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ABC MIÉRCOLES 3 8 2005 Nacional REBROTE DEL TERRORISMO CALLEJERO 13 Zapatero pide al Gobierno vasco que combata la kale borroka ERENA CALVO ARRECIFE (LANZAROTE) El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se refirió al rebrote de la kale borroka en el País Vasco y la calificó de violencia sin más en una breve rueda de prensa que ofreció al comenzar sus vacaciones estivales en Lanzarote. Zapatero se mostró dispuesto a combatirla y, por ello, instó a todos los gobiernos a que lo hagan, como se merece un estado de Derecho, basado en la seguridad y la libertad Estimó que en el tiempo que lleva en el Ejecutivo estas acciones han descendido sustancialmente y que no se puede permitir que se recrudezca la situación. Nos emplearemos con firmeza afirmó, en respuesta al secretario de organización del Sindicato Unificado de Policía, que adjudicó la vuelta de la violencia callejera a la sentencia sobre Segi, Haika y Jarrai encapuchados lanzó cócteles molotov contra diez locales, obligando incluso a desalojar a varias familias, ayer se mantenía el olor a quemado. Mientras, la vida cotidiana trataba de abrirse paso entre las secuelas del vandalismo protagonizado por los proetarras. Actuación rápida y coordinada La forma rápida y coordinada de actuar de un grupo muy numeroso de personas es idéntica a la practicada habitualmente a lo largo de muchos años hasta que la actuación policial y judicial desarmó el entramado de la kale borroka La exigencia de responsabilidades a los padres de los menores por los daños materiales originados contribuyó en gran medida a poner fin a estos actos de vandalismo que llevaban a cabo los grupos Y de apoyo a ETA, recorriendo las localidades en fiestas y sembrando el caos, especialmente durante los meses de verano. La organización de la kale borroka requería, además, de fondos que la ilegalización de Batasuna recortó drásticamente. Hubo entonces testimonios de personas que vieron cómo se entregaban sobres a los grupos de jóvenes que tomaban parte en esos incidentes. Por si fuera poco, los radicales no sólo repiten ahora el modus operandi sino también el blanco de sus ataques. En Guecho, por ejemplo, los incidentes se producen en el barrio más próximo electoralmente a Batasuna, el de Algorta, cuyas fiestas locales, las del Puerto Viejo, se celebran entre el 12 y el 15 de agosto. En cuestión de minutos, los proetarras arrojan cócteles molotov a sedes de bancos, agencias de viajes, oficinas de seguros, tiendas de telefonía y estancos y desaparecen impunemente. No hay detenciones. Y este escenario es el que se está volviendo a repetir y amenaza las fiestas de agosto. Los vecinos, en el momento de abandonar su inmueble en Guecho LUIS ÁNGEL GÓMEZ Una joven de Guecho desalojada de su casa, incendiada por los proetarras, relata a ABC cómo se convive con el miedo tadas en los últimos años Por ello, exigió al departamento vasco de Interior la elaboración de un plan específico contra la kale borroka en Bilbao. No queremos que a nadie le pille de improviso una no deseable, pero posible, actuación de ETA aterrorizando a la ciudadanía aseguró. En las calles de Guecho, donde en la madrugada del lunes una treintena de Sabía que esto no había acabado para siempre TEXTO: M. L. G. F. Guecho sufrió el domingo una de sus noches más violentas LUIS CALABOR BILBAO. Habla, pero el miedo sigue latente y le impide revelar su nombre. Después de tres horas a la intemperie, una joven de Guecho que tuvo que ser desalojada de su casa a causa del incendio provocado por los cócteles molotov de los proetarras accedió a contar a ABC lo ocurrido, aunque no se atrevió a reprochar nada a nadie Recuerda, eso sí, que en otros tiempos, estos actos eran más frecuentes, y que ahora le han sorprendido, pero tampoco demasiado. En el fondo, no se creía que eso había acabado para siempre Con la voz lánguida, casi apagada, y una firme intención de no resultar excesivamente vehemente en sus explicaciones, esta vecina relata cómo vivió los primeros momentos del ataque: Yo estaba viendo la televisión y empecé a oler a quemado. Rápidamente me acerqué a mi habitación, de donde provenía el humo. Ni siquiera me pude asomar a la ventana a ver qué ocurría, porque justo el cajero que habían prendido estaba debajo de la ventana Empecé a respirar mal- -cuenta- -y me acerque a la puerta. Mis vecinos ya estaban bajando y me dijeron que cerrara todas las ventanas. Otro vecino, que había salido fuera, volvía en ese momento para avisarnos que abandonáramos las viviendas Con el terror de la pesadilla todavía reflejado en sus ojos, la joven re- cuerda cómo otra vecina, con evidentes dificultades, trataba de ayudar a su marido- -con problemas de cadera- -a descender las escaleras: Me dijo que cerrara los respiradores de los baños, así que subí a cerrarlos con papel albal para que no entrara mucho humo, porque en las habitaciones de ese lado de la fachada del edificio apenas se podía respirar La joven duda a la hora de entrar a valorar esta nueva ola de kale borroka a pesar de que ahora le tocara muy de cerca. Sí dice, sin embargo, que es cierto que los bomberos llegaron tarde, y que cuando ella bajó, vio a sus vecinos intentando apagar el fuego con baldes de agua, pero lo justifica. Asegura que después escuchó que los radicales habían quemado contenedores para cerrar las calles e impedir el acceso de la Ertzaintza y los bomberos. Si no llegaron antes fue porque no pudieron aclara. Señala que en el vecindario hay resignación e indignación pero que nadie ha comentado que pudieran organizar algún tipo de protesta o tomar protagonismo ante este incidente que les ha afectado directamente. Y eso que nadie ofreció a estas personas un lugar para pasar las más de tres horas que estuvieron de madrugada en la calle. Bien entrada la noche, y con el cajero todavía humeante, pudieron hacerlo con el terror demasiado fresco en el cuerpo como para conciliar el sueño.