a garrotazos con los federalistas que trataban de impedirlo (entre ellos, supongo, el propio Valentí Almirall) Don Félix era un panfletista poco interesado en la originalidad literaria. Fusila páginas enteras del dominico Mamachi y de La Civiltà Católica, publicación donde, por cierto, se sigue defendiendo hoy día al nacionalismo vasco contra la opresora España liberal. Pero brilla especialmente cuando se copia a sí mismo. Por ejemplo, en este párrafo procedente de un opúsculo suyo anterior (Cosas del día) que no me resisto a reproducir: Que las palabras, dices, no tienen importancia. Más de lo que te figuras, amigo mío. Las palabras vienen a ser la fisonomía exterior de las ideas, y tú sabes cuán importante es a veces en un asunto su buena o mala fisonomía. Si las palabras no tuviesen importancia alguna, no cuidarían tanto los revolucionarios de disfrazar el Catolicismo con feas palabras; no andarían llamándole a todas horas oscurantismo, fanatismo, teocracia, reac- J N ción, sino pura y sencillamente Catolicismo, ni harían ellos por engalanarse a todas horas con los hermosos vocablos de libertad, progreso, espíritu del siglo, derecho nuevo, conquistas de la inteligencia, civilización, luces, etc. sino que se dirían siempre con su propio y verdadero nombre: Revolución. Lo mismo ha pasado siempre. Todas las herejías han empezado por ser juego de palabras, y han acabado por ser lucha sangrienta de ideas Del enemigo, el consejo. Terrible debelador del liberalismo y, sobre todo, de lo que él llamaba con fórmula de cuño propio catolicismo liberal Sardá y Salvany acertaba en cuestiones que podríamos llamar de sentido común (es decir, del sentido que tenían en común él y sus adversarios) Por ejemplo, ésta de la importancia de las palabras. La España del XIX, transida de violencia, fue un foro de polemistas rabiosos que aprendieron en sus propias carnes una lección básica: los juegos de palabras pueden derivar en luchas sangrientas. Desde las Cortes de Cádiz, el liberalismo español optó por fijar los usos de la terminología política en constituciones avaladas por consensos mayoritarios de la ciudadanía. Su historia es la de una sucesión de fracasos morrocotudos hasta el gran acuerdo nacional de 1978. Los trompazos anteriores nada tienen de excepcionales: en Europa, observaba Hannah Arendt, las revoluciones fueron obra de muchedumbres empobrecidas y sin voz que no luchaban por un espacio de libre expresión sino por el reparto del pastel, lo que propició la demagogia. También la angustia y la incomprensión de los campesinos, para quienes el nuevo vocabulario político sonaba a duro falso: Fernando García de Cortázar se ha referido estos días a ese paradigma de empecinamiento en la derrota que fue el carlismo. Sobrevivió éste a lo largo de siglo y medio, alimentándose de palabras. Divinas palabras como las evocadas por Valle- Inclán, rencorosas palabras como las de Sardá y Salvany. En 1978, los españoles descubrieron que era imprescindible para una convivencia en libertad el lenguaje común de la democracia, el método menos doloroso para resolver los conflictos de intereses. Cuando incluso esto se pone en duda, merece la pena recordar lo que pensaba sobre este asunto Sardá, fuente lejana de Tardá, venero histórico de Ibarreche. PALABRAS CRUZADAS ¿Se abre una nueva etapa en Arabia Saudí? SON TAN GENEROSOS... DEMÁS de petróleo, wahabismo y terror, Arabia Saudí es un ente jurídico singular: aparece en la lista de estados cuando es una propiedad privada familiar, creada hace 73 años por el formidable Ibn Saud. Conceptualmente, el reino es anterior a la Roma republicana. Su casi única característica moderna son las fronteras, impuestas por los estados vecinos y por el próximo Israel. De haber calculado mejor, Bush hubiera empezado la reforma de Oriente Próximo y Medio por egipcios y saudíes para acabar por los paquistaníes. La familia real saudí, 3.000 príncipes, no manda pero influye: enorme instrumento de tráfico de influenDARÍO cias, algo que no entienden allí por qué VALCÁRCEL ha de estar mal. ¿Es abusar? Sí ¿y qué? Los demás habitantes del país no son ciudadanos, tampoco súbditos, sino algo así como empleados de una SA con jueces, policía y pasaportes. El rey gobierna sobre las primeras reservas petroleras del mundo. Colin Powell advirtió al presidente y el presidente le cesó en la primera ocasión. Una sustituta dócil se ocupa hoy de los asuntos externos sin rozar ese domaine reservé, Arabia Saudí, gran donante de regalos, secretos y personales. ¿Qué hará Abdalá, el nuevo rey? Tiene 81 años, buena salud, sabiduría y prudencia. Y no pocas reservas sobre el actual statu quo. LA CLAVE SIGUE EN EL QUINCE L reinado de Abdalá debería ser una nueva era. Como ha dicho The Times of India en su editorial del pasado 4 de agosto, también podemos aprender algo de un país al que criticamos mucho pero que entierra al que fuera uno de los hombres más poderosos del mundo sin apenas ceremonial, sin pompa. Incluso sin ataúd. En el óbito somos todos iguales. En otras latitudes dedicamos días y semanas a cantar las glorias del finado. Los criticables saudíes nos han dado ahí una mínima lección- -mínima, pero lección en verdad- El problema es que el Rey Abdalá, nuevo Custodio de los Dos Santos Lugares, llega al trono con RAMÓN demasiadas responsabilidades sobre PÉREZ- MAURA sus hombros. Desde que hace una década el Rey Fahd fuera víctima de un derrame, Abdalá gobernaba con plenos poderes. Bajo su mandato llego el 11- S: quince sudíes lanzaron cuatro aviones contra el WTC de Nueva York, la Casa Blanca y un destino fallido, ignoto. Ni Abdalá ni ninguno de sus hermanos en la fe y en el negocio regio han sido capaces de dar explicaciones a esa agresión. El reino saudí no será un aliado verosímil mientras no cierre ese agujero. Mientras no dé un paso hacia la democracia. Mientras no deje de ser este reino saudí que es hoy. A E ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate