Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
66 LUNES 1 8 2005 ABC Economía Wim Duisenberg, ex presidente del BCE, fallece a los 70 años en su casa del sur de Francia Fue el primer gobernador del Banco Central Europeo y el artífice de la puesta en marcha del euro b Su cuerpo fue encontrado por la policía gala en la piscina de su residencia de verano en la localidad francesa de Faucon. Se desconocen las causas de su muerte M. V. R. A. P. MADRID PARÍS. El ex presidente del Banco Central Europeo (BCE) Wim Duisenberg, fue encontrado muerto ayer en la piscina de su residencia de verano en la localidad francesa de Faucon, según confirmaron las autoridades locales, que explicaron que todos los intentos por reanimarle no tuvieron éxito. Todo apunta a un accidente en la piscina o un paro cardíaco. Duisenberg había nacido el 9 de julio de 1935 en Heerenveen (Holanda) En su amplio curriculum destaca que fue el primer responsable europeo encargado de dirigir, entre 1998 y 2003, el BCE, diseñando la política monetaria que tuvieron que aplicar todos los países de la Unión Europea. Bajo su responsabilidad doce países europeos tuvieron que adecuar sus economías a las exigencias de la política monetaria marcada por Wim Duisenberg, sobre cuya responsabilidad pesaba el futuro económico de 300 millones de ciudadanos. Al llegar al cargo, en junio de 1998, su experiencia como economista (se li- cenció en Económicas y se doctoró con una tesis sobre las consencuencias económicas del desarme) del Fondo Monetario Internacional (FMI) donde trabajó entre 1965 y 1969 y, posteriormente, ya en su país, primero como ministro de Finanzas holandés (1973- 1977) y, después, como gobernador del Banco de Holanda, le sirvió para dejar más que patente la independencia de la nueva institución europea. Kohl fue su valedor Nadie hasta entonces había ejercido el cargo de gobernador del BCE, y pese a que accedió al mismo no sin ciertas reticencias de algunos países (Francia, principalmente) ya que su nombramiento fue propuesto por el entonces canciller alemán Helmut Kohl, supo en seguida granjearse el respeto de todos los gobiernos comunitarios. De nada sirvieron las presiones de los jefes de Estado o primeros ministros reclamando bajadas de los tipos de interés o mayor flexibilidad en la política monetaria. Duisenberg siempre adoptó sus decisiones mirando la evolución de la economía comunitaria, comparándola con la de Estados Unidos, y haciendo de la estabilidad de precios su principal bandera. Incluso se llegó a asegurar que en aras de la independencia que perseguía para el BCE llegó a tomar decisiones justo en contra de lo que se le pedía Míster Euro presentó los billetes de la moneda única el 30 de agosto de 2001 Pasará a la historia de la economía como el artífice de la puesta en circulación del euro, lo que le valió el apodo de Míster Euro o se esperaba. Así, en los primeros meses de 1999, presionado como estaba por Francia y Alemania para bajar los tipos e impulsar el crecimiento económico, decidió mantenerlos, mientras veía como el ministro alemán de Finanzas, Oskar Lafontaine, dimitía. Pese a no conseguir situar por debajo del EL GUARDIÁN DE LA ESTABILIDAD MONETARIA JUERGEN B. DONGES a Unión Europea se viste de luto. Ayer ha fallecido Wim F. Duisenberg, el primer presidente del Banco Central Europeo, entidad que dirigió desde el 1 de junio de 1998 hasta el 31 de octubre de 2003. Con anterioridad había sido presidente del Instituto Monetario Europeo, al que el Consejo Europeo de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE había encomendado los trabajos pre- L paratorios para la constitución del Sistema Europeo de Bancos Centrales, la configuración de la futura estrategia monetaria y la introducción del euro en sustitución de las monedas nacionales de los países participantes, entre ellas la peseta. Que fuera él quien estuviera al frente de la culminación de la integración monetaria europea ha sido un verdadero golpe de fortuna para los ciudadanos europeos. Casi no lo hubiéramos vivido, si el presidente Chirac, tan proclive a anteponer lo que él considera como intereses franceses a los de la UE, en la Cumbre Europea del 2 de mayo de 1998 se hubiera salido con al suya y hubiera vetado, como pretendía, el nombramiento de Duisenberg. Duisenberg, que por cierto como mandatario político de su país (Ho- landa) había representado a la socialdemocracia, dejó desde un principio bien claro que tomaría en serio el mandato inequívoco del Tratado de Maastricht, en favor de la estabilidad de precios como objetivo prioritario de la nueva política monetaria europea y que mantendría las tasas de inflación a medio plazo por debajo del 2 Ha cumplido, dentro de lo que cabe. Se hizo eco del pensamiento macroeconómico moderno de que la estabilidad de precios contribuye a mejorar la eficiencia en la asignación de los recursos productivos en la economía, a mantener bajos los tipos de interés a largo plazo y a incentivar la inversión empresarial y de este modo incrementar el potencial de la producción y de la creación de empleo. Además ayuda a mantener la cohe- sión social, porque en un entorno de precios estables se evita la redistribución arbitraria de rentas en detrimento de los grupos más débiles de la sociedad, que se da cuando hay inflación. Igualmente fundado fue el escepticismo manifestado una y otra vez por Duisenberg de que recetas keynesianas de estimular la demanda interna mediante una bajada de los tipos de interés oficiales no serviría para nada, si los problemas de un débil crecimiento económico y un elevado paro laboral radicaban en distorsiones y anquilosamientos por el lado de la oferta de la economía, como era el caso en diversos países de la zona del euro. Gracias, Wim Duisenberg, por este importante legado sobre la cultura de la estabilidad monetaria.