Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 3 8 2005 Los Veranos 87 EL RUMOR DE LA FRONTERA La discriminación racial en Goliad no es sólo reminiscencia de un pasado difícil para los negros. Las injusticias se repiten en la piel de los latinos, que durante más de un siglo han visto manipulada la historia y aún hoy están expuestos al rechazo Los vencedores escriben etcétera AD. Camino de Goliad, al sureste de un Estado más grande que una confederación de Francia y el Reino Unido, por carreteras tan vastas y cuidadas como pistas de despegue, se comprende por qué a Texas le gusta presumir, hasta la obscenidad infantil, de hacerlo todo a lo grande. Incluso las matanzas. El calor atroz del mediodía despuebla el mundo. A esa hora, Willie McDow, de 80 años, y su sobrino, Tommy McDow, de 56, parecen los únicos vecinos de este Goliad en el que en junio se juramentaron los Minuteman de la frontera texana: voluntarios para cerrar el paso a los inmigrantes ilegales. En menos de dos décadas, la mayoría de los texanos será de origen hispano, y no hay esclusa capaz de retener esa tendencia. Sentados a la sombra de la vieja encina que, junto al Palacio de Justicia, preside la plaza mayor, Willie y Tommy sufrieron en carne propia, como negros, la discriminación racial que ahora encajan los latinos. No se pronuncian sobre la polémica que divide a los 2.000 vecinos de Goliad a cuenta de quién es texano y quién escribe la historia, y si la forma en que las tropas mexicanas ultimaron en 1836 a 300 rebeldes, quemaron sus cuerpos y dejaron los restos para pasto de alimañas, fue matanza- -como dicen los anglos- -o ejecución- -como insisten los hispanos- Sí saben que de la encina fueron colgados en revancha, 21 años más tarde, 70 arrieros mexicano- americanos. Lo que saca de quicio a Emilio Vargas III, de 40 años, descendiente de canarios y director de instituto en una localidad vecina, es que en la recreación histórica que todos los años se celebra en el presidio de La Bahía, junto a la primorosamente reconstruida Misión del Espíritu Santo, fundada en 1722 por franciscanos españoles, es que ni se mienta a los ahorcados. Se alimenta el racismo repitiendo una historia que se cuenta desde el lado de los vencedores. Se olvida que entre las víctimas del presidio había también muchos texanos de origen mexicano, que además se habían instalado en La Bahía antes que los GOLI TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTO: CORINA ARRANZ TEXAS San Antonio Goliad Del Río EE. UU. Goliad Corpus Christi Golfo de México Eagle Pass Laredo Piedras Negras Nuevo Laredo vo El Cenizo Mirando City Los Ébanos McAllen Brownsville Río Grande Reynosa Matamoros City N U E V O L E Ó N México Goliad Fundada por franciscanos españoles en 1749 como La Bahía del Espíritu Santo, en 1829 fue rebautizada Goliad en homenaje a Miguel Hidalgo, padre de la independencia mexicana Árbol de los ahorcados de Goliad, en cuyas ramas perdieron la vida cientos de personas hoy olvidadas anglosajones. Todavía hoy se nos sigue tratando a los hispanos como si fuéramos extranjeros. Mientras los negros han visto cómo se rehabilitaba su pasado, el nuestro está por hacer La dueña del desierto Emporium Soho, con vista perpetua sobre el árbol de la horca, insiste en que fue matanza, no ejecución, y recuerda que el propio general Santa Anna, que ordenó aplastar la sublevación, así lo reconoció. Encontramos a un comenta- Mary Livingstone, guarda forestal del Servicio Estatal de Parques rista neutral a la sombra de los soportales de la misión, mientras ablanda mimbres para fabricar un cestillo semejante al que los frailes enseñaron a trenzar a los indios aranama. A Mary Livingston, de 31 años, guarda forestal del Servicio Estatal de Parques originaria de Maryland no le cabe duda de que si el presidio pertenecía a México la ley estaba del lado de Santa Anna. Fue en la misión del Espíritu Santo donde se estableció el primer rancho con copiosa cabaña con miles de reses. La vida vaquera que con el tiempo se convertiría en rasgo esencial de la identidad texana- cowboys en la lengua del nuevo imperio- -fue paradójicamente fundada por devotos de Francisco. El cementerio que se alza extramuros del fortín sirve de recordatorio de los antecedentes de los que aquí nacieron y de los que aquí mueren: bajo un sol que no tiene piedad leemos lápidas al azar: Guerra, Calderón, Pérez, Flores, Carvajal, Baldez, García, Hernández, Molina, Amado, Cardoso... En la tumba doble de la familia Gallegos, el lado de Lucinda C. (1940- 2004) está abarrotado de flores de plástico y ángeles de cemento. Su viudo, Esbardo (1954- ha tenido la previsión de dejar espacio para la fecha del óbito, pero ¿quién escribirá su historia?