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ABC VIERNES 5 8 2005 Los Veranos 83 La obra más carnal y mortal de Fassbinder, donde retoma la complejidad del ser humano y la eleva a sórdida tragedia en la piel de un transexual abocado al suicidio BANDA SONORA En un año con trece lunas TEXTO: E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Lo que el tiempo hará con la figura aún amorfa de Fassbinder es un enigma. Artista complejo, brutal, constreñido y rebosante a un tiempo, exagerado y exhibicionista, que usó el cine como medio de expresión y que probablemente sacó de él más de lo que le aportó. Como cineasta era más veloz que metódico, hacía las películas con la urgencia y la necesidad de un adicto, y mediante ellas procuró dos cosas antagónicas: explicarse el mundo a sí mismo y explicarse él al resto del mundo. Su filmografía es, en sí misma, un poema; mejor, una elegía. Y esta película, En un año con trece lunas es la visualización metódica pero desordenada de una tragedia; es el diario de una catástrofe personal tan fácil de prever en el mapa como un huracán con nombre de mujer. Según la mitología de Fassbinder, en los años con trece lunas les sobrevienen las mayores desdichas a los espíritus sensibles; el de 1978 fue uno de esos años, y Fassbinder quiso ponerle un lazo a la sórdida historia que acompañó a la muerte de su amante Armin Meier. Su propuesta es (cosa habitual) un reto para el espectador, además de una indisimu- Henri Texier Remparts D Argile Karonte Una imagen de la nueva película de Fassbinder lada apología del suicidio: seguir los pasos hacía la muerte de su protagonista, un transexual, un hombre que por amor se ha cambiado de sexo y cuyo rumbo es definitivamente crepuscular y pantanoso. Nos hace seguirlo, ir detrás de él, conocer su peripecia, su pasado sórdido, su presente terminal y esquivo, la franca desnudez de su futuro, y nos lo presenta en todo su amargor, en toda su contradicción y desesperanza, sin que transmita ese aparente calor que tienen los cuerpos que sufren... Dicho de otro modo: nos lo sirve frío y crudo, sin ni siquiera ese vuelta y vuelta que hace más trasegable la carne. haber encontrado la verdad y que son incapaces de callársela. Es una película temeraria incluso dentro de su temeraria filmografía. Y el protagonista, Volker Spengler, hace un trabajo tan extremo y exagerado que a veces cae en lo teatral, pero al tiempo es tan desesperado y dramático que abruma con su peso lo artificioso de la puesta en escena, de tal modo que a nadie le extrañará el vertiginoso desenlace, expuesto con la brutalidad de un cantazo. Pura autobiografía Como todo su cine, En un año con trece lunas es pura autobiografía, es una mirada en derredor, es un regusto sucio en el no gustarse. Está hecho con brío, con una fuerza de mil demonios y con un pie puesto en el pecho de su historia, que es el modo de expresarse de esos tipos que creen Henri Texier, fornido contrabajista del jazz avanzado francés, no quiso que el documental que proporciona título a este álbum se quedase sin música, y compuso estas páginas años después del rodaje. El director Jean- Louis Bertuccelli recibía así un regalo inesperado. Brillante temario, sensibilidad extrema para la potente rítmica norteafricana y un reparto instrumental atlético y definitivo: Sébastien Texier, en el saxo alto y clarinetes, y Tony Rabeson, sentado ante la batería. El propio Henri Texier se responsabiliza del bendir, un instrumento de percusión muy habitual en la vida musical del norte de África. Pese a su declarada condición de pintura sonora para Remparts D Argile el disco se escucha con plena autonomía. Un magistral cuerpo a cuerpo con el mundo de Coltrane, Don Cherry e, incluso, Randy Weston. Henri Texier es el estilista más fino y potente del jazz continental. Los bucles del saxo alto de Sébastien Texier arrancan en Sacrifice jirones de una emoción fuera de moldes. Vale la pena. LUIS MARTÍN ¿Por qué las mujeres siempre queremos más? Tormenta de verano ¿Puede repetir la pregunta? Francia 2004 Director: Cécile Telerman Intérpretes: Mathilde Seigner, Anne Parillaud 105 minutos J. CORTIJO La patera rosa Alemania 2004 Director: Marco Kreuzpaintner Intérpretes: Robert Stadlober, Kostja Ullmann 105 minutos J. C. on una uña en Sexo en Nueva York y un tacónen Mujeresdesesperadas -a la debutantedirectora le gustaría parecerse a Jaoui Bacri pero hoy no es 6 de enero- he aquí otra crónica costumbrista sobre un grupo de treintañeras que, ante la incapacidad de tapar las grietas de su vida, se reúnen en terapias de cafetería lanzando conclusionesde carpeta adolescentecomo Del hombrese aprovecha todo, como del cerdo o El hombre es como las ostras: duro por fuera, blando por dentro y sin perla Telerman pretende quitar hierro al menosprecio de ciertas mujeres hacia sí mismas con una ágil comedia de guión espadachín apoyado en un trío de actrices bien conectadas y una piara de tipejos igual de disfuncionales pero más culpables, aunque sin remordimientos. Moraleja: ellas también se deprimen mientras las patas de gallo se les trasladan a la comisura del labio superior de tanto palique farfullero. La psicología femenina, esa entelequia. C urioso cómo cambian los usos y costumbres, incluso en la aparente efigie férrea del cine alemán. Aprovechando que hoy se abre en la cartelera otra espita de aquel géiser a borbotones que fue Fassbinder, podría compararse su tratamiento del hecho homosexual, oscuro, feísta y encharcado, con el fogonazo luminoso y frutal con que lo presenta Kreuzpaintner en su segunda película (lástima que la notable Ganz und gar siga entre sombras) Y sin escape de gas paródico o plumífero, y eso que el argumento- -un equipo de remeros gays turba la ya endeble sexualidad de un ario contrincante, enamorado de su mejor amigo- -podía prestarse a chanzas. El cineasta sortea tales piedras en el camino, aunque el resultado final suene a inercia y repetición de un río muy transitado en los últimos años. Además, con lo poco que entrenan los chavales, ¿será realmente así el remo o como la vela de La 2? C