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30 LUNES 1 8 2005 ABC Madrid Grandes aglomeraciones de pasajeros y cientos de afectados por el overbooking en Barajas Las colas para facturar superaron los 50 metros en algunos mostradores fueron las escenas más repetidas. El aeropuerto registró 4.527 vuelos y 700.000 pasajeros durante un frenético fin de semana MIGUEL DOMINGO GARCÍA MADRID. Es vergonzoso que esto pase en España mi vuelo no va a salir hasta dentro de veinticuatro horas, y como yo hay otras cien personas nos tienen aquí durante horas para b Las reclamaciones airadas facturar, como si fuéramos a volar, y ahora nos mandan a un hotel Son algunas quejas comunes a cientos de turistas que durante este fin de semana han visto truncados los primeros días de sus vacaciones, debido a los retrasos, las cancelaciones imprevistas y, sobre todo, al conocido y temido overbooking la venta de más billetes de los que tendrán finalmente plazas. Se trata de una práctica que, hasta ahora, sigue siendo legal, pese a las numerosas denuncias que las asociaciones de consumidores presentan ante la Justi- cia, y que las empresas llevan a cabo para evitar quedarse con plazas libres por la cancelación de billetes. En 2003, al menos 250.000 pasajeros europeos tuvieron problemas por sobreventas o retrasos importantes. Pero durante las vacaciones pocos son los vuelos que se anulan, y así el inicio de la operación salida el viernes saturó el aeropuerto de Barajas de pasajeros. Las colas para facturar llegaron a superar ayer los 50 y 60 metros en algunas compañías. Desde el viernes y hasta hoy se estima que casi 700.000 pasajeros crucen por el aeropuerto, en uno de los fines de semana más frenéticos, con más de 4.527 vuelos. Sin embargo no todos los viajeros han conseguido su vuelo. Sobre todo en la terminal internacional con las rutas trasatlánticas a Miami, Caracas, Sao Paulo, Quito y Buenos Aires. Prácticamente todos los vuelos a Suramérica sufrieron algún tipo de incidencias. El sábado, por ejemplo, casi 180 personas fueron rechazados en el embarque cuando intentaban viajar hacia Argentina. Un hotel y una indemnización Llevamos aquí desde el viernes- -explican Elvis y Mateo, dos jóvenes italianos que viajaban a Lima, y que también sufrieron los estragos del overbooking nos han dicho que hasta el miércoles no nos pueden garantizar la salida Sus maletas han desaparecido, aunque ellos lo toman con filosofía, hospedados en un hotel de lujo pagado por la compañía y con 600 euros en la mano como compensación. ¡El overbooking es un fraude, debería ser ilegal! Al final los más indefensos somos los que pagamos En los teléfonos de atención al cliente nos decían, incluso, que no se había cancelado el vuelo, lo cual era falso Tengo que quedarme en Madrid cinco días, porque vendieron más billetes de la cuenta y no había plazas Los vuelos a Egipto partieron completos, pese al reciente atentado CHEMA BARROSO Estas dos facilidades- -alojamiento y comida, y una devolución de hasta 600 euros- -son las que la UE obliga a pagar, desde febrero de 2004, a las empresas aéreas por retener a sus clientes, o cuando se produce una cancelación. Para vuelos menores, de menos de 1.500 kilómetros, la indemnización es de un máximo de 250 euros, y entre 150 y 400 para viajes de 1.500 a 3.500 kilómetros. ¡Esto es un fraude, debería ser ilegal! Al final los más indefensos somos los que pagamos religiosamente nuestros billetes se quejaba José María Puig, un barcelonés de 30 años, que tendrá que esperar 24 horas para salir a la Argentina. Su opinión coincide con la de las asociaciones de consumidores, que ven insuficiente la protección de los clientes que supone la normativa europea. Nos quieren comprar con un hotel de cuatro estrellas, pero eso es lo de menos: hemos perdido todo un día de viaje, y yo mañana tengo que trabajar dice Carmen Arribas, una peruana que vio cancelado su vuelo a Lima. Dos chicos catalanes explicaban que recibieron incluso la oferta de que se les devolviera el 40 por 100 de su billete si se comprometían a viajar tres días después. Son los llamados overbookings voluntarios a los que se atienen muchos turistas, que no les importa llegar algo más tarde por un precio más barato. La desinformación era una de las