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ABC LUNES 1 8 2005 7 hace pocos días la prosperidad turística de Egipto, una vez más, ¿o es que hemos olvidado el asesinato del presidente de Egipto, Anuar el Sadat, tras los acuerdos de Camp David y tantos atentados contra el turismo egipcio? El terrorismo etarra, por poner otro ejemplo, es un terrorismo burgués y cuando algún proyecto totalitario triunfa, como pasó en Afganistán, aumentó la pobreza y la brutalidad sobre la vida de los hombres y las mujeres. Este tipo de percepción podría ser fruto de la mala conciencia porque sabemos que en los países ricos consumimos de forma desproporcionada, derrochando y contaminando y criando niños consentidos y adictos al consumo. Ahora bien, el fanatismo que lleva a matar tiene sus propias reglas y son anteriores a las injusticias, a las religiones y a los sistemas políticos como refleja Amos Oz cuando dice que el fanatismo es más viejo que el islam, que el cristianismo, que el judaísmo. Más viejo que cualquier Estado, gobierno o sistema político. Más viejo que cualquier ideología o credo del mundo. Desgraciadamente, el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal, por llamarlo de alguna manera Y Amos Oz considera que la esencia del fanático tiene que ver con un desvivirse por los demás, por su salvación, su pureza, la verdad, de una forma patológica. En los fanáticos reside el deseo de poder absoluto con verdades absolutas sobre los demás. LA ESPUMA DE LOS DÍAS LABERINTO N medio de la sequía ya se nos anuncia un otoño político muy caliente. Para no salir del laberinto, uno de los más altos cargos de la España democrática deja correr al albur de un verano lleno de noticias trágicas sus ideas sobre los atentados de Londres y la III Guerra Mundial. Así, el laberinto agranda sus tormentosos pasadizos. Otra vez más hay que parafrasear a Ortega y Gasset: una debe ser la lengua del ciudadano y otra, bien distinta y más discreta, la lengua del político, del cargo público en general. Como ahora la moda del farsante es que todos tengamos derecho a cualquier cosa que no incluya ciertos deberes morales con la memoria histórica de los demás y la nuestra proJ. J. ARMAS pia, a partir de la idea MARCELO adanista de que el principio es el instante donde nosotros somos los únicos protagonistas, sigue avanzando el laberinto del fuego: los nacionalistas catalanes pueden estar dirigiéndose paso a paso hacia su nación exclusiva al proclamar unos derechos históricos en el nuevo Estatut catalán, sobre el que, por paradójico e irritante que parezca, pivota desde hace más de un año y medio la gobernabilidad del país y toda la política española, sea laberíntica o retórica tal circunstancia, sea realidad histórica o sólo negocio circunstancial. Porque hay optimistas que sostienen, desde el conocimiento de la política como simple aunque necesario andamiaje teatral, que la política española no enrumba hacia el drama, sino al estrambote cómico y patético que no esconde, bajo sus faldas de mercadeo, más que un gran negocio las más de las veces infame. De este modo, las clases políticas minoritarias, se amparan en sus derechos históricos para distinguirse- -y distanciarse- -de los demás, mientras alzan su mapa ideal frente a la opresión histórica de España, que queda despojada de su propia historia, y del derecho también histórico a tener bien clara la historia común, por el obcecado empeño de los patrioteros de las nacioncillas en llevar a todo el país a las puertas del laberinto que Gerald Brenan hizo material de estudio nada metafórico. Existiría, además, la sospecha cada vez más extendida de que los socialistas españoles andan empeñados en ceder cualquier impedimenta del Estado con tal de mantener viva la estaca del mando contra sus adversarios mayoritarios, los populares. Sin embargo, a estas alturas de la ardiente sequía, ninguno de los dos bandos, ni populares ni socialistas, es percibido todavía por la ciudadanía española en general como especies en peligro de extinción o tejido muerto de nuestra sociedad- -políticamente laberíntica aunque todavía feliz- sino todo lo contrario: agentes responsables y capacitados, a pesar de los pesares y ciertas evidencias, para sacar al país del laberinto político donde anda metido. E ÁNGEL CÓRDOBA país el ejercicio político como en un club de caballeros, donde la argumentación de las ideas propias excluyera la descalificación del contrario e incluyera el respeto profundo al distinto, tal vez, con mayor conocimiento sobre los mecanismos profundos del fanatismo de la identidad que practican las células islámicas, tal vez, sólo tal vez, no habrían saltado la mayor parte de los parapetos de lo razonable políticamente hablando. Hay muchos que creen que si no hubiera pobres y explotación no habría terrorismo. O sin dramáticos errores en política internacional. Pero en Sharm el Sheij se atacaba La conclusión más importante de lo anterior es que no podemos aplacarles con concesiones y que la propia democracia es nuestra fortaleza interior. Debemos actuar sin concesiones y sin otros atajos antidemocráticos, porque el fanatismo y el sectarismo se pueden contraer fácilmente, incluso al intentar vencerlo o combatirlo como apunta con sagacidad Amos Oz. Ante retos de esta envergadura la política es preeminente para articular la respuesta social y aunque no sea posible llegar al club de caballeros, la política española no debe consolidar la realidad castiza del cuadro de Goya, la de los dos hombres enterrados en el barro hasta las rodillas, armados de garrotes, dispuestos a ver sólo aquello que en cada momento ofrece algún tipo de ventaja política, utilizando la inteligencia para sustentar análisis parciales y sesgados que degradan la opinión pública, alejan a muchos ciudadanos de las instituciones y alimentan a los más proclives al forofismo político. Los retos ante los que nos enfrentamos son demasiado relevantes como para que continúe la política de tierra quemada entre los dos grandes partidos españoles. PALABRAS CRUZADAS ¿Hay palabra en el mundo del fútbol? QUITANDO A LOS POLÍTICOS, QUIÉN NO TIENE PALABRA NO, PORQUE HABLA EL DINERO N arquetipo del hombre nuevo que iba a construir Castro era el cubano Tony Montana (Al Pacino, en El precio del poder y ese hombre decía: Todo lo que tengo son mis c... y mi palabra. Dicho esto, no tenía más que decir. Otro hombre nuevo Jonathan Woodgate, central del Madrid, lució esta semana en Las Rozas una camiseta con la siguiente leyenda: Todo lo que tengo son mis bolas, y no voy a dejar que nadie las rompa, ¿lo entiendes? Tipos duros- -cada uno en lo suyo- Woodgate y Montana. Tipos de palabra. Pero en el fútbol no hay palabra: es un negocio de gestos. (El gesto es muy anterior a la palabra: de hecho, la palabra no es sino un simple acompañamiento musical del gesto, ¿o IGNACIO RUIZ es que ustedes conocen a alguien que hable QUINTANO por teléfono sin gesticular? Cuando el Madrid aducía un contrato verbal para llevarse a Robinho, el Santos le respondía que hablar es barato. Talk is cheap! en lenguaje internacional. Y el Madrid tuvo que poner la pasta sobre el tapete. Money talks! El dinero había hablado. El resto- -las declaraciones de los futbolistas- -es literatura. El sueño de Robinho es hoy el Madrid, pero hace un par de años era el Barça. ¿Cuál es el sueño de Ronaldinho? ¿Cuántos sueños ha tenido Ronaldo? Los americanos compran camisetas que dicen: The one who dies with the most toys wins. Quien se muere con más juguetes, gana. Así es la vida. Así es el fútbol. N O sólo hay palabra en el fútbol, sino que se tiene en abundancia y bien barata. Con oír a los comentaristas de las transmisiones futbolísticas se da uno cuenta de que si algo sobra en ese mundo que consigue la rectangularidad del círculo es un buen capacho de palabras. Ahora, si por tener palabra consideramos hacer lo que se promete, se puede ver la cosa de otro modo. Ese señor brasileño llamado Baptista tendrá palabra si le cuela a los contrarios todos los goles que los aficionados esperan; su palabra está empeñada en darle a la pelota bien fuerte, y lo demás es letra pequeña aderezo. Ya de niño soñaba con jugar en este equipo Por fin veo OTI R. colmadas mis aspiraciones Voy a MARCHANTE dar todo por esta afición, que es la mejor del mundo Hay otro, casualmente también brasileño, que se llama Robinho que o viaja ya a Madrid o se le desencajarán para siempre las piezas de su alma. O Ronaldinho, que ha encontrado en Barcelona su paraíso y su plan de pensiones. ¿Mienten cuando pregonan su amor arrebatado por el club y la ciudad? Pues no, lo dicen con todo su corazón brasileño, aunque luego, llegado el caso, cojan su corazón y se lo trasplanten a otra ciudad y otro club, que será, también, con el que soñaron de niño. Mentirían si se metieran gol en propia puerta (y a veces ocurre) U ¿Y usted qué opina? 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