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ABC LUNES 1 8 2005 Deportes MOTOCICLISMO GRAN PREMIO DE ALEMANIA 73 Sete ejecuta la carrera del año y se la regala a su eterno enemigo Error de principiante de Gibernau, que se pasó de frenada en la última vuelta y facilitó la victoria 76 de Rossi al cabo de 150 carreras T. G. -M. El mundo del motociclismo recuperó el duelo estelar, Rossi- Gibernau, y vivió el único final que todavía no se había producido. Estábamos hartos de presenciar cómo Valentino chupaba rueda de Sete para clavarle el rejón en la vuelta final. Teníamos en la memoria los dos choques- -uno en 2003 y otro en 2004- -que echaron al español del éxito frente a la astucia del campeón. Incluso hace dos años vimos cómo el catalán vencía gracias a una pasada de frenada del italiano en la última curva. Nos faltaba el fallo garrafal de Gibernau en el último giro. En Sachsenring, Sete cometió el error de principiante que Valentino ejecutó en 2003. El piloto de Honda sintió la pena de realizar su mejor carrera del año y tirar la victoria por la borda a la hora de la verdad. Cierto es que la mayor culpa la tuvo Valentino, que adelantó a Hayden y presionó tanto al español que le hizo tirar la toalla sin esperar el golpe. Pareció una derrota psicológica, un miedo a sufrir lo que tantas veces sucedió. Manuel Gibernau sabía que su eterno enemigo le pisaba el tubo de escape y en una curva de derechas se pasó de largo, se abrió y dejó en bandeja el pasillo para el rey de este negocio. Un camino libre que acabó con el buen trabajo del español, quien en la segunda salida partió desde la cuarta plaza y se encaramó a la primera en un santiamén. Una segunda parrilla provocada por el accidente de Hopkins en las primeras vueltas, caído en medio de la pista. Sete tuvo que volver a empezar y lo hizo bien hasta que faltaron dos kilómetros. Empata con Hailwood y a por Nieto Rossi conquistó así su septuagésima sexta victoria al cabo de ciento cincuenta carreras disputadas desde que debutara en 1996, un porcentaje del 51 por ciento que solamente esgrimen los grandes de la historia. Su triunfo le equipara con Hailwood- -setenta y seis laureles- -en el tercer puesto de todos los tiempos. Su siguiente reto será alcanzar a Ángel Nieto, que escuchó el himno español nada menos que en noventa ocasiones. Cazar a Agostini, que abrió ciento veintidós botellas de cava en el campeonato, sería la apoteosis. Pedrosa supera a De Angelis y con el tubo de escape suelto comienza la fuga AP La caída de Poggiali dio un triunfo inesperado a Kallio T. G. -M. Mika Kallio se adjudicó su segunda victoria de la temporada en 125 cuando menos lo esperaba, diez minutos antes de lo previsto. Era líder de la carrera en la vigésima vuelta y una caída tonta de Poggiali, cuya moto se quedó en medio de la pista, supuso el final del gran premio, dado que ya se habían cubierto dos tercios de la prueba y el reglamento precisa que en este caso no se realiza una segunda salida y manda la clasificación del último paso por meta. El finlandés obtuvo así el premio a su liderazgo, pero el comité técnico del Mundial debería estudiar estas situaciones y cambiar la reglamentación, porque estas normas son, además de injustas, una decepción para el aficionado. Sería más justo, en estos casos, ejecutar una segunda salida y dar simplemente una o dos vueltas que permitieran una lucha real por el triunfo. El enojo de Luthi, Simoncelli, Talmacsi y Simón, que secundaban al nórdico en ese vigésimo giro, se masticaba. Todos luchaban por la victoria y por el podio, todos pujan junto a Mika por el cetro universal, y se quedaron con la miel en las gomas. Peor se sentía Mattia Pasini, otrora líder del campeonato, que sumó su se- gundo gran premio sin puntos, rodando por el césped. Ahora es quinto en la general. Pasini imitó a la armada española, que no es invencible. Bautista, Faubel, Gadea, Terol y Rodríguez también besaron la lona del motociclismo. Sólo Simón sobresale entre tanto fiasco. Gomas duras por la izquierda Sachsenring es uno de los circuitos que incita a la creación técnica. Suma catorce curvas de izquierdas y cuatro de derechas y los equipos de las tres cilindradas montaron neumáticos especiales. Gibernau, Rossi y Pedrosa llevaron gomas slicks medianas, las más finas para conseguir la mayor velocidad, pero convertidas en duras en su lado izquierdo, el de mayor desgaste. Son unos tipos de ruedas reforzados por un flanco que se crean para esta carrera, tanto en su modelo slick de pista seca como en el modelo rayado para la lluvia. Hopkins (21) evita que Byrne (derecha) le tire; atrás, Bayliss (12) y Xaus (11) AFP