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ABC VIERNES 5 8 2005 Los Veranos 87 EL RUMOR DE LA FRONTERA Brownsville, tierra de calores abrasantes que se echan al cuello en medio de una Texas anacrónica, de creencias religiosas rancias y desmesuradas, de noches de insomnio en la que los jóvenes miden sus puños al amparo de una pobreza absoluta Boxeando contra sombras Br TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTO: CORINA ARRANZ ownsville. Fue en Sarita, al sur de Corpus Christi, verdadero arranque de la ruta fronteriza, donde avistamos por primera vez a la Border Patrol. Fueron ellos los que aconsejaron dónde matar el hambre: Barn Door (Puerta de granero) en Riviera. Tuvimos que desandar unos kilómetros. Valió la pena: por la puerta roja, por un local que encandiló al más viejo de los Bush. Una foto dedicada lo acredita: Buena comida, buena gente, buena suerte y la firma de George H. W. Bush estampada en 1998. La comida es excelente para la América profunda. Más discutibles son las emisoras que se captan: Dios domina el dial hispano. Jackie, una predicadora, está en vena: Cristo no tenía un problema de identidad. Que tú le digas a tu marido que te preñó el Espíritu Santo... Really? Are you crazy? Pero sí puede salir algo bueno de Nazareth, porque salió de la boca de Dios. Levántate en tus pies, hija de Dios. No nos podemos estar lamentando eternamente de las uvas agrias de los antepasados Desembocamos en Brownsville, primera etapa, casi al tiempo que un patético desfile patriótico se hacía leguas de la decadencia de la villa: al vaquero sobrado de peso que hace fintas con dos banderas se le vuela el Stetson y el cuello se le pone de un violáceo amenazador. El calor no permite alegrías. No hay presupuesto para banda ni majorettes. En su pseudocarroza los jubilados hacen como que se menean al compás de una estridente Aserejé mientras pasan ante una sucursal pirata de El Corte Inglés. TEXAS San Antonio Goliad Del Río EE. UU. Golfo de México Corpus Christi Eagle Pass Laredo Piedras Negras Nuevo Laredo vo El Cenizo Mirando City Los Ébanos McAllen Brownsville Matamoros Río Grande Reynosa Brownsville City N U E V O L E Ó N México Brownsville: Fort Taylor fue rebautizado Fort Brown en homenaje a Jacob Brown, que destacó en la lucha contra México. En 1848 fue fundada la ciudad que recibiría el nombre de Brownsville bia de sus cuartos en el modesto Super 8 y hacen puños, fintas, saltan a la comba sin hacer caso de los fuegos de artificio, dan vueltas al recinto cuando el sol de Texas, tan implacable como el de Tamaulipas, anda remojándose la jeta en el Pacífico, a 3.141 kilómetros de los cuatro puentes internacionales que abrazan Brownsville con Matamoros, dos estribos de una misma montura. Desfile patriótico al ritmo del Aserejé por las calles de Brownsville co. Tras la ceremonia, cada cónyuge regresaba a su orilla, a esperar que el matrimonio se consumara. El visado llega a demorarse más de veinte meses. En la medida en que la parte contratante mexicana se mantuviera a unos metros de la aduana gringa, ningún ley se quebrantaba. La idea es que no hay río que pueda separar a dos personas que se quieren porque al amor verdadero no lo detiene nada esgrime con pasión un juez que no se ha dejado amilanar por las disposiciones de la autoridad migratoria: al menos sesenta de las muchas bodas que celebra ahora resultan menos románticas y milagrosas, ya que son por poderes El juez Tullos es de los que no se deja amilanar, y recuerda cómo en el Brownsville de la Segunda Guerra Mundial, muchos hispanos tampoco podían entrar en muchos restaurantes, como los negros Contra otras sombras se fajan los flacos cadetes mexicanos, peso mosca y peso ligero, cuando la noche refresca las costuras de Brownsville, el río, los terraplenes donde se agazapa la migra, a un paso del reflector que ilumina un tramo de corriente y de cañaveral. Salen de la claustrofo- Humanista del boxeo Cuando se partía la cara en el cuadrilátero profesional, Francisco Bonilla 35 combates, 31 victorias, dos empates, 1 derrota atendía por El Negro Bonilla Otra vaina. Ahora entrena al equipo nacional mexicano, que ha cruzado el puente para pelear con púgiles de canadienses, gringos y dominicanos, y ni de lejos es tan cabrón con sus pupilos como su adiestrador, de la vieja escuela, que tras sudar la gota gorda en el entrenamiento, le untaba de grasa adelgazante, le envolvía en hule y le encerraba en el maletero. A sudar Bonilla es un humanista del boxeo. Cree que para que surjan buenos boxeadores un país necesita morder el polvo de la pobreza: cuando la única forma de salir adelante es a puñetazos. Contra las sombras. En cuanto un país prospera, el boxeo pierde gancho. Los jóvenes descubren que hay formas menos duras de ganarse la vida Entrenamiento de boxeadores a las puertas de un motel Bodas y milagros El juez Óscar Tullos cree en los milagros. La migra, no. Por falsas razones de seguridad arguye el juez, se prohibieron las bodas que este hispano nacido en Brownsville hace 56 años y elegido juez hace seis celebraba sobre el mismísimo puente internacional que salva el río, en tierra de nadie: entre Brownsville y Matamoros. Con una media de ocho milagros al año entre residentes legales en Estados Unidos y nacionales de Méxi- Oscar Tullos, juez de paz en Brownsville