Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión MIÉRCOLES 3 8 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA ENRIQUE LÓPEZ VEIGA, EX CONSEJERO DE PESCA DE GALICIA EL ÓRDAGO DEL MINISTRO N O existen oficio ni cargo alguno que no arrastren el riesgo de una enfermedad profesional específica. De ahí que siempre resulten escasas las medidas preventivas que deben aliviar, cuando no erradicar, el sufrimiento que ello comporta para los trabajadores. La política no se libra de tan funesto destino y, por ejemplo, un ministro de Defensa está siempre expuesto a llegar a creerse Napoleón Bonaparte o, en los casos más ligeros del síndrome, mariscal de los Ejércitos que le competen administrativa y no profesionalmente. No es el caso de José Bono. Lo suyo es ejercer como enlace sindical y ello le convierte en defensor de la tropa, suboficiales, oficiales M. MARTÍN y jefes en un nivel de efiFERRAND cacia que, según sus propias declaraciones, no igualará nadie A Bono hay que interpretarle siempre instalados en el pintoresquismo y la buena voluntad. Querer ser enlace sindical en una organización que, como la castrense, tiene prohibida la afiliación a cualquier sindicato es mentar la soga en casa del ahorcado; pero el ministro, consuelo para la derecha e impuesto populista para el Gobierno de Rodríguez Zapatero, tiene licencia para fanfarronear. Cualquiera de sus predecesores hubiera mordido el polvo de la protesta por una alusión tan inoportuna; pero, siempre en estado de gracia, este hombre puede salir a hombros, cualquier día, de un cuartel. Es evidente que la retribución salarial del personal militar no se corresponde con la que merecen sus cuadros de mando, tan buenos y bien preparados como los mejores del mundo, ni con los mínimos vitales para el mantenimiento de una tropa que, precisamente por razones económicas, escasea para su contratación profesional. Es lógico, en consecuencia, que el ministro responsable de la situación se preocupe por ella y busque, incluso donde no hay, para conseguir un incremento salarial suficiente. Algo, según se filtra, entre el 15 y el 20 por ciento, una cifra de difícil acomodo en el Presupuesto. Lo que convierte el caso en propio de Bono es el esperpento escenográfico con que se nos presenta. No hay más merecido aumento de sueldo entre los servidores del Estado que el de los militares. Además, según el ministro, es de justicia Tengo- -añade- -la complicidad del presidente del Gobierno y por eso hablo con tanta fuerza Ahí surge la espiral del despropósito, el bonodislate. ¿A qué viene vincular su propio futuro político con el buen fin de ese incremento salarial que, además de escapar de sus atribuciones, tiene ya la complicidad de Zapatero? Bono amenaza con dimitir, cosa impropia de un enlace sindical pero, por lo que se ve, es como quien lanza un órdago a la grande con cuatro reyes y yendo de mano. No es heroico, pero queda brillante. Especialmente frente a quienes no dominan el quién es quién de la política española. EL MANDATO QUE NUNCA EXISTIÓ Tras las elecciones en Galicia, el autor analiza el futuro, planteándole algunas reflexiones al señor Touriño, que tras las elecciones, no antes, ha manifestado que la reforma del Estatuto no es prioritaria. ¿Aceptará esto el BNG? C ON motivo de las pasadas elecciones al Parlamento de Galicia se han escuchado algunas declaraciones por parte de representantes del Partido Socialista que merecen algún comentario, que no pienso privarme de hacer. Ha concluido el período de transición de un gobierno a otro, como resultado de las elecciones al Parlamento de Galicia. En estas circunstancias cualquier manifestación de tipo político ha de realizarse con cierto sosiego, pero ello no quiere decir que no hayan de realizarse, y menos en el caso de un diputado electo, como es el mío. Esta es pues la modesta contribución de un ciudadano de a pie que ha dejado de ser conselleiro en funciones ¡Sic transit Gloria Mundi! El señor José Blanco intenta en todo momento hablar de una derrota del Partido Popular en Galicia, cuando en realidad ha sido una victoria electoral aplastante del PP con respecto al PSdG- PSOE- -mucho mayor que la del PSOE sobre el PP en las generales de 2004- Si la comparamos con cualquier otra situación regional es imposible decir que el PP ha perdido las elecciones. Por tanto, las cosas en su punto: el Partido Popular ganó las elecciones en Galicia, pero, por la peculiar estructura de partidos en nuestra tierra, no pudo mantener el Gobierno. El señor Touriño se empeña en reiterar que recibió un mandato del pueblo gallego para llevar adelante un cambio. Tampoco es cierto. Y vaya por delante mi respeto al sistema que permite realizar alianzas postelectora- les, por lo que no cuestiono en absoluto su derecho a llevar adelante una alianza postelectoral que le permita gobernar Galicia. Pero dicho mandato nunca existió, porque no existió una coalición preelectoral que formulara tal cosa. Lo que realmente expresaron los gallegos en las elecciones fue cuál es el partido que, a su juicio, debería gobernar Galicia. Las alianzas postelectorales- -como la que se ha fraguado, a diferencia de las coaliciones preelectorales- -son de responsabilidad exclusiva de los líderes de esas formaciones, que, a través de ellas, creen interpretar cuál es el deseo mayoritario de los votantes, pero que realmente no saben, porque no formularon esa pregunta antes de las elecciones. No obstante, están en su derecho. Desde el más profundo respeto democrático, les deseo que acierten en lo que van a hacer por el bien de Galicia. Ahora bien, el señor Touriño tendrá que reconocer que en materia de estructura del Estado tiene muchísimo más en común con el PP que con el BNG y tal cosa ya va dejándose traslucir cuando tras las elecciones, que no antes, ha manifestado que la reforma del Estatuto no es prioritaria. El problema es que si el BNG acepta esto, estará contradiciéndose con lo que viene predicando. ¿Lo entenderán sus bases? A mí esto no me preocupa pero al señor Quintana debería, porque no estaría siendo coherente. El señor Quintana sabe, o debería saber, -Obedecimos al Gobierno: en vez de hacer barbacoas, nos trajimos al monte pollos precocinados, y ahora estamos enfermos de gastroenteritis.