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ABC SÁBADO 6 8 2005 Los Veranos 93 EN PRIMER PLANO PALOMA O SHEA directora de la escuela Reina Sofía Me recuerdo sacándole brillo a la laca de los pianos Presidenta del Concurso Internacional de Piano de Santander, directora de la Escuela Superior de Música Reina Sofía y alma de la Fundación Albéniz, Paloma O Shea es una de las grandes mecenas de la música que, junto a su familia, son los pilares de su vida TEXTO: BEATRIZ BENÉITEZ GUSTOS Me gusta Serrat, disfruto mucho del buen flamenco y, cuando la ocasión lo pide, me encanta bailar SUEÑOS Me gustaría ver implantado en Internet Magister Musicae, nuestra Escuela Virtual de Música UN DÍA EN SU VIDA Mi día empieza temprano, con un paseo de una hora que me sirve para cargar las pilas del cuerpo y de la mente. Luego reuniones y despacho ces mis verdaderas aficiones son la música y mi familia, aunque no sé si eso responde a su pregunta. Por lo demás, me apasiona el arte, tanto el clásico como el moderno. Me apasiona conocer personas. ¿Un lugar para pasar las vacaciones? -Santander. ¿Qué cosas le quedan por hacer? -Ya veremos lo que mis paseos matutinos me hacen soñar. De momento, me gustaría ver terminado cuanto antes el nuevo edificio de la Escuela y ver implantado en internet Magister Musicae, nuestra Escuela Virtual de Música. Es uno de mis proyectos más queridos, porque nos permitirá preservar para mañana la enseñanza de los mejores maestros de hoy y ayudar, no sólo a un centenar de alumnos escogidos, como hasta ahora, sino a todos los aficionados que se interesen por la enseñanza de la música de alto nivel. SANTANDER. ¿Cómo recuerda los primeros concursos? -Antes eran más artesanales. Los sacábamos adelante entre muy pocas personas. En los primeros años me ayudó muchísimo Manuel Valcárcel. Mis hijas y yo escribíamos las cartas y preparábamos los sobres, las copias y todo el papeleo. Me recuerdo incluso sacándole brillo a la laca de los pianos. ¿Sigue de cerca las carreras de los ganadores? Sí. Algunos de los primeros, como Ramzi Yassa, Husseyn Sermet, David Allen Wehr, Barry Douglas o Josep Colom son ya pianistas de prestigio, con grandes carreras a sus espaldas. Otros más jóvenes, como Eldar Nebolsin o Boris Giltburg, están tocando también maravillosamente. Voy a más de 200 conciertos. ¿Cuántas horas trabaja al día? -Mi día empieza temprano, con un paseo de una hora que me sirve para cargar las pilas del cuerpo y de la mente. Me bullen las ideas. Ahí es donde las iniciativas nacen y toman cuerpo. Luego empiezan las reuniones, audiciones... Al volver, me espera en casa el sobre de despacho: un grueso fajo de informes, notas y cartas, que me tiene en pie hasta bien entrada la madrugada. -El Concurso lleva el nombre de Santander ¿Se siente en casa cuando viene a Cantabria? -Yo soy bilbaína de nacimiento, cántabra de adopción y habitante de muchos otros sitios: vivo habitualmente en Madrid, pero tengo raíces en otras cuatro o cinco ciudades del mundo. -El buque insignia de la Fundación Albéniz es la Escuela Superior de Música Reina Sofía. ¿Cómo y cuándo surgió la idea de su creación? -La Escuela nació del concurso. Al ver las dificultades Paloma O Shea, en el jardín de su casa con que nuestros jóvenes abordaban el Concurso, me di cuenta de que había que facilitarse el acceso a esa maduración última que sólo puede ocurrir cerca de un maestro excepcional. Pronto cumplirá quince años. ¿Alguno de sus hijos o nietos siente una inclinación especial por la música? -Todos ellos han recibido una formación básica que les permite disfrutar de la música. Algunos han ido un poco más lejos y a veces se divierten formando un trío de clarinete, violonchelo y piano. ¿Escucha música que no sea clásica? -La verdad es que no tengo mucho tiempo, pero me gusta SERRANO ARCE todo tipo de música. Lo importante no es el género, sino la calidad. Me gusta Serrat, disfruto mucho del buen flamenco y, cuando la ocasión lo pide, me encanta bailar. -Una de sus aficiones es pasear. ¿Existen otras? -Si una afición es eso a lo que nos dedicamos en cuanto tenemos un rato libre, enton-