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ABC VIERNES 5 8 2005 Opinión 7 ducción. Con todo, las necesidades hídricas de nuestra Comunidad precisan de un trasvase del agua sobrante del Ebro. Tan sólo necesitamos una mínima parte de la que se pierde en el mar; no ponemos ningún reparo a la que deban usar los aragoneses y los catalanes, pero creemos en la solidaridad entre los pueblos. Todo el esfuerzo de la Comunidad Valenciana bien valía una mínima correspondencia por parte del Gobierno central, que en ésta y en otras cuestiones está aplicando políticas injustas y discriminatorias para con esta región. Parece ser que corresponderá a los propios valencianos (y confío que sin distinción política) hacer efectivo el artículo 20 del reformado Estatuto de Autonomía, que proclama que: Se garantiza el derecho de la Comunidad Valenciana a disponer del abastecimiento suficiente de agua de calidad. Igualmente, se reconoce el derecho a la redistribución de los sobrantes de agua de cuencas excedentarias atendiendo a criterios de sostenibilidad. Los ciudadanos valencianos tienen derecho a disfrutar de una cantidad de agua de calidad, suficiente y segura, para atender sus necesidades de consumo humano y para poder desarrollar sus actividades económicas y sociales LA ESPUMA DE LOS DÍAS MÁS VIAGRA POLÍTICA D ciana, en 1995, estos números eran un tercio de los actuales. Pero no paramos ahí y en este año, entre las obras que están en marcha y las que van a ser iniciadas, los valencianos vamos a invertir más de quinientos millones de euros adicionales en la modernización de nuestros regadíos. El horizonte final es alcanzar en los próximos dos años la cifra de 231.000 hectáreas con riego modernizado y conseguir un ahorro anual de 215 hectómetros. Esta meta, junto a la constante mejora en la reutilización de aguas depuradas, conllevará una mejora en la renta de los agricultores al descender sus costes de pro- Esto es lo que demanda nuestro reformado Estatuto, y esto es lo que los representantes de los valencianos debemos convertir en una realidad. Hemos logrado aprobar un Estatuto que nos proyecta como nacionalidad histórica en el marco constitucional de España, pero deseamos que esa voluntad de integración entre los pueblos de este país se inicie con la solidaridad entre las Comunidades vecinas en el reparto del agua, bien común de todos los españoles. El Partido Socialista le dio el sí a este artículo con la boca pequeña, pero ya en círculos privados reconocen que la política de desaladoras supone un inmenso daño medioambiental y económico, y que los agricultores nunca podrán utilizar esta agua ni por su calidad ni por su precio. Por ello, la solución tiene un nombre, que no es otro que el de trasvase del Ebro. En definitiva, no se trata más que de ultimar el Plan Hidrológico Nacional como estaba diseñado y acordado con la mayoría de las Comunidades Autónomas y los regantes de España. La agricultura valenciana atraviesa momentos difíciles a causa de la sequía. Nuestro país también lo está pasando mal por culpa de la política de Zapatero. PALABRAS CRUZADAS ¿Es preocupante el endeudamiento de las familias españolas? LO MALO SERÍA NO ENDEUDARSE LA EXTRAÑA PAREJA OS bancos centrales nos advierten sobre nuestro excesivo endeudamiento, como si ellos no tuvieran nada que ver en el asunto. Los demás bancos nos tranquilizan y nos ofrecen más préstamos, como si ellos no ganaran nada en el asunto. Extraña pareja. Los bancos centrales han bajado mucho los tipos de interés, lo que ha impulsado la demanda de crédito y los precios de los activos, algo no preocupante mientras siga la fiesta, es decir, mientras haya gente dispuesta a pagar esos precios, lo que sucederá mientras crean que esos precios no van a caer, y la economía no va a frenarse. A veces, la fría luz del alba permite reconocer C. RODRÍGUEZ que no ha sido tan buena la fiesta ni tan BRAUN razonable la cuenta. Lo mismo podrá suceder cuando comprobemos que hemos gastado mucho en comprar algo que se abarata o, aún peor, que se encarece su financiación y no lo podemos pagar. Entonces, los banqueros centrales dirán: el que avisa no es traidor, y los demás banqueros confiarán en salvarse de la quema hipotecaria. El futuro no está escrito y la fiesta puede continuar. Pero si acaba, nadie denunciará un sistema en el que unos señores monopolizan el bar y otros señores no pueden dejar de servir compulsivamente más y más copas. D EBEN de ser residuos de pensamiento de la era tenebrosa los que conducen a imaginar que tomar crédito es propio de manirrotos, que el deudor es un sospechoso, que consumir es malo. Todo lo contrario, asume crédito el que tiene confianza en el futuro; otorgan crédito a quien ofrece solvencia y garantía de devolverlo. El crédito requiere estabilidad, seguridad, credibilidad y confianza. Y para que todas esas virtudes estén presentes y actuantes se requiere un sistema institucional eficaz y unos ciudadanos, agentes económicos, que actúen sin miedo. El endeudamiento de las familias españolas se ha acelerado durante los últimos años, en coincidencia con un incremento espectacular del empleo (que suele ser antí- F. RODRÍGUEZ URBANEJA doto de impagados) y con una etapa de crecimiento sostenido y de razonable estabilidad en los precios, especialmente de tipos de interés y de cambio. Ese endeudamiento está vinculado al florecimiento espectacular del mercado inmobiliario, de tal manera que la deuda está respaldada y garantizada con activos reales, con inmuebles. Se trata de un endeudamiento diversificado entre millones de deudores y comprometido por entidades cada día más hábiles en la gestión de riesgos. No es ese uno de los problemas de la economía española, lo malo sería lo contrario, que las familias rehusaran el riesgo y huyeran del crédito. L EJA con raso de crema hidratante todas sus huellas digitales en la pantalla del teléfono móvil. Nunca hubiera imaginado que iba a añorar tanto el poder, la batería de teléfonos del despacho, el hervor de las grandes tardes parlamentarias. Sí, sólo serán unas semanas de vacaciones, pero se siente como el mono desnudo, con el vientre prominente a la vista de todos sus conciudadanos, un sombrero de paja fina y una lata de cerveza en la mano. De repente, sólo es uno más, parte de la masa veraniega. Sentado en una tumbona junto a la piscina, repasa la memoria de su teléfono celular y constata que pocos números van a responderle. Lo que vaya a ser el VALENTÍ funcionamiento del EstaPUIG do sin su presencia activa en la sala de máquinas le resulta inimaginable: se diga lo que se diga, algunos son imprescindibles. Su director de comunicación no ha logrado convencerle de que diera la lista de libros que leerá en vacaciones. No piensa leer ni los periódicos. Es un hombre de acción, un capital humano que el Estado no puede desperdiciar. Que lean novelas de moda los políticos débiles, que citen otros el penúltimo ensayo sobre globalización y terrorismo. Él es una fuerza compacta, sin distracciones. Sólo le distrae el poder, le absorbe y le sirve como afrodisíaco. La política como Viagra: inmensa impaciencia, esperando que al final de las vacaciones regrese la plena erección del poder. Masajeado con crema bronceadora, el ego alcanza proporciones titánicas. Ese ego, carente de incentivos en plenas vacaciones, fantasea un poco, espera que el móvil vibre sobre la toalla a rayas y sea una llamada del Estado, un tránsito rápido en helicóptero al lugar de alguna catástrofe natural. Hacerse cargo de todo. Inyectar adrenalina en el ego como le ponemos gasolina súper al coche. Añoranza de los atributos más concretos, emblemas de la estabilidad general. Se siente uniformado de individuo, de sujeto, de no ser nadie. Es un tipo vulgar, con unos kilos de más, un sombrero de paja, alguien que se recauchuta tomando cerveza y mirando de reojo el móvil que no vibra. Pudieran confundirle con el chófer pero está en Cancún con una pedicura. Estadista en vacaciones: tremendo contrasentido. Ha quedado reducido a la condición de hombre- masa, consumidor de salmorejo y sardinas a la plancha en un chiringuito de playa. Es una lenta liquefacción del ego casi como una conspiración de todos contra uno. No sólo no se le requiere, ni se le teme ni se le necesita: es que ni se le distingue. El poder enardece, el poder absoluto enardece absolutamente. Acabarán las vacaciones y, para entonces, lo más saludable es una crisis política de alto riesgo. Con esa dosis de Viagra el estadista de nuevo sentirá políticamente henchido su corpus cavernosum No hay gobierno sin un ego eréctil. vpuig abc. es ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate