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ABC JUEVES 4 8 2005 Opinión 7 jo, con múltiples partidos, la mayor parte de los cuales sólo está implantado regional y no nacionalmente, con un difícil equilibrio entre el poder federal y los gobernadores de los estados. En este contexto es muy difícil obtener la mayoría parlamentaria suficiente y, por lo tanto, gobernar, sobre todo si la disciplina partidaria es muy laxa y el transfuguismo es característico del parlamento brasileño. Más allá de las notas simpáticas (aquel que se llevaba los millones en el calzoncillo, el otro que arrastraba varias maletas repletas de billetes, o los hermanos, los hijos o las amantes implicadas) lo cierto es que este episodio de corrupción, que acuñó una nueva palabra (el mensalão o salariazo) está estrechamente relacionado con la financiación de los partidos políticos y la necesidad de garantizar la disciplina parlamentaria. Por eso vemos que el PT no es el único golpeado por el escándalo, ya que la mayor parte de los partidos de la coalición gobernante (muchos de derecha y centro derecha) también han sido afectados. Ni siquiera la oposición se salva, al resonar los nombres de algunos importantes dirigentes de ciertos partidos opositores en el tam- tam de los rumores políticos que atraviesan Brasil en todas direcciones. LA ESPUMA DE LOS DÍAS QUE SIGA EL ESPECTÁCULO A intercepción de una patera con diez bebés y dieciséis mujeres a bordo en aguas del Estrecho apenas si encuentra ya un minúsculo hueco en las portadas de nuestros diarios. Entre los ecos de las batallas políticas que deberían haber caducado con el comienzo del verano y el anuncio de las que se preparan para el fin de la canícula no hay solución de continuidad; ni siquiera una mínima área de descanso que nos permita escudriñar, más allá de nuestras insensibilizadas narices, la España real que se adivina por entre las brumas de debates que dejan indiferentes a una mayoría de ciudadanos españoles. Políticos y periodistas nos hemos construido EDUARDO una campana de cristal y SAN MARTÍN convertimos nuestras percepciones en asuntos de interés general. Representaciones repetidas hasta la náusea que siguen un mismo guión en el que sólo cambian los nombres de los actores, y en el que el cruce de papeles transmite la falsa sensación de nuevos escenarios y nuevos decorados. Desde años, hemos convertido el relato informativo de este país, de forma casi excluyente, en la trascripción rutinaria y monocorde de las peripecias de nuestros representantes políticos, de sus acuerdos y querellas, de sus cambios de humor, de esas grandes broncas monumentales que dejan sin aliento al espectador pero que, casi siempre, concluyen en un café de compinches en la cafetería del Congreso, o del hotel de enfrente. Probablemente, la España real y la España oficial nunca hayan estado más alejadas desde los tiempos de la Transición; con el riesgo de que quienes gestionan la segunda intentan salvar esa enorme distancia a golpe de artificios para convertir sus proclamas en una profecía autocumplida: lo que sólo era un problema en sus previsiones se convierte en un drama real como consecuencia de las políticas puestas en práctica a partir de aquellos cálculos. Es la parte del espectáculo a la que estamos a punto de asistir después de un año de desmañada preparación: la eventual eclosión de un problema territorial y constitucional allá donde sólo existía la expresión de un deseo sin fundamento en la realidad. Mientras, siguen llegando pateras por el Estrecho. Y esas embarcaciones de fortuna sí que son heraldos de las realidades a las que nuestra sociedad se va a enfrentar- -se está enfrentando ya- -a lo largo de las próximas generaciones. Nuestros políticos se ocupan de los territorios, y no son éstos sino las mujeres y hombres que los habitan quienes están cambiando la faz de este país. No es por ejercer de augur, pero conviene recordar que los terroristas de Londres eran hijos de emigrantes que algún día fueron acogidos en Gran Bretaña con los brazos abiertos para contribuir a su prosperidad. Esa actitud no eximió a los anfitriones del discurso del odio (A. Gluksman) Y nosotros, entretanto, trazando mapas con el compás de supuestos derechos históricos. L ¿Qué va a pasar? Mucho depende de la aparición de nuevos escándalos y de a quién salpiquen. De momento Lula ha sabido mantenerse al margen de las acusaciones y retiene la confianza de buena parte de la sociedad brasileña (cerca de un 60 por ciento) Sus opciones para ser reelecto en 2006 siguen siendo altas, aunque han aumentado considerablemente las críticas contra su gestión. Por otra parte, la economía va bien y, pese a algunas turbulencias en los mercados cambiario y bursátil, el futuro del país es prometedor. Sin embargo, un excesivo enfrascamiento del Congreso en la lucha contra la corrupción podría poner en peligro las reformas necesarias para la modernización del país. A casi nadie le interesa que Lula no acabe su mandato y por eso, de momento, la oposición no va a hacer sangre. La declaración de Dirceu en el Parlamento y algunas renuncias de diputados han aplacado temporalmente las aguas. Con todo, la moraleja es que Lula, a pesar de los esfuerzos que había hecho por diferenciarse de Fernando Henrique Cardoso, es sólo un mortal más, muy similar a su ilustre antecesor. ÁNGEL CÓRDOBA da de Lula como consecuencia del abandono de su lucha contra la corrupción y de la postergación de las promesas éticas que habían jalonado la marcha del PT hacia el Gobierno. La cuestión de fondo es si el PT por reclamarse de izquierda debe ser distinto a los demás partidos políticos de su país, o si debemos exigir de la izquierda latinoamericana conductas que nunca reclamaríamos de la socialdemocracia europea. Buena parte de lo que ocurre en Brasil es consustancial a su sistema político, un sistema muy comple- PALABRAS CRUZADAS ¿Son muchos los 25 días de vacaciones del presidente? QUE DESCANSE, POBRECICO REGUNTA: ¿son muchas cuatro semanas de vacaciones para cada uno de los españoles? Pues entonces, el presidente del Gobierno, en teoría uno más entre nosotros, tiene los mismos derechos. Otra pregunta: ¿se toman todos los españoles ese mes de vacaciones? Respuesta: no todos, desde luego; solamente el que puede. Y ¿puede el presidente? Pues claro que puede: tiene una casa (gratis) a la orilla del mar, teléfono rojo, azul y verde para despachar con quien fuere, los ayudantes de campo (y playa) ¿Por qué vamos a castigarle al presidente con menos vacaciones que los demás mortales? ¿Qué es que él tiene más responsabilidades? Razón de más para que esté más descansado cuando FERNANDO tenga que afrontar lo que le viene enciJÁUREGUI ma este otoño. En serio: no creo que ZP sea más perezoso que sus antecesores (ni que alguno de sus adversarios políticos) aunque a veces lo parezca, ni que tenga por qué pasar agosto en La Moncloa. Si yo fuese un cínico, que no, diría que mejor nos va cuando no hace nada. Como no lo soy, creo, le digo a usted, y a mi querida vecina, que no ha lugar para demagogias: para bien o para mal- -de eso ya hablaremos- el presi tiene mayor desgaste, y más vale que Dios le pille confesado. Y descansado, el pobre, por las brisas oceánicas. MUCHOS DÍAS ODOS necesitamos vacaciones, pero 25 días parecen demasiados para un presidente de Gobierno cuando está cayendo la que está cayendo. Que sí, que es bueno limpiar la cabeza de problemas y que se regresa con las ideas más claras, pero 24 ó 25 son muchos días. Que el curso ha sido muy duro, que hay que recargar las pilas, que se debe atender a la familia... todo está muy bien, pero 25 son demasiados días. Que todo el mundo entiende que un político es también humano y por tanto el descanso está obligado, pero 25... Y encima en una residencia del Patrimonio que albergó a la Familia Real en pleno hace unos años, lo que significa que es perfectamente adecuada para un matrimonio con dos hijas; sin emPILAR bargo, han estado no sé cuantas semanas CERNUDA de obras de acondicionamiento. ¿Qué echaría en falta la señora de Zapatero cuando visitó La Mareta hace unos meses? Va a leer siete u ocho libros el presidente, y algunos lo han dado como gran noticia. Faltaría más que no leyera, es lo que hace cualquier mortal con un mínimo de inquietud social, cultural, intelectual o como quieran llamarle, pero parece que todo lo que hace ZP es muy importante porque lo hace ZP. Pues bien, irse tanto tiempo de vacaciones no estará en su lista de buenas decisiones: son demasiados días de ocio, descanso y dolce far niente cuando hay tanto que resolver. P T ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate