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78 Los Veranos MIÉRCOLES 3 8 2005 ABC EN PORTADA (Viene de la página anterior) implica que los regatistas empiecen a navegar muy pronto y regresen, cada día, muy tarde, alguna jornada, incluso, de madrugada; y el Príncipe de Asturias quería compartir con su esposa cada momento de este verano, el último que pasarán solos, es decir, sin hijos. El primero en llegar al Real Club Náutico fue Su Majestad el Rey y lo hizo a bordo de un Seat de color rojo. Tras saludar a los patrocinadores de la regata, Mariano y Enrique Puig, Don Juan Carlos entró en el Club, donde las banderas ondeaban ayer a media asta en señal de luto por la muerte del Rey Fahd, acaecida la víspera. Estuvo conversando un rato con viejos amigos y se embarcó en el nuevo Bribón velero que ya hace el número trece de su saga. ción de barcos, la Princesa de Asturias permaneció varias horas en el mar y gran parte del tiempo, al pairo. Y es que como todo no puede ser perfecto, lo que falló ayer fue el viento, cuya ausencia obligó a retrasar la salida de los veleros, aunque al final sopló y con suficiente fuerza. Fue un extraño día en el que hizo de todo: se nubló, llovió y, por momentos, salió el sol, pero al menos la temperatura era muy agradable. Almuerzo a bordo A pesar de que Doña Letizia sigue notando algunas molestias del embarazo, como las náuseas, ayer superó perfectamente su jornada de mar, que se completó con un almuerzo a bordo y un baño del Príncipe. Pero la jornada de inmersión náutica no terminó ahí. Poco después, los Príncipes de Asturias se dirigieron al Real Club Náutico para disfrutar del ya tradicional concierto que, todos los años, ofrece el regatista y rockero Jaume Anglada a las tripulaciones. La Princesa acudió con un pantalón color crudo, una blusa rosa sin mangas y de corte premamá y unas alpargatas con cuña. Durante un breve encuentro con los periodistas, Don Felipe y Doña Letizia señalaron que seguirán en la isla pasando sus vacaciones. Hoy está previsto que se celebre la regata de altura, la más larga de la competición, tanto que puede terminar de madrugada. Por eso, los regatistas podrán descansar durante toda la jornada de mañana jueves y el viernes volverán a salir a la mar. Las pruebas se prolongarán durante todo el sábado y el domingo. Esa misma tarde tendrá lugar la entrega de trofeos a cargo de Sus Majestades los Reyes, con la novedad de que este año se entregarán por primera vez en el Castillo de Bellver, ya que éste acto siempre se celebraba en el Real Club Náutico. Don Felipe, al timón Poco después, solo y a bordo de un BMW, llegó el Príncipe de Asturias, quien se dirigió hacia los veleros que él suele patronear, el Aifos y el CAM que se encontraban atracados en el pantalán. Como en esta ocasión, el Heredero de la Corona no forma parte de ninguna tripulación, lucía un polo con anagrama de la Copa del Rey, en lugar de la propia de cada equipo. Don Felipe estuvo conversando unos minutos con los regatistas de estos dos veleros y, en el mismo coche que llegó, se fue hacia Puerto Pi, donde embarcó con la Princesa de Asturias en el Somni Con Don Felipe al timón, el barco se dirigió hacia el campo de regatas, donde ya se encontraban los más de cien veleros que participan en la competición, así como sus respectivas barcas de apoyo y decenas de yates con observadores, público y prensa a bordo. Aunque el tráfico y la densidad de embarcaciones era muy elevada en una ancha franja de la bahía de Palma, la situación más complicada se registraba en torno al Somni permanentemente rodeado de barcos, que el Príncipe, con su pericia, trataba de esquivar. De nuevo en tierra, Don Felipe y Doña Letizia asistieron al atardecer a un concierto La Princesa aguantó el oleaje Allí, con unas bermudas y un polo de color blanco, este último con anagrama de la Copa del Rey, Doña Letizia seguía bajo su visera- -en la que se podía leer la palabra Relax -las indicaciones de Don Felipe y saludaba a los tripulantes amigos. A pesar de su avanzado estado de gestación- -ya son casi seis meses- -y del oleaje, provocado sobre todo por la concentra- Confidencias en alta mar. Aunque el Príncipe de Asturias no participa en la regata de la Copa del Rey de vela, buscó la fórmula para disfrutar de la compañía de su esposa y del fascinante mundo de la navegación