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68 Economía LUNES 1 8 2005 ABC JUAN VELARDE FUERTES EL RETO ENERGÉTICO ESPAÑOL as restricciones eléctricas han vuelto y esto en un año para el que el Informe ICAE sobre la economía española de marzo de 2005 (Universidad Complutense) señalaba: Para el conjunto del año nuestra previsión apunta a un incremento (del consumo eléctrico) de alrededor del 4,2 Simultáneamente, el petróleo se ha encarecido notablemente: el 5 de julio de 2005, el precio del barril del West Texas Intermediate alcanzaba los 59,57 dólares de cotización, con un aumento del 50 sobre los precios de un año antes. Esto es muy grave, porque supone, por existir un enlace en los mercados de productos energéticos, un incremento en los precios del L gas y del carbón de importación. Hay que tener en cuenta, además, que como consecuencia del parón nuclear decidido en 1982 por la Administración González, la dependencia exterior de nuestro sector energético es fortísima. El Libro Verde sobre la situación energética de la Unión Europea, señala con acento preocupado, por ser una de las debilidades estructurales del abastecimiento energético del mundo comunitario, la creciente tasa de dependencia energética de Europa; la función del petróleo como precio rector de la energía y los decepcionantes resultados de las políticas de control del consumo... Si no se hace nada, de aquí a 20 o 30 años la Unión cubriría sus necesidades energéticas en un 70 con productos importados, frente al 50 actual Pues bien; en 1998, la dependencia energética exterior española, con el 73,9 sobrepasaba en 3,9 puntos porcentuales ese peligroso 70 que se contempla para dentro de 20 ó 30 años en la Unión Europea, y en 2004 tal dependencia era ya del 78,9 Con la actual sequía, y la falta provisional de suministro de algunas centrales nucleares, parece que habremos sobrepasado en 2005 el 80 de dependencia, con compras, además, muy caras. Entramos, pues, en una situación propicia para experimentar una nuevo choque energético generado en el exterior. Es especialmente preocupante para España, porque tenemos una economía que podría calificarse como tragona de energía para su crecimiento. En el periodo 1971- 1998, el incremento de una unidad del PIB requería en Alemania el crecimiento de 0,11 unidades de consumo final de energía (cfe) de 0,11 unidades de cfe en Estados Unidos; de 0,20 unidades en el Reino Unido; de 0,46 en Francia; de 0,48 en Japón y de 0,51 en Italia. En España, el crecimiento de una unidad del PIB requería el incremento de 1,22 unidades de energía. Ninguna nación del grupo de la OCDE tiene esta elasticidad superior a 1. España, pues, es una excepción rarísima. Las señales derivadas de los gráficos sobre la intensidad energética en España contenidos en la recopilación estadística Energía 2005 (Foro Nuclear, 2005) muestran que el proceso ha continuado acentuando esa realidad española en el periodo 1998- 2004. La única energía que podría aliviar esa situación es la nuclear. Sin embargo, en el año 1989 suponía el 17 del consumo español. En el año 2004 solamente el 12 La tendencia es claramente descendente. No cabe esperar en ningún país del mundo desarrollo económico si no se dispone de energía abundante, barata y de buena calidad. Esto último exige, por una parte, que no existan cortes en los suministros, pero también, en la actualidad, que no se contamine la atmósfera. La energía de origen fósil- -carbón y petróleo- -genera CO 2, que desde el Protocolo de Kioto se ha convertido en una especie de elemento empavorecedor en relación con el calentamiento atmosférico. Del gas natural lo preocupante, como señala el profesor Velarde Pinacho, de la Universidad Politécnica de Madrid, en su ensayo Energía nuclear y defensa nacional. El problema energético español (Fundamu, 2005) es que existe el grave inconveniente de un (posible) atentado terrorista a un buque metanero durante el atraque para la descarga del gas. Si el muelle de atraque está próximo a un núcleo de población importante se produciría el mayor daño previsible que podría originarse en cualquier atentado a una central eléctrica (presa, central nuclear... Lo nuclear es lo único que no contamina directamente a la atmósfera. Agréguese que la cuestión de los desechos radioactivos no parece que deba generar una alarma tan considerable como la vinculada a la que se puede No cabe esperar en ningún país del mundo desarrollo económico si no se dispone de energía abundante, barata y de buena calidad derivar de las otras fuentes de energía. La cuestión del coste no es tampoco baladí. En la estimación síntesis ofrecida- -con la base de los cálculos de la OCDE, de Nuclear News y de los del profesor, también de la Universidad Politécnica de Madrid, Roberto Centeno- en el trabajo citado de Velarde Pinacho, se observa que para 100 el coste total del kilovatio hora de energía nuclear, el de la generada por gas es de 250; el de la originada por carbón, de 500; el de la hidroelectricidad, de 130: el de la solar fotovoltaica, de más de 1.600; la eólica más barata, la de tres meses y medio de utilización al año, de 280. No se deben olvidar estos cálculos. Dos preocupaciones adicionales más. Como señala Avilés Trigueros, el periodo 2010- 2015 va a ser crítico, porque se consagrará el agotamiento total de la vida útil de casi todo el parque de generación eléctrica de que dispone España Finalmente, la construcción de una red nacional de alta tensión está siendo rechazada por las regiones de paso. Graciano Torre, Consejero de Industria de Asturias, ante la oposición de todos los grupos políticos de la Diputación de León para el funcionamiento de la línea de alta tensión Lada (Langreo) -Velilla de Río Carrión (Palencia) dijo, según La Voz de Asturias de 22 de junio de 2005: Lo que está pasando ahora en España con restricciones de electricidad y apagones, algo que empeorará con la entrada del verano, avala por sí mismo la necesidad de esa línea que precisamente ha sido calificada de interés general porque terminará con eso Si así se frena, ya nuestro desarrollo industrial, ya el turístico, la catástrofe es segura. En un cuento de Dostoievsky, El cocodrilo lleno, por cierto, de alusiones a las ideas económicas de entonces en Rusia, cuando se plantea cómo resolver el problema espantoso de que esta saurio se ha tragado a un ser humano, un alto funcionario, dice: Es importante aguardar, aguardar Parece que ante el cocodrilo pavoroso de ese choque energético que nos acecha, los dirigentes que deberían resolverlo se comportan como el funcionario Timofei Semievich de este delicioso relato. En vista de lo cual aparece el Libro Blanco sobre la reforma del marco regulatorio de la generación eléctrica en España que por supuesto, habrá que analizar, pero, no es eso, no es eso La bombona de butano costará a partir de hoy 9,81 euros, un 5,7 más ABC MADRID. La bombona de gas butano (12,5 kilos) subirá hoy un 5,7 con lo que pasará de 9,28 a 9,81 euros, debido a una actualización extraordinaria de los costes de comercialización, que no se modificaban desde marzo de 2002. Esto representa un aumento del precio del butano de un 17,6 en los últimos doce meses, informa Servimedia. El Ministerio de Industria, que pretende poner en marcha un nuevo sistema para fijar de forma automática los precios máximos de venta de butano a partir de 2006, revisa en la actualidad el precio máximo del butano dos veces al año, en abril y octubre, atendiendo a tres factores: cotización internacional, flete y costes de comercialización. En abril de 2004, el Gobierno fijó el precio de la bombona en 8,34 euros; en octubre, en 8,57 euros, y el pasado mes de abril, en 9,28 euros, el precio vigente. Por lo tanto, entre julio de 2004 y julio de 2005 la bombona se ha encarecido un 11,2 Industria justifica la subi- da por la precaria situación de las empresas comercializadoras de las bombonas, que reparten a domicilio con márgenes reducidos y una demanda decreciente ante el avance del gas natural, lo que ha supuesto el cierre de más de 300 comercializadoras desde 1993. además, Industria recuerda que el precio del butano en España es muy inferior a la media de la UE. El precio antes de impuestos en enero de 2005 era un 66 mayor en Portugal, un 156 en Francia o un 159 en Italia. El incremento de los costes de comercialización ha sido en el período 1993- 2005 de un 17,44 mientras que el IPC se ha incrementado un 43,8 y la materia prima y los fletes han registrado un incremento del 173,36