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42 VIERNES 5 8 2005 ABC Cultura y espectáculos CLAUDIO MAGRIS Escritor El nacionalismo vasco es el más insensato La obra de Claudio Magris participa del ensayo y la narración, de la historia, la filosofía y la literatura, pero también ha hecho incursiones en la dramaturgia (Pepe Martin ha estrenado en Madrid sus monólogos y ayer ofreció una lectura de textos) y tiene como uno de sus centros la cultura europea, a la que dedicó un libro extraordinario e inclasificable: El Danubio El nihilismo, la moral y la religión- -el sentido de la trascendencia- -completan el paisaje de sus inquietudes. De todo esto hablamos con él en una cordial sobremesa. -A pesar de que las utopías mostraron su peor cara en el siglo XX, usted apuesta por una utopía moderada con un desencanto equilibrado -Es lo que sostengo en Utopía y desencanto Saber que no existe ninguna receta utópica para construir mañana mismo el paraíso en la tierra es, justamente, lo que hace posible que mejoremos. Cuando creemos estar en posesión de una fórmula infalible y vemos que no funciona, de repente nos volvemos reaccionarios, como ha sucedido en Italia. Los intelectuales berlusconianos, que son extremistas de izquierda arrepentidos porque constataron que la revolución no se hace en dos horas, se pasaron al extremo contrario. De lo que se trata es de ir mejorando continuamente el mundo y, para ello, resulta imprescindible saber que nos equivocamos y que hay que ir cambiando el rumbo. Moisés condujo a su pueblo a la Tierra Prometida aunque sabía que él nunca la pisaría. Una utopía infalible sería la peor religión. Que algunas metafísicas de la Historia hayan caído no nos debe convertir en escépticos. ¿Es la sociedad del consumo nihilista porque relativiza o excluye los valores humanistas? -No se puede convertir en objetos de consumo los valores, los afectos, la cultura, el amor, la amistad. ¿Puede haber una trascendencia civil, no religiosa, por la cual el sólo hecho de vivir nos obligue a dejar huella y a comportarnos como si Dios existiera, a la manera de Kant? -La trascendencia, ya sea religiosa u otra más amplia, es la base de los valores. Yo creo que sólo trasciende la propia individuialidad, lo que uno sabe. Yo me reconozco en la última entrevista que concedió Horckheimer; para él, sólo podemos conocer y hablar del mundo finito... sabiendo que no es todo. Trascender es superar la inmediatez. Una vida o una actividad que no tengan sentido de la trascendencia no son nada. ¿Podrá Occidente exportar la democracia a culturas que, como la islámica, están sometidas a la religión? -Si supiera la respuesta me deberían dar el Nobel mañana mismo. No creo Los cursos de El Escorial dedican un seminario al autor italiano en el que participan Manuel Gil Esteve, Yvonne Aversa, Javier Fernández Vallina, Mercedes Mommany, Isabel González, Franco Mimmi, Josto Maffeo y el actor Pepe Martín TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: SIGEFREDO Claudio Magris, ayer en El Escorial Bibliografía en español Conjeturas sobre un sable El anillo de Clarisse (Anagrama, Círculo de Lectores) Itaca y más allá (Huerga y Fierro) Otro mar (Anagrama) Microcosmos (Anagrama) Utopía y desencanto (Anagrama y Círculo de Lectores) Lejos de donde: Joseph Roth y la tradición hebraica oriental (Eunsa) Las voces (Diego Marín Editor) que podamos hacerlo con las armas. La guerra de Irak lo demuestra, porque ha sido un desastre. ¿Evolucionará el islam hacia un modelo como el occidental, con la religión separada de la política? -La tendencia a identificar Islam y fundamentalismo es errónea, como lo sería identificar el catolicismo con la Inquisición o el protestantismo con la quema de las brujas de Salem. El mundo islámico aún no ha separado al Estado de la Iglesia, pero la cultura musulmana es extraordinaria. Hace un año estuve en Irán y Jatami escribió una carta abierta en la que pedía que se distinguiera a la fe religiosa del Estado. Yo habría firmado esa carta. Sin embargo, perdió. Italia también perdió la democracia en 1925 y ganó Mussolini. -El nivel de vida de Occidente atrae a los emigrantes del Tercer Mundo. Nuestra capacidad de acogerles no es ilimitada. ¿Qué podemos hacer? -Tenemos que evaluar nuestras posibilidades reales antes que cerrar las puertas, pero sin cometer errores que luego pueden ser trágicos. Es imposible que España acoja de golpe a 500 millones de pobres. Tenemos que ordenar la inmigración y la UE debe actuar conjuntamente, porque me parcece impracticable que España, Italia, Francia, Alemania o Grecia regulen la inmigración cada una por su parte. -Algunos defienden que todas las culturas son equivalentes y que hay que respetar sus costumbres. Otros piensan que los inmigrantes deben asumir el modo de vida occidental y sus instituciones. -Una sociedad multicultural aporta gran riqueza, pero hay que establecer un mínimo de valores indiscutibles. Por ejemplo, si una cultura impide que las mujeres voten, eso resulta inadmisible: no se puede estar en contra de la Constitución. Hay que establecer unos pocos principios que sean esenciales y muy claros. Cuando los indígenas canadienses reclamaron una Autonomía, sus mujeres estuvieron en contra. Hace unos años, en Italia algunos padres querían que se segregara a los niños musulmanes en la escuela. Yo escribí un durísimo artículo en contra, porque tienen que estudiar junto con sus compañeros católicos, protestantes y hebreos. Lo contario sería volver al nazismo que sólo aceptaba niños arios en la escuela. Todo lo demás es aceptable. Hay que ser comprensivos con el velo islámico e inflexible con la ablación... -Pasemos a la UE. Hay tres modelos de construcción: la Europa económica de los británicos; la Europa de los pueblos de los nacionalistas; y la Europa política del eje francoalemán. ¿Por cuál se inclina? -Ser escritor y haber escrito El Danubio no me convierte en una autoridad en el tema. Dicho esto, creo que el modelo debería ser el de un Estado unido con un Parlamento y legislaciones comunes, que deberían contar con el compromiso de todas las naciones. Para mí, la solución francoalemana, sin