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84 Los Veranos MARTES 2 8 2005 ABC MENÚ DEL DÍA MENORCA E IBIZA. CULTO A LA LANGOSTA CARLOS MARIBONA diferencia de la mallorquina, que tiene más personalidad, las cocinas marineras de Menorca y de Ibiza están sometidas a diversas influencias. Más catalana la primera, más internacional la segunda. La riqueza del mar en estas costas es notable: rayas, doradas, meros, salmonetes, rodaballos, lubinas... y por supuesto A la langosta, con la que se hace la tradicional caldereta que tiene su origen en la primitiva caldera de peix que hacían los pescadores con la morralla (especies pobres de carnes duras) en un caldero metálico donde se hervían con cebolla, tomates, ajo, ñoras y perejil y cuyo caldo final es puro sabor a mar. Aunque se siguen preparando todo tipo de calderetas, la de langosta se ha convertido en el plato de referencia de Menorca, especialmente en el pequeño pueblo de pescadores de Fornells, donde se agrupan varios restaurantes que utilizan ejemplares pescados allí mismo. El más conocido y también el de más calidad es Es Pla, con su comedor prácticamente emplazado sobre las aguas del puerto. También se pueden tomar buenas calderetas en el puerto de Ciudadela, la segunda población de la isla. Entre otros locales de interés destaca el Café Balear, que posee además una atrac- tiva barra para tapear. En cuanto a Ibiza, a pesar de su aire cosmopolita, no dispone de lugares destacables de cocina moderna equiparables a los de Mallorca. En cualquier caso, para disfrutar junto al mar de la cocina marinera de la isla, apunten dos direcciones: Es Cavallet, un chiringuito enclavado en la cala del mismo nombre donde tienen buen género y hacen muy bien el arroz caldoso con bogavante y la caldereta de pescados con patatas; y Can Pujol, en la bahía de San Antonio, otro popular ESCENAS DE LA ACTUALIDAD Groucho y sus incondicionales Chico y Harpo Los hermanos Marx y una noche en Barcelona El absurdo que impregna las películas del magnífico Groucho es extrapolable en ocasiones al embrollo político que crea la reforma del Estatuto en Cataluña E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Josep Lluís Carod- Rovira y Pascual Maragall, en el Palau de la Generalitat que no sabe escribir; un mudo- -Ésta no me gusta a mí; ¿se fía de mi palabra? (rompen) que toca el arpa y que se hace- -Por completo. ¿Se fía usted entender a bocinazos... Todos de la mías? (roma la búsqueda de copen) mer por la cara y de Y rompen. Y rom ¿Cuántas veces no pagar las cenas... Unas secuencias pen. Y rompen, hashabrán visto ta que se quedan amdespués llega la del Una noche en camarote lleno: ¡Y bos con una tirilla la Ópera Carod, dos huevos duros! de papel: -Bien, estamos de Maragall y com- acompañado el grito acuerdo. Tome la pañía? Sin duda, por un bocinazo de pluma y ponga aquí que también un montón, por- Harpo, huevo: ¡Mopide su su firma. que se saben los ooc! -No sé escribir. diálogos- -Da igual, la pluma Hay algo maligno no tiene tinta. en las películas de Qué tenemos. Un señor grasiempre que nos delata nuestra actualidad política. ¿Cuáncioso y descarado con bigote; tas veces habrán visto Una otro que le sigue la corriente y En el arranque de Una noche en la Ópera Margaret Dumont, una viuda rica, está sola en la mesa de un restaurante: tiene una cita romántica con Groucho Marx, un señor con bigote que está cenando con otra dama justo a su espalda. Groucho pide la cuenta; se la traen y vocifera ofendido: ¡Ocho dólares y se la da a la dama de enfrente mientras dice: ¡Demasiado cara! yo que usted no la pagaría Y pasa a la mesa de Margaret Dumont para someterla a la habitual batería de vejaciones. Así es nuestro Groucho, cena en varias mesas sin pagar en ninguna. Pero, la escena cumbre, al menos para ilustrarnos nuestra actualidad es cuando Groucho y Chico Marx (mientras Harpo mira con ojos saltones, como Piqué) sellan un contra- to estatutario. Pónganlo en las bocas que prefieran: -Primera cláusula. La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte... -No me gusta eso... ¿El qué no le gusta? -Nada. -Lo cortamos (rompen un trozo) Aquí hay otra cláusula que le va a encantar. -Sea lo que sea no me gusta (rompen)