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ABC JUEVES 4 8 2005 Nacional 19 Contentos y esperanzados por tener a las tropas españolas entre ellos, los notables de Qal- i- Naw, en Afganistán, recibieron el lunes a José Bono del mejor modo que saben: con agradecimiento y pistachos. Y una lista de peticiones para conquistar una vida digna Bienvenidos españoles, en el nombre de dios TEXTO: LAURA L. CARO FOTOGRAFÍA: MDE QAL- I- NAW MADRID. No hace falta más que un vistazo para saber que hacer de Qal- i- Naw un lugar de vida digno va a ser una tarea titánica. Y muy, muy larga. En la ciudad más remota y pobre de uno de los países más remotos y pobres del globo, Afganistán, se mastica literalmente el polvo que lo invade todo: desde las calles miserables, surcadas a los lados por zanjas por donde discurren las aguas fecales a cielo abierto, hasta los rostros de pergamino yermo de los hombres afganos. Los que el lunes asistían estupefactos y quietos como estatuas de terracota a la nube insólita de cámaras y periodistas apresurados, de parlamentarios y jefes militares y asesores que acompañaban a pie al ministro de Defensa, José Bono, de la base española abierta hace apenas dos meses en mitad de aquel laberinto de casas de adobe hasta la residencia del gobernador. Le damos la bienvenida en el nombre de dios Y en el nombre de dios, el gobernador, Enayat Enayatula- -enviado a la zona en junio por el presidente Karzai- -los hombres de respeto, los del consejo de ancianos, los representantes de los ulemas, los candidatos a las legislativas del 18 de septiembre... mantuvieron durante más de una hora sentado al ministro frente a un plato de pistachos, el tradicional cultivo local, y un ventilador para contarle lo que esperan de España. El país, a 5.600 kilómetros de distancia hacia el occidente, que ha asumido el compromiso de rescatar de la Edad de Piedra la provincia olvidada de Badghis, de la que Qal- i- Naw es capital, y de inventar para sus gentes algo que suene a derechos y bienestar. Y la paz que ni los más viejos recuerdan. El ministro de Defensa regaló su reloj al panadero de Qal- i- Naw cuando se negó a cobrarle una torta de pan Armonía con los afganos dentro y fuera del cuartel No nos sentimos amenazados Se pregunte a quien se pregunte dentro del contingente de 125 militares desplegado en el Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT) asumido por España en Qal- i- Naw, la respuesta viene a ser la misma. Hay consigna de tranquilidad, absoluta aventura un oficial- -aunque nadie baja la guardia: el 12 de junio, a apenas unos metros al otro lado de la Base, tres cohetes impactaron contra las instalaciones de la ONG alemana Maltesser, aunque sin causar daños a las personas. En el campamento, los soldados conviven con afganos contratados en una armonía esperanzadora: con hombres, que se ocupan de llenar sacos terreros, de las zanjas, pero también con mujeres, que prescinden del burka al llegar a la lavandería donde han encontrado empleo. Hasta en la calle, cuenta uno de los intérpretes del cuartel, las tiendas han adaptado sus mercancías y ya venden Marlboro y bebidas isotónicas sólo por que era lo que pedían los españoles Agua potable, carreteras, luz Hasta la llegada de los 125 militares, más el capellán que la base General Urrutia comparte con la Camp Arena de Herat, en este rincón perdido junto a la frontera de Irán y Turkmenistán, no habían visto nunca un puñado tal de occidentales juntos. Por eso el contingente militar al mando del coronel Gumersindo Veiga se ocupó nada más llegar de pedir hora en la programación de la radio local- -el medio de masas de un vecindario donde el 90 por 100 no sabe leer ni escribir- -para dar a conocer las intenciones de las tropas: ayuda, seguridad, obras, mejoras para tanto como dé el dinero... que se materializarán gracias también a la presencia futura de miembros de la Agencia Española de Cooperación. Un mensaje de buena voluntad que ha sonado tan bien que, hasta la máxima autoridad religiosa ha lanzado advertencias serias contra quien ose hostilidad alguna contra los soldados. Tan esperanzador -palabras del presen- tador del encuentro y director de la radio, Habibulah Marghabi- -que el lunes se pudo oír a los afganos hablar con reverencia de los españoles como amantes de los Derechos humanos y de España como uno de los países más importantes de Europa Y con Bono delante, previo eterno ceremonial de agradecimientos, hubo amplio capítulo de petición. La primera, la del agua potable para una población de 25.000 habitantes en el corazón de la ciudad, 400.000 en toda la provincia, que no sabe lo que es beber agua segura, sin las bacterias que matan de diarrea a sus hijos. La segunda, el arreglo de la carretera de 200 kilómetros que une Qal- i- Naw con la gran Herat, una trampa de baches intransitable en invierno y que en verano cuesta nueve horas en todoterreno. Después adecentar las calles, proporcionar una cobertura sanitaria, hacer posible el milagro de la electricidad... Hemos sufrido muchísimo, y necesitamos vuestra ayuda proclamaba entre los señores notables nada menos que una candidata, de nombre Azitah Rafat, que añadió a la lista la necesidad de programas de educación sanitaria específicos para mujeres, de formación para los huérfanos de la guerra y cursos de alfabetización, de nuevo con especial atención a las mujeres. Con la seguridad de tener ya el respeto de los vecinos de Qal- i- Naw para los soldados, el ministro prometió resultados y emplazó a las autoridades de la ciudad a que, además de por mi visita, nos juzguen- -dijo- -por nuestros hechos Y les deseó éxito, libertad y prosperidad con la expresión por delante de su convicción de que por encima de todas las fronteras, religiones, ideas, tenemos algo que nos iguala a todos los seres humanos: el derecho a vivir dignamente Les pido que nos ayuden en la tarea de reconstruir Afganistán- -diría más tarde Bono en un mensaje por la Radio Badghis- -y mi afecto y gratitud por la hospitalidad a los soldados que para ello han venido hasta aquí