Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 6 8 2005 Los Veranos 91 EL RUMOR DE LA FRONTERA En una siniestra consonancia con su topónimo, esta ciudad guarda en su memoria reciente atroces asesinatos sin resolver y soterradas hermandades del crimen que conviven con un pródigo narcotráfico Riberas de Matamoros aza está tachonada de aseadores de calzado Una institución mexicana que en Matamoros hizo historia hace una década: a los limpiabotas se les concedió el derecho a tener garita para paliar intemperies y guardar betunes y cepillos. A Santiago Fuentes Ballesteros le miró mal el destino cuando niño: una caída le dejó la cadera inválida. Lleva 31 años en el oficio, pero no olvida el día que llegó a la ciudad que lo adoptaría: 3 de enero de 1975. Entonces la plaza de Allende estaba llena de catarrines (borrachos) Vive solo y gasta poco, pero muchas jornadas se van sin una goleada (limpia completa: veinte pesos: dos dólares) No tiene que pensar en dispendios tan formidables como cincoañeras primeras comuniones, quinceañeras y bodas. Cosa de Florinda Solís, que en la misma plaza sabe de rasos, organzas y crinolinas. La Boutique Rossy ofrece elaborados vestidos de princesa niña por 800 pesos (ochenta dólares) o uno de quinceañera fiesta grande de la burguesía de Matamoros, donde el abismo entre la pobreza extrema y la riqueza obscena es mucho más profundo que el río por 3.900 negociables Lapl TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTOS: CORINA ARRANZ TEXAS San Antonio Goliad Del Río EE. UU. Golfo de México Corpus Christi Mirando City Los Ébanos McAllen Brownsville Eagle Pass Laredo Piedras Negras Nuevo Laredo o El Cenizo Río Grande Reynosa Matamoros City N U E V O L E Ó N Matamoros México Matamoros: Antiguo San Juan de los Esteros Hermosos, en 1821 fue nombrado Mariano Matamoros en homenaje a un cura que perdió la vida luchando por la independencia de México frente a España día en blanco y negro, tinta desangrándose y secándose al sol, luego cubierta con pintura para retratar a Batman o a la Cenicienta, un personaje que destazar para que suelte sus chucherías. La piñata de los emigrantes Los emigrantes buscan su piñata al otro lado. Pero con frecuencia el sueño se vuelve pesadilla. Como cuando se ahogan: Durante dos días el río sujeta en el fondo Luego sales a luz sin hacer ningún ruido les canta Bruce Springsteen en Matamoros banks Las riberas de Matamoros El poeta de la clase obrera estadounidense habla de las tortugas que devoran las córneas y cómo las cuencas quedan abiertas de par en par a las estrellas, cómo las piedras y la corriente se llevan la ropa del muerto hasta que no queda rastro de lo que fuiste Pero no se queda en los sueños rotos frente a las luces de Brownsville: hace volver al muerto sobre sus pasos para que contemple otra vez días más dulces, como cuando los dedos de la amada le acariciaban, mientras repite, entre aullidos de coyote pesaroso, el estribillo: Reúnete conmigo en Matamoros Reúnete conmigo en Matamoros Reúnete conmigo en las riberas de Matamoros Antes de que el río se desnuque y se pierda en el mar, junto al extinguido puerto de Bagdad, que un huracán redujo a escombros hace un siglo. La impunidad de los narcos La ciudad está como espantada, entre la impunidad de los narcos que saben a quién untar, a quién convencer y a quién liquidar, y el recuerdo de los crímenes que en 1989 selló la suerte de la ciudad. El turismo gringo las oleadas de jóvenes que venían a probar todo lo prohibido, sigue ausente por culpa de Adolfo de Jesús Constanzo, jefe de una banda de narcotraficantes que vestía sus malas artes con un culto satánico en el que, bajo el pretexto de la purificación mezclaba en su matraz elementos del Palo de Mayombe congoleño, el candonble brasileño y el vudú haitiano. En su delirio, de los sacrificios con animales pasaron a los humanos: 15 cadáveres fueron hallados en un ranchito a las afueras de Matamoros. La deriva hubiera continuado si al desquiciado narcobrujo no Santiago Fuentes Ballesteros, limpiabotas en la plaza de Allende se le hubiera ocurrido secuestrar y matar al estadounidense Mark Kilroy. Su padre removió el cielo y el infierno y la policía mexicana acabó dando con el paradero de Constanzo, que al verse rodeado ordenó a un acólito que lo ejecutara junto a su amante. Cada cantina repite la misma cantinela: Prohibida la entrada a mujeres, menores de edad y personas armadas Fantasmales, sobreviven los mercadillos en corredores umbríos: las voces de los vendedores llegan como desde el fondo de un pozo. Las piñatas a medio hacer de Raúl Miranda parecen metáfora de Matamoros, capas de papel de periódico con los muertos del Hierbería Santa muerte