Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 2 8 2005 Internacional EN LA MUERTE DEL REY FAHD 23 AFP AFP Palestina, la cuestión espinosa La proximidad del Rey Fahd con Estados Unidos produjo una relación fría respecto a la causa palestina, matizada no obstante por la necesidad de defender la cuestión de Jeru- salén, el tercer lugar más sagrado del Islam A la izquierda, el Rey Fahd recibe a Yaser Arafat en Riad el 25 de noviembre de 2001. En la imagen de la derecha, el Monarca con el sucesor del rais al frente de la OLP, Mahmud Ab- bas, el 13 de diciembre de 2004. El Príncipe Heredero Abdalá asumió con el poder de facto una actitud más cercana y comprometida de Arabia Saudí con la causa palestina, dado su interés por marcar distancias respecto a EE. UU. EE. UU. utilizó Arabia Saudí como Caballo de Troya en Oriente Próximo El 11- S, donde participaron 15 saudíes, enfrió las relaciones bilaterales b Dick Cheney convenció al Rey Fahd en la primera guerra del Golfo de que Sadam Husein tenía armas apuntándole y que sería el próximo en ser invadido MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Se hizo construir una réplica de la Casa Blanca en su reino, aunque no se atrevió a ocuparla. Contrató al artista de Washington que diseñó la nave nodriza de Star Trek para renovar su Boeing 707, equipado con baterías contra los misiles Stinger que EE. UU. distribuyó en Afganistán. Fue ésa la primera guerra en la que el Rey Fahd de Arabia Saudí se alió con el país del que quedó fascinado en su primera visita, a los 24 años, cuando viajó a San Francisco como parte de la delegación que fundó Naciones Unidas en 1945. Pese a los negocios en que estaban envueltos y la amistad personal que les unía, cuando llegó la hora de pedirle que abriera el corazón del Reino Saudí a las tropas estadounidenses para hacer la guerra contra un hermano árabe, el propio presidente George Bush padre admite en sus memorias que podía prever su reacción. Por ello le envió a su ministro de Defensa, Dick Cheney, hoy vicepresidente, que le convenció con una técnica tristemente repetida en la ONU hace sólo dos años. Cheney le mostró las armas de destrucción masiva que Irak tenía apuntando a su reino, hasta convencerle de que sería el siguiente en ser invadido si no les permitía detener a Sadam Husein. Sin defensas militares, el aterrorizado Rey Fahd permitió que más de medio millón de soldados extranjeros se instalasen en su territo- AP George W. Bush recibía el pasado abril al Heredero Saudí en su rancho tejano rio. Ello atrajo a la coalición a otros países árabes como Egipto y Siria, pero indignó a otros como el millonario saudí Osama bin Laden, que se enzarzó en una guerra santa para expulsar a los infieles. EFE tecnológico y de confort que ofrece Occidente. Riad es un escaparate de fortunas fabulosas- -presentes en la aparatosidad de sus mansiones hollywoodenses- -mientras en la trastienda se acumula la pobreza y la bronca social. La presión del desempleo mayoritario entre la juventud saudí, que nació entre algodones y ahora se encuentra asediada por la molicie y por la crisis de identidad, es un arma clave en la panoplia de los fanáticos de Bin Laden en el Reino. En Arabia Saudí los contratos son para los inmigrantes, ante la desconfianza del empresariado en una juventud que estima incompetente. El desempleo, que alcanza al 40 por ciento de los jóvenes, ha generado por primera vez el fenómeno de la pobreza en la patria del lujo y el despilfarro, un caldo de cultivo ideal para la llamada a filas de Osama bin Laden. La coartada de Bin Laden La ironía es que los dos grandes éxitos de la cooperación entre el reino saudí y EE. UU. el yihad de Afganistán (para expulsar a los soviéticos) y la Operación Tormenta del Desierto, básicamente se combinaron para producir el 11- S analizaba ayer para Los Angeles Times Gregory Gause, especialista en la materia de la Universidad de Vermont. Otro analista, Shibley Telhami, de la Universidad de Maryland, recorda- ba lo inesperada que fue la decisión del Rey Fahd en aquella guerra. Sadam no fue derrotado porque infravaloró a EE. UU. él sabía que irían a por él. Se equivocó con los saudíes; nunca pensó que les dejarían utilizar su territorio (fronterizo) La relación entre ambos países se enfrió cuando se descubrió que 15 de los 19 secuestradores que participaron en los ataques del 11- S eran saudíes. Muchos creen que las medidas por las que el Rey Fahd retiró el pasaporte a Bin Laden y congeló sus cuentas fueron la excusa para no arrestarle. Tal vez por eso la Casa Blanca no emitió ayer sus condolencias hasta la una de la tarde, pese a que a Bush le despertaron la noche antes para comunicarle su muerte.