Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 6 8 2005 Los Veranos 81 FACTOR 32 Por ROSA BELMONTE EN IBIZA NO TIENEN A HUBERTUS Fiesta de Dior, Ferrari y cumpleaños. Tres en uno en Marbella. Nunca había visto a tantas rubias por metro cuadrado operadas de la cara L a noche del jueves se vieron en Marbella abrigos de pieles (de la colección otoño- invierno de Dior) el Ferrari 612 Scaglietti y a Fernando Martínez de Irujo esquivando a los del Tomate, que le preguntaban por las bodas de la Casa de Alba. También había superpoblación de tenientes de alcalde y de señoras de labios rellenos (a veces, caso de Isabel García Marcos, los dos defectos coinciden en una sola persona) Independientemente de los retoques labiales ¿alguien ha mejorado su aspecto hinchándose los morros? nunca había visto a tantas rubias por metro cuadrado operadas de la cara a las que, además, se les notara tanto. La gente con la que yo me trato se opera fundamentalmente de la vesícula y eso se disimula muy bien. Supongo que tendrán demandados a los cirujanos (cielos, a ver si antes estaban peor) La mayor parte del sector femenino (el que más se notaba) iba vestido como Joan Collins en Dinastía (las discretas, como Linda Evans) Antes muertas que sencillas. Algunas, con trajes de sardina plateada y colas ad hoc para ser convenientemente pisadas. Una de las que arrastraba cola iba a acompañada de un señor sobre cuya chaqueta descansaba un mantón de Manila. Yo al único señor con mantón de Manila que había visto antes era a Falete. Notte lugar del sarao, el hecho de que dos de las más importantes marcas del lujo apuesten por Marbella. Me cae bien Beatriz de Orleans, por su acento de Pierre Nodoyuna y por sus últimas entrevistas: la de Lo más plus (Vigtoguia Beckham es una y la de Telva donde decía que ella ha educado a sus hijos para que no se quejen si les duele la cabeza porque eso no interesa a nadie (cosa que aprendió de su suegra) Beatriz de Orleans y Philippe Junot, en la fiesta de Dior en Marbella pleaños. Por todo lo alto (y eso que no sacó el helicóptero que gasta) Cuando acabó el desfile, las modelos lo invitaron a la pasarela como si se tratara de Galliano o Hedi Slimane. (La pasarela reposaba sobre un estanque en el que minutos antes se había zambullido hasta la cabeza, para regocijo de muchos, Pedro Román, el que fuera teniente de alcalde de Gil) Después vendría lo mejor, con una tarta gigante (de atrezzo) porteada por varios forzudos que la cargaban como si se tratara de un santo en procesión. Y tras un solo de saxo con el Happy Birthday fuegos artificiales. Rebobinemos. Lo mejor no fue FOTOS: JOSELE- LANZA L as primeras modelos salieron a los acordes de Downtown de Petula Clark, canción que Lita Trujillo tarareaba en una esquina a Raúl del Pozo mientras le sujetaba la mano. Dior y Ferrari daban el lustre a la noche y Emilio Rodríguez, dueño de La Notte ponía la pasta y celebraba su cum- eatriz de Orleans, de Dior, que no iba vestida de Joan Collins sino estupendamente de la casa para la que trabaja, resaltaba en La B Fernando Martínez de Irujo (izquierda) y Hubertus de Hohenlohe, muy bien acompañados todo esto sino la futura esposa de Emilio Rodríguez, la espectacular Joanna Dogmoch. La trouppe de fotógrafos no paraba de disparar sus flashes contra la pareja (él posaba con la soltura de Anita Ekberg en La dolce vita De tantas fotos que les hacían (mientras los tradicionales de Marbella miraban asombrados) llegué a dudar si los fotógrafos no serían realmente actores contratados. A ver, diferencias entre una fiesta ibicenca y una marbellí. La ibicenca siempre será considerada la fiesta del verano. Porque sí, porque lo chic es Ibiza y la sencillez zen con zapato de ante, aunque la prensa lo único que vea sea a los invitados entrar. Una marbellí tiene más difícil convertirse en la fiesta del verano (y mucho menos si la prensa lo ve todo) A veces lo que no se ve ofrece una imagen mejor. Pero en las fiestas de Ibiza no tienen a Hubertus de Hohenlohe, que cada vez está más guapo. ¿Colate? Venga, hombre, con las cosas de comer no se juega.