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28 Internacional SÁBADO 6 8 2005 ABC La comunidad árabe de Israel vivió ayer su viernes de oración más triste mientras Tel Aviv se pregunta cómo es posible que, con su historial, Eden Tzuberi estuviera libre y armado Retrato robot de un terrorista judío TEXTO: JUAN CIERCO JERUSALÉN. Hace unas semanas, Debora Deby, mujer nada orgullosa de su hijo pero al fin y al cabo su madre, telefoneó desesperada a la corresponsal militar de Radio Israel, Carmela Mensahé, para pedirle ayuda. La señora Deby había hablado en repetidas ocasiones con militares del Tsahal para advertirles de la amenaza que podría suponer su propio hijo Natan Zada (se cambió el nombre por el de Eden Tzuberi) con un arma en la mano. Carmela, no me hacen caso pero mi hijo puede ser muy peligroso y además vive en Tapuah rodeado de extremistas del Kaj le dijo Debora Deby a la periodista. Apenas unas semanas después se volvió a demostrar que nadie conoce mejor a un hijo que su propia madre. Apenas unas semanas después, Natan (o Eden) se subió al autobús 165 y antes de que nadie pudiera evitarlo abrió fuego a discreción asesinando a cuatro personas inocentes (entre ellas dos hermanas de 23 y 21 años) antes de ser linchado por la multitud que tomó al asalto el vehículo. Estamos ante un acto brutal de terrorismo sentenció nada más conocer los hechos el primer ministro de Israel, Ariel Sharón. Pero los hechos tenían un preámbulo y el preámbulo era conocido por los servicios de seguridad interior hebreos, el Shin Bet, y por el Ejército. Nadie, sin embargo, hi- Una pistola bajo la almohada No se sabe si Ariel Sharón, ya entrado en años y sobre todo en kilos, duerme a pierna suelta o se desvela con el vuelo de una mosca. Sin embargo, según el diario hebreo Maariv, sí se sabe que el primer ministro de Israel duerme muy bien protegido, no sólo por sus servicios de seguridad y guardaespaldas sino por su propia pistola, que coloca debajo de su almohada. Y es que cualquier medida que se tome es poca teniendo en cuenta las amenazas, maleficios rabínicos incluidos, que los extremistas judíos contrarios a la evacuación de Gaza han lanzado contra Arik El recuerdo de Isaac Rabin no deja nunca de flotar en el ambiente, menos aún cuando éste se encuentra tan caldeado. zo nada por evitar la crónica de un atentado anunciado. El retrato robot de Eden Tzuberi no ofrece dudas. Nacido hace 19 años en el seno de una familia de origen iraní en Rishon Letzion, este joven de extrema derecha desertó del Tsahal hace sólo dos meses por oponerse a la evacuación de Gaza. Había sido arrestado en distintas ocasiones por negarse a cumplir órdenes de sus superiores; había sido detenido a las puertas de la Explanada de las Mezquitas al querer pene- La hermana de Dina y Hazar Turki, asesinadas en el atentado del autobús, llora sobre sus ataúdes durante el funeral celebrado ayer en Shfaram trar con muy malas intenciones en el tercer lugar más sagrado del Islam. Fichado por el Shin Bet; conocido por sus superiores; detenido por la Policía; simpatizante del partido racista e ilegal Kaj; residente en uno de los asentamientos más extremistas de Cisjordania, Tapuah; estudiante compulsivo y de última hora de la Torah en una yeshiva escuela rabínica; la opinión pública judía, mucho menos la árabe israelí, no se explica cómo era posible que semejante bomba humana de efectos retardados no hubiera sido desactivada. Más aún, la Policía Militar ni siquiera le había quitado el M- 16 que entrega el Ejército a sus soldados y que Eden se había llevado consigo en su deserción. REUTERS Acusación al ministro deDefensa No es de extrañar así que tanto la madre como el padre del joven asesino acusaran ayer al Ejército y en particular al ministro de Defensa, Shaúl Mofaz, de lo sucedido por no haberlo evitado. Mientras veinte mil personas acompañaban ayer en calma, en una Galilea tomada por la Policía y harta del racismo cada día más inquietante en este país, a los cuatros muertos (dos cristianos, dos musulmanes) a sus respectivos cementerios, tres amigos de Eden Tzuberi, de entre 15 y 17 años, eran detenidos por conocer las intenciones del colono, quien la víspera había subido al mismo autobús para estudiar su recorrido y a los pasajeros. Hoy nadie sabe dónde enterrar el cadáver del asesino. Nadie quiere ceder su cementerio para acogerlo. Mofaz le ha negado una ceremonia militar no merece estar junto a soldados que dieron su vida en combate los alcaldes de Rishon Lezion y Tapuah tampoco lo permiten... Queda una opción: enterrarlo junto en Kiryat Arba junto a Baruj Goldstein, el colono americano que en 1994 mató a 29 fieles musulmanes a tiro limpio en la mezquita de Ibrahim de Hebrón antes de ser también linchado.