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12 Nacional EL SUMARIO DEL 11- M LA DESACTIVACIÓN DE LA BOMBA DE EL POZO LUNES 1 8 2005 ABC Sobre estas líneas, una imagen de la explosión en la estación de El Pozo; a la derecha, la bomba que no estalló AP ABC El juez Del Olmo ha recibido en fechas recientes nueve notas informativas de los agentes que intervinieron en la desactivación del artefacto hallado en la estación de El Pozo. Un subinspector se muestra muy crítico con el desarrollo del operativo Sembrar de explosivos la hierba TEXTO: D. MARTÍNEZ N. COLLI MADRID. Fueron unos minutos interminables, al final de una jornada que tampoco parecía tener fin. El infierno de las explosiones de los trenes en Atocha, El Pozo y Téllez estaba demasiado presentes en la mente de los nueve agentes que esa madrugada entre el 11 y el 12 de marzo de 2004 participaban en la desactivación de un artefacto que no llegó a estallar. Estaban en el parque Azorín, en Vallecas, y hasta allí habían trasladado la bolsa de deportes que, procedente de la estación de El Pozo, se encontró en la comisaría de ese barrio confundida entre las pertenencias de los viajeros de los trenes. Los nervios y el cansancio estaban a flor de piel. Pasado más de un año de todo aquello, el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha recibido e incorporado al sumario nueve notas informativas- -una por agente- -en las que se recogen sus testimonios sobre el momento en el que se procedió a neutralizar el artefacto confeccionado por los terroristas islamistas, pista que tres días después de los atentados permitió a la Policía practicar las primeras detenciones. No todos los agentes coinciden en sus explicaciones. La voz discordante la aporta un subinspector en un documento oficial incorporado al sumario del 11- M el pasado 22 de marzo. Este policía emite duras críticas contra el especialista en desactivación de explosivos que, como número uno del operativo, debía neutralizar la bomba. Asegura que la actuación de su compañero fue poco brillante, por no decir nada, y que intervino por libre sin tener en cuenta que formaba grupo con otros dos tedax Califica el procedimiento que siguió de un tanto rudimentario Equipo de protección ligera En la nota informativa, el subinspector relata cómo el tedax número uno sin herramienta alguna, provisto de un equipo de protección ligera y mostrando en ocasiones un actitud dubitativa, metió las dos manos en la bolsa buscando el detonador y se pinchó con lo que resultaron ser clavos incrustados por los terroristas en la Goma- 2 para que la explosión resultara más destructiva. El especialista, siempre según este relato, fue sacando de la bolsa trozos de masa explosiva que esparció por la hierba como si estuviera sembrando un campo Lo mismo hizo con el resto de componentes que integraban la bomba: un teléfono móvil, cables y detonador. Pese a mostrarse tan crítico, el informe del subinspector reconoce que la incidencia concluyó satisfactoriamente ya que se pudo recuperar la mayor parte del artefacto. Las notas informativas de los demás agentes que intervinieron en el operativo son básicamente coincidentes y no centran sus críticas en el tedax que tuvo la responsabilidad de desmembrar el artefacto explosivo. La mayoría indican que el agente número uno se acercó en siete u ocho ocasiones a la bolsa para ajustar los ganchos que, tirando de ellos con cuerdas a una distancia que en este caso fue de 15 metros, se utilizan para separar los componentes de la bomba. Sobre este extremo, sólo el subinspector crítico afirma que el tedax número uno tiró de una de las poteras sin coordinarse con su compañero, que debía hacer lo mismo y al mismo tiempo. Los otros relatos no hablan de este hecho y sólo reflejan el enfado del responsable del grupo de los Tedax por haber utilizado, se dice, poteras de tres ganchos en lugar de dos, error que provocó que se tuvieran que hacer varios acercamientos Otro informe recoge las dudas del jefe de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos (UCDE) sobre la situación del tedax número uno De hecho, preguntó a un inspector si el agente que iba a proceder a la neutralización del artefacto se encontraba en condiciones de realizar el trabajo y que si no sería mejor sustituirlo lo que parecía referirse al posible agotamiento del agente tras el 11- M. La respuesta fue clara: El tedax que empieza una intervención debe acabarla, salvo excepciones Un inhibidor Pese a todas estas críticas y comentarios, varias notas informativas aseguran que la operación se llevó a cabo con las preceptivas medidas de seguridad. Se recuerda que antes de trasladar la bomba al parque de Azorín y de manipularla se hizo una radiografía del artefacto, lo que permitió conocer que en su interior ocultaba un móvil. Por ello, se utilizó un inhibidor para impedir la activación del artefacto a través de una llamada telefónica. Los tedax ya habían descartado que el sistema de iniciación fuese por movimiento y también comprobaron que si era por temporizador contaban con tiempo suficiente para la desactivación. De hecho, el artefacto debió estallar, como los demás, a las 7.40 horas de la mañana del 11 de marzo y no lo hizo. También valoraron que, al desarrollarse de madrugada, podrían realizar su trabajo sin presión de la Prensa o curiosos La labor de los Tedax en el 11- M ha recibido el reconocimiento de sus colegas europeos. De hecho, las autoridades británicas pidieron al Ministerio del Interior español que un equipo de esta unidad se trasladara a Londres para ayudar a los desactivadores de ese país en el análisis de los artefactos que el pasado 7 de julio explosionaron en el metro y en un autobús. Un agente afirma que la actuación de su compañero de los Tedax fue poco brillante y que actuó por libre Los especialistas realizaron hasta ocho acercamientos para separar los elementos de la bomba