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ABC JUEVES 4 8 2005 63 Movistar dejará de facturar las llamadas por segundos y lo hará por tramos de medio minuto BBVA prevé un crecimiento del 3,2 para 2006 y minimiza los riesgos actuales de la economía española A la sombra de la multinacional norteamericana ROBERTO PÉREZ SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Hace 23 años, un emprendedor Phillip Knight eligió el nombre de la diosa griega de la victoria para su empresa y se inspiró en sus alas para el logotipo. Nike era la heredera de lo que empezó siendo un modesto negocio de venta de zapatillas deportivas diez años atrás. En 1972, la nueva Nike emprendió un acelerado crecimiento que la ha llevado al liderazgo mundial del equipamiento deportivo. Knight dejó sus funciones ejecutivas en la multinacional el pasado 28 de diciembre. Su sucesor es William Pérez, el primer directivo que ahora tiene que encarar el órdago de la unión entre Reebok y Adidas. El nuevo grupo, sin embargo, no lo va a tener fácil, porque Nike ocupa una posición ventajosa. En Estados Unidos disfruta de una cuota de mercado del 40 en su sector, su cifra de negocio ronda los 13.700 (11.169 millones de dólares) y está presente en doscientos países. En los últimos años, la expansión de Nike ha seguido arrojando cifras destacables. El ejercicio fiscal que cerró el 31 de mayo de 2005 le dejó un resultado neto de 1.211 millones de dólares (985 millones de euros) con un incremento interanual del 28 Asia y Pacífico son las áreas en las que más está creciendo el mercado exterior de Nike, pero también lo hace, aunque en cifras más discretas, en América y Europa. Incluso amplía su cuota en Estados Unidos. La estrategia visionaria de Knight ha jalonado la trayectoria de su marca. Ahí queda como ejemplo el contrato que firmó en 1983 con la estrella de la NBA Michael Jordan y que dio como resultado las zapatillas Air Jordan o la compra de Converse, que culminó en 2003. Beneficios netos Millones de euros 900 800 700 600 500 400 300 200 100 0 Recursos generados (Cash flow) 1000 800 1.128 985 671 470 600 400 200 0 Adidas Reebok Nike Adidas Reebok Nike ro ha terminado siendo el principal jugador sobre el que pivotan buena parte de los deportes comerciales. En el paquete cambian de manos o unen sus nombres figuras de seguimiento juvenil global como David Beckham (Adidas) el rapero Jay- Z (Reebok) o la cantante de hiphop Missy Elliott (Adidas) Ambas marcas, como destacaban ayer los observadores, poseen un veterano poder de reclamo más allá de sus presentes cuentas de resultados. Esta es una oportunidad única en la vida para combinar dos de las más conocidas y respetadas marcas en la industria deportiva global dijo en un comunicado el presidente y primer ejecutivo de Adidas, Herbert Hainer. Reebok aporta, asimismo, a la nueva compañía, sus marcas subsidiarias Rockport y la línea de golf Greg Norman, y Adidas su dominio del esquí a través de Salomon y la marca de accesorios de golf TaylorMade. Los expertos del ramo sugerían que el motor de la operación ha sido el presidente de Adidas América, Erich Stamminger, quien venía insistiendo en la necesidad para el grupo de esforzarse por establecer una cuota representativa en el mercado de EE. UU. La revista Sporting Goods Intelligence cree que el acuerdo hará crecer este año a Adidas en Estados Unidos un 8 Pero el principal beneficiario de la operación parece ser el primer ejecuti- vo de Reebok, Paul Fireman, quien trasladó a la compañía en 1979 desde su nativa Gran Bretaña hasta Canton, en las afueras de Boston, donde supo capitalizar más que ninguna otra firma deportiva la explosión de la moda del estar en forma y el deporte doméstico. Los analistas coinciden en que la resultante de la actual adquisición tendrá un posición global superior a las previas combinadas, tanto por tamaño, presencia geográfica y distribución. Ello redundará en su capacidad para dominar espacio en las estanterías y tiendas, así como para competir por contratos de imagen y obtener descuentos publicitarios en los medios.