Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
44 Sociedad SÁBADO 6 8 2005 ABC Salud LISTERIOSIS ESCHERICHIA COLI La infección la produce una bacteria que tiende a morir pronto, por lo que su presencia indica una contaminación reciente de la comida. No tiene un nicho de alimentos concretos sobre los que actúe, aunque es más habitual en la leche sin procesar y en la carne picada. También es frecuente por la contaminación fecal humana en agua y alimentos. Genera diarreas, vómitos, fiebre, escalofríos y dolor de estómago. Su incidencia en España es desconocida, pero en EE. UU. afecta a 1,35 personas por cada cien mil habitantes. La estimación total de los casos se obtendría multiplicando esas cifras por 20. Surge por la acción de bacilos. Existen muchas cepas, de las que algunas son dañinas y otras en cambio tan inocuas que habitan en nuestra piel. Se encuentran en todo tipo de alimentos, aunque son más habituales en el pollo, queso, leche no procesada y vegetales. Puede generar abortos en una mujer gestante y meningitis, entre otras patologías. Los síntomas aparecen tres semanas después del contagio. No es habitual en personas con un sistema inmunológico fuerte por lo que se manifiesta en embarazadas, ancianos, enfermos o recién nacidos. Se trata con penicilina o ampicelina (antibiótico) ANISAKIASIS La enfermedad la genera un parásito que se encuentra en el pescado crudo o poco cocinado. La forma de eliminarlo es congelar el alimento durante tres días a 20 grados bajo cero o cocinarlo a más de 60. Dolores grastrointestinales, vómitos y náuseas son sus síntomas. En España ha crecido el miedo a la enfermedad por un mayor número de personas con alergia a su germen. Más de mil ochocientos intoxicados por comer pollo con salmonela muestran que el verano es una época especialmente propicia para las enfermedades originadas por la ingesta de alimentos. No obstante, en la mayoría de los casos, una buena manipulación, mantenimiento y cocinado de la comida son suficientes para evitar los riesgos Enfermedades a fuego lento TEXTO: VÍCTOR M. OSORIO ILUSTRACIÓN: FERNANDO RUBIO MADRID. La gran cantidad de intoxicados por consumir pollo precocinado con salmonela ha puesto de relieve un binomio peligroso: el calor y las enfermedades alimentarias. El verano hace necesaria una mayor precaución con la comida, aunque las enfermedades alimentarias no son una cuestión exclusiva de esta época del año. Los problemas suelen surgir por ingerir alimentos crudos o mantener los productos a una temperatura que no es la adecuada para sus características. Un calor intenso equivale a un microbio muerto y el frío a uno inactivo por lo que un principio es mantener lo caliente, caliente, y lo frío, frío afirma José Ignacio Arranz, director ejecutivo de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA) Cualquier microorganismo patógeno se desarolla por tres variables: un entorno no hostil (buenas condiciones térmicas, por ejemplo) alimento para nutrirse y capacidad para reproducirse (para eso sólo necesita tiempo) La unión de alimentos y calor genera un paisaje especialmente atractivo para los gérmenes. Temperaturas en torno a los 30 o 40 grados son ideales para su crecimiento, mientras que sus posibilidades de reproducción se eliminan casi en su totalidad por debajo de los 10 grados o por encima de los 60. Si a esto se le unen los cambios en los hábitos dietéticos producidos en verano se obtiene- -como advierte la Agencia de Seguridad Alimentaria- una mayor exposición a la presencia de microorganismos No obstante, la mayoría de los problemas producidos por los alimentos se pueden evitar no incurriendo en dos fallos: que el germen contamine el producto y que se multiplique en él. Las medidas de control sanitario se encargan de que la comida llegue en buen estado a los establecimientos, por lo que en la mayoría de los casos- -la última intoxicación por ingerir pollo es una excepción- -los problemas se generan por la mala manipulación del alimento. Un almacenamiento adecuado Los alimentos se tienen que guardar conforme a su categoría- -no perecederos, frescos, refrigerados o congelados- -en el lugar que asegure su temperatura más adecuada. Como norma general, se deben colocar de manera que el aire circule a su alrededor. La despensa. Conserva los alimentos no perecederos. Debe estar limpia, aireada y ordenada. Los productos se colocarán en estantes separados del suelo y de forma en la que se eviten riesgos como caídas, golpes, humedad o calor. El frigorífico. Para una buena conservación exige: mantener la temperatura adecuada, cuidar la limpieza y el orden en la colocación de los alimentos, aprovechar los espacios sin amontonar la comida, no introducir alimentos calientes que lo hagan trabajar innecesariamente y mantener la puerta abierta el menor tiempo posible. El congelador. Su capacidad de frío es la que marca el tiempo en que se pueden conservar los productos congelados que se compran o ya cocinados. Otras recomendaciones. Hay que leer siempre las etiquetas donde se indican las condiciones especiales en las que hay que conservar los alimentos. Hay productos que no necesitan frío, pero que podrían requerirlo una vez abiertos los envases que los protegen. La leyenda consumir preferiblemente antes de... indica el periodo en que están garantizadas las características del producto, pero es recomendable realizar una valoración propia en la que se tengan en cuenta aspectos como el olor, color, textura o sabor. La situación en España Hay que seleccionar establecimientos de fiar que cumplan las condiciones de higiene y de protección de los alimentos sostiene José Ignacio Arranz. Los datos del Centro Nacional de Epidemiología avalan el consejo. De los 9.364 brotes de enfermedades constatados en España entre 1993 y 2002, más de la mitad tuvieron lugar fuera del hogar. Destacan los restaurantes, con 2.283 casos, pero también bares (689) hospitales (74) escuelas y Un consejo es mantener lo caliente, caliente, y lo frío, frío afirma la Agencia de Seguridad Alimentaria De los 9.364 brotes constatados en España entre 1993 y 2002, más de la mitad tuvieron lugar fuera del hogar guarderías (346) comedores colectivos de otro tipo (506) tiendas (291) o productos comprados a través de puestos de venta ambulante (16) En nuestro país, la cifra de brotes de intoxicaciones alimentarias no es especialmente alta, entre los 900 y los 1.000 al año. La última intoxicación por salmonela va a doblar o triplicar la cifra este año. La media de casos por brote entre 1993 y 2002 fue de trece (9.364 brotes y 124.480 casos) En cuanto a los alimentos, el mayor causante de enfermedades fue el huevo y sus derivados (representa el 53,5 por ciento) seguido de pescados y carne y pollo (10 y 9,4 por ciento, respectivamente) El Centro Nacional de Epidemiología señala también las causas que originan el mal estado de los alimentos. La manipulación inadecuada y, dentro de ella, la temperatura incorrecta de conservación constituyen el 74,2 por ciento de los casos en los que se conocía el factor que generó el problema. Le siguen el consumo de alimentos crudos (13,3 por ciento) y las malas condiciones de higiene de la persona en contacto con la comida (5,8 por ciento) El 65 de los casos es por Salmonela La salmonelosis representa casi dos de cada tres casos de intoxicación alimentaria al año en España. Se trata de una infección provocada por una bacteria que no es exclusiva de los huevos, como hemos podido comprobar, sino que también se puede encontrar en carnes y pescados. El problema se produce, como en la mayoría de los casos, porque el alimento no está cocinado o no ha sido afectado por el calor lo suficiente