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4 Opinión SÁBADO 6 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil URGENTE A gravedad del caso Roquetas ha obligado al ministro del Interior a responder con mayor premura. Obligada reacción después de que se acumulen los datos en torno a un asunto que, a medida que avanza la investigación, presenta aspectos más turbios. José Antonio Alonso dará la cara en el Parlamento en una intervención que pondrá a prueba la capacidad del Ejecutivo socialista para responder de manera convincente ante la opinión pública. Tras las dudas iniciales, la excepcionalidad de lo sucedido en un cuartel de la Guardia Civil obliga a esclarecer hasta sus últimas consecuencias la muerte de un ciudadano. De ello depende la confianza en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pero, también, la propia eficacia y calidad del sistema democrático. Luz y taquígrafos. L LA ÚLTIMA CARTA DE ERC SQUERRA Republicana de Cataluña ha presentado su propio proyecto de reforma constitucional: sin complejos según ha dicho su portavoz en el Congreso de los Diputados, Joan Tardá. En rigor, se trata de la nueva constitución de la Federación española frente a la reforma puramente anecdótica- -así la califican- -que pretenden los socialistas. El desvarío alcanza límites que hasta hace poco parecían difíciles de superar: proceso constituyente; federalismo plurinacional; derechos históricos; soberanía que se atribuye a las naciones, nacionalidades y regiones; en fin, como guinda de la tarta, reconocimiento del derecho de secesión, igual que en Canadá o en la UE. Mucho más allá de los límites que impone el sentido común, ERC pretende suprimir la función del Ejército como garante de la integridad territorial, modificar de arriba abajo el actual título octavo y configurar las instituciones (en concreto, el Senado, el TC y el Poder Judicial) al servicio de esa extraña realidad compuesta por unas cuantas naciones que- -de momento- -deciden constituir un estado precario, sin compromiso alguno de continuidad. La propuesta se presenta, como es notorio, en paralelo con la crisis que sufre el proyecto de estatuto catalán, derivada básicamente de las inaceptables exigencias de la propia ERC con el apoyo de CiU, sin duda la formación más interesada en que descarrile la gran apuesta electoral de Maragall. Menos mal que Carod, en su última visita a Moncloa aseguraba que nadie pretende que el estatuto supere el marco constitucional. ¿Qué pediría ERC en caso contrario? Queda, eso sí, un ejercicio de amable posibilismo: en relación con la forma de gobierno, Tardá asegura que su partido se conforma por ahora con la puesta en práctica de valores republicanos y no exige la supresión fulminante de la Monarquía. En definitiva, otra vez con palabras de su portavoz, los republicanos catalanes han decidido jugar su última carta No es fácil concentrar en tan poco espacio un número más elevado de disparates históricos, jurídicos y políticos. Las pretensiones de Esquerra (que invita a la izquierda española y a otras izquierdas del Estado a sumarse a ellas) se E califican por sí mismas. En realidad, sólo merecerían la atención marginal que se presta a la apuesta radical de un partido con escasa representación parlamentaria a escala nacional y discreta a nivel autonómico. El problema reside en que dicho partido juega una función determinante en el gobierno tripartito de Cataluña y que Rodríguez Zapatero se ha convertido en prisionero voluntario de este aliado impresentable, que amenaza ahora con romper la baraja en la negociación de los Presupuestos. El sentido común no sobra, por desgracia, en política, pero ¿acaso cabe imaginar que la aprobación de las cuentas públicas se vincule con el derecho de secesión? El grave error del Gobierno socialista al persistir en la búsqueda del apoyo parlamentario de ERC alcanza ahora su máxima expresión con este planteamiento incalificable. No basta con mirar para otro lado y con achacar las declaraciones a razones estratégicas o tácticas. Ni siquiera se trata de un texto maximalista destinado a dar gusto a los escasos sectores independentistas del electorado. Es la expresión oficial y pública de los objetivos de un partido que apoya al Gobierno en el Congreso y que dirige sectores muy relevantes de la administración catalana. El PSOE y el propio PSC deben plantearseseriamente la ruptura de una alianza exótica en el parlamentarismo comparado, en el cual los partidos antisistema- -como es el caso de ERC- -están condenados por definición a la marginalidad testimonial. Nadie que tenga respeto por sí mismo puede aliarse con gentes que pretenden sin disimulo (lo cual, por cierto, es de agradecer) la ruptura del Estado y de la Nación española. La principal reflexión veraniega que debe hacer el presidente del Gobierno en su retiro de Lanzarote concierne, como es evidente, a la vertebración territorial de España. Los malos principios traen malas consecuencias: aquella debilidad a la hora de entender el concepto de nación y la ausencia de una idea clara acerca de España han derivado enmuy poco tiempo enuna situacióninsostenible. Sea cual sea la consecuencia- -incluidas las elecciones autonómicas anticipadas- -los socialistas no deben mantener ni un minuto más esta alianza inaceptable. José Antonio Alonso JUAN MANUEL SERRANO ARCE 24 HORAS R BLAIR PONE REGLAS L primer ministro británico, Tony Blair, anunció ayer una serie de medidas contraterroristas que quedaron resumidas en una implacable descripción de la situación actual: Las reglas del juego han cambiado Blair se ha desmarcado de la corrección política dominante en Europa y no ha tenido reparo alguno en defender lo que, de hecho, es una propuesta que certifica el fracaso del multiculturalismo y sienta las bases de una política antiterrorista que nada tiene que ver con los discursos habituales. El mensaje de Blair no puede ser más claro: entrar en Gran Bretaña no es un derecho y vivir en ella implica un deber Se acabó la ficción multiculturalista, que, en el Reino Unido, ha sido la coartada para la generación de sociedades paralelas, impermeables a una verdadera asimilación política de jóvenes generaciones. Blair se ha atrevido a decir lo que piensan millones de europeos, pero que callan por temor a contravenir una supuesta perfección moral de las democracias, incompatible, según sus mentores, con un sistema exigente de seguridad colectiva. El deber de los que entren en Gran Bretaña, dice Blair, es compartir y apoyar los valores del estilo de vida británico y donde se dice británico otros ya han dicho francés o alemán. Consecuentemente, las medidas legales que se derivan de esta autocrítica sobre la tolerancia de la sociedad británica E con determinadas minorías refuerzan la capacidad de las autoridades policiales para, dicho de forma directa, deportar y expulsar a todos aquellos que se manifiesten condescendientes con el terrorismo. La amenazante invectiva del número dos de Al Qaida, el egipcio Al Zawahiri, contra EE. UU. y Gran Bretaña ha encontrado una respuesta contundente en el Gobierno de Blair. No ha habido intimidación ni ha provocado una crisis de su política exterior. Sigue siendo aliado de Estados Unidos, permanecerá en Irak y en Afganistán y ha decidido combatir al terrorismo con un nuevo concepto de sociedad y unas medidas legales- -que alcanzarán también a la legislación de la UE sobre Derechos Humanos- -contundentes. No parece sensato que desde fuera se den lecciones de democracia al Reino Unido, aunque no faltarán las críticas habituales del progresismo europeo sobre el sacrificio de la libertad en aras de la seguridad. La experiencia histórica de Gran Bretaña en la lucha contra los totalitarismos no tiene parangón y jamás han sucumbido a la tentación de la autocracia o la dictadura militar. Para Blair y los británicos con estas medidas no es la democracia la que entra en crisis sino los fallos del sistema que han permitido que los terroristas que atacaron el 7- J y el 21- J no fueran mercenarios extranjeros, sino habitantes criados en el seno de una sociedad dispuesta a no seguir cometiendo los mismos errores. AFAEL Vera está en prisión por apropiarse de 645 millones de las antiguas pesetas de los fondos reservados del Ministerio del Interior cuando era secretario de Estado del Gobierno socialista de Felipe González. Valga este recordatorio como aproximación al personaje. Vera podrá salir de la cárcel 24 horas a la semana. La razón: que el régimen de aislamiento le ha producido una depresión. Se le aplica el artículo 100 del reglamento penitenciario, un precepto que se utiliza para determinados casos. La pregunta que a estas horas se hace la opinión pública resulta obvia: ¿el programa de tratamiento especial para Vera no supone un trato de favor y un agravio comparativo para otros presos también con depresión? La respuesta, como la pregunta, puede resultar obvia. AYER, TAMPOCO M IENTRAS crece el número de intoxicados por consumo de pollo contaminado (ya son más de mil quinientas personas) la ministra de Sanidad sigue en Marruecos disfrutando de unos merecidos días de descanso. Ocurre, sin embargo, que Elena Salgado es la máxima responsable política del Gobierno en materia sanitaria. Y ocurre que estamos ante una crisis sanitaria que le incumbe tan directamente que, aunque le pueda resultar molesto, debería, en función de su cargo, hacer las maletas y volverse al Ministerio. Es tan sencillo como eso. En política, también se predica con el ejemplo. Su ausencia perjudica a ella y al Gobierno.