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ABC JUEVES 4 8 2005 Nacional 15 Fallece a los 42 años el magistrado Fernando Fernández Martín, vocal del CGPJ desde 2001 Fue durante cinco años decano de los juzgados de Madrid ABC MADRID. El vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) Fernando Fernández Martín, de 42 años, falleció ayer en Madrid tras una larga enfermedad. Su cuerpo fue trasladado al tanatorio de La Paz, en Tres Cantos (Madrid) donde esta tarde tendrá lugar una misa y su posterior incinera- ción. Fernández Martín nació el 15 de diciembre de 1963 e ingresó en la Carrera Judicial en 1988, siendo destinado al Juzgado de Primera Instancia de Ronda (Málaga) donde prestó servicios como juez hasta mayo de 1990. Fernández Martín ascendió a magistrado y se incorporó al Juzgado de Primera Instancia número 2 de Terrasa, donde permaneció hasta 1991. Posteriormente fue nombrado magistrado del Juzgado de Primera Instancia número 8 de Madrid. En 1996 se convirtió en decano de los juzgados madrileños y el 6 de noviembre de 2001 fue elegido por el Congreso de los Diputados vocal del CGPJ, condición que ostentó hasta su muerte. Fernando Fernández Martín ERNESTO AGUDO UN BUEN JUEZ, PADRE, MARIDO Y HOMBRE BUENO FRANCISCO JOSÉ HERNANDO Presidente del TS y del CGPJ E l despertar engañosamente dulce del tercer día de vacaciones nos ha desgarrado con la noticia increíble del fallecimiento de Fernando Fernández Martín, vocal del CGPJ. La inicial incredulidad y la perplejidad que han seguido a la comunicación atropellada- -todo el mundo llamaba, como deseando que alguien dijera que había sido un estúpido error- -han dado paso a una intensa amargura. La amargura que nos produce la desaparición de una persona como él, jovencísimo (era el vocal más joven de la casa que tanta falta les hacía a Aurora, su mujer, y a sus tres hijos; tan lleno de proyectos... Son las muchas virtudes de Fernando, y el dulce sabor que deja en el recuerdo el paso de un hombre de bondad como la suya, las únicas razones que me llevan a escribir unas líneas en las que, forzosa y tristemente, no faltarán los pretéritos. No me concedo por otra parte licencia ni exageración de ninguna clase, tan al uso cuando un semejante desaparece, si afirmo que Fernando Fernández era un juez, un hombre extraordinario y cabal. En contacto con él se notaban el rigor de sus conocimientos profesionales, unas infrecuentes capacidades de liderazgo y de gestión, una cabeza moderna (se responsabilizó siempre de las áreas más punteras del Consejo) pero, sobre todo, se hacían evidentes una gran sabiduría humana y una intensa bondad. Era hombre de fe profunda y madura, rezumaba amor por su familia; cada día expresaba su desinteresada voluntad de servicio a la sociedad... Era, en definitiva, un buen juez, un padre, un marido y un hombre bueno. Descanse en paz. Adiós, Fernando, hasta siempre. Desde lo más profundo del corazón...