Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
26 Internacional CRISIS POLÍTICA Y CORRUPCIÓN EN BRASIL LUNES 1 8 2005 ABC Trabajadores de la compañía petrolífera estatal Petrobras dan la mano a Lula da Silva durante su visita a la refinería de Canoas (Río Grande) el pasado jueves AP Las denuncias no cesan y tienen al país en vilo. Nadie sabe hasta dónde llega la corrupción y hasta cuándo Lula resistirá tantas malas noticias. El 42 por ciento de los brasileños creen que el presidente no agotará la legislatura en 2006 ¿Terminará Lula su mandato? TEXTO: VERÓNICA GOYZUETA. CORRESPONSAL SAO PAULO. Las primeras denuncias contra el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva comenzaron hace casi dos meses y parecen no tener fin. Los brasileños saben cómo comenzó la crisis, pero todos temen un destino imprevisible. Desde que el antiguo aliado de Lula, Roberto Jefferson, realizó las primeras denuncias contra el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) el pasado 6 de junio, se desencadenó un efecto dominó bajo el que han caído importantes líderes del gobierno y del comité ejecutivo del PT. Mar de lodo vergüenza decepción son algunas de las expresiones más oídas entre la población sobre el partido que ofrecía al elector la imagen de último bastión de la ética política. El autodenominado patrimonio ético del PT saltó por los aires y el partido de Lula ya es reconocido en la calle como igual que todos los demás Existe el riesgo de que se provoque un desinterés en la política que puede ser muy peligroso. Eso sólo favorece a los poderosos dijo a ABC el director ejecutivo de Transparencia Brasil, Cláudio Abramo. El PT era el partido más importante del país y este escándalo tiene potencial para desilusionar al elector subrayó. Las primeras denuncias de Jefferson apuntaban hacia una trama de compra de votos de parlamentarios aliados del gobierno en el Congreso a cambio de pagos mensuales de 12.500 dólares. Tanto el entonces presidente del PT, José Genoino, como su dirección negaron categóricamente las acusaciones y se refirieron a una conspiración golpista de la oposición para derrocar al presidente. La Prensa brasileña no tardó mucho tiempo en encontrar testigos y pruebas de que las denuncias tenían fundamento, forzando la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigación que, desde su comienzo, reveló detalles que demuestran la corrupción dentro del PT y sus conexiones con el gobierno. Ante el peso de las evidencias, cayeron consecutivamente el ex jefe de ga- binete de Lula, José Dirceu; el presidente del PT, Genoino, y su dirección; el líder del PT en la Cámara de Diputados, Paulo Rocha, y otro hombre fuerte del presidente, el ex secretario de Comunicación Luiz Gushiken, responsable de contratos publicitarios, perdió esta semana el cargo y el estatus de ministro. La crisis sube otro peldaño El escándalo ya le pisa los talones a Lula, que hasta ahora había sido preservado tanto por su partido como por la oposición para evitar que el país se hunda en un caos político y económico. A pesar del cuestionamiento constante sobre si sabía o no sabía de la El presidente admitió que el uso de fondos no declarados es una práctica sistemática de todos los partidos corrupción, Lula da Silva resistió el escándalo hasta que hace un par de semanas en una entrevista en televisión admitió que el uso de fondos no declarados (eufemismo para ilegales es una práctica sistemática de todos los partidos. Para Claudio Abramo, esa entrevista fue un divisor de aguas que colocó al presidente dentro de la crisis. Lula se dirigió a la opinión pública brasileña, no como presidente, sino como militante del Partido de los Trabajadores y con ello entró en el escándalo consideró este analista, que lo calificó como el peor de Brasil en su historia reciente. Esa entrevista causó un agravamiento institucional de la crisis añadió. Hace tres meses su reelección se consideraba un hecho seguro, su popularidad se disparaba y los mercados financieros lo adoraban. Incluso hoy las últimas encuestas aún consideran a Lula un presidente popular, con un 60 por ciento, y tiene posibilidades de reelección, pero las señales de desgaste co-