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6 LUNES 1 8 2005 ABC VADE MECUM TRIBUNA ABIERTA MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ PRESIDENTA DE LA FUNDACIÓN DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO PASIÓN POR EL DERECHO EDRO J. Ramírez es un periodista de casta, hecho en las ubres de Guillermo Luca de Tena y de Ansón hasta que acabó dirigiendo un gran periódico, desafortunadamente desaparecido, el Diario- 16 de otro gran periodista, Juan Tomás de Salas, ya fallecido, que cometió la tremenda equivocación de plegarse a la voluntad del poder político socialista, que era, y es, como plegarse a Juan Luis Cebrián y Jesús Polanco o de Polanco, que tanto monta si sirve para cazar ratones. Pedro J. con quien colaboré modestamente a fundar El Mundo y donde se hizo como periodista de fuste nuestro actual director, Ignacio Camacho, es un desobediente por naturaleza, como ha escrito Umbral, y por necesidad del propio JORGE TRIAS guión, pues de lo contrario SAGNIER ni sería Pedro J. ni existiría El Mundo Sin el ejemplo que siempre ha dado ABC, forja de grandes periodistas, hoy el periodismo español sería un páramo gobernado por el diario bolivariano de la mañana que dirige tanto monta si caza ratones. Lo de bolivariano lo digo porque ha sido en El País donde los servicios de propaganda de Chávez (el de Venezuela) han convocado un superpremio cultural, a toda página y a todo dólar, para mayor gloria del tirano. Pedro J. pues, le ha dicho al juez Del Olmo, que no, queno pensaba entregarle los papeles del 11- M que, efectivamente, están en poder de El Mundo y justifica su negativa porque, de entregarlos, pondría en peligro a quien le dio esa información. Y el juez, que creo que no es tan malo como lo pinta Pedro J. se ha sacudido inteligentemente el asunto de encima inhibiéndose en los juzgados ordinarios. Ahí, lo más seguro, es que naufrague, aunque ha caído, una vez más, la sombra de la duda sobre la investigación. Personalmente creo que el juez actúa con corrección y Pedro J. siguiendo el impulso de su vocación, también. En cambio tengo serios reparos sobre la independencia de los susurros, a veces voces, en ocasiones gritos, del Fiscal General del Estado. Coincido con la afirmación del director de El Mundo de que López Aguilar, un hombre no sólo del derecho sino de Derecho, tenga la sensación de que Zapatero no le hace caso en casi nada Si no hubiese sido por el periodismo que se imparte en esta Casa, del que Pedro J. es heredero, todos los que tramaron el GAL, el caso Lasa y Zabala o los fondos reservados se hubiesen ido, más o menos, de rositas. Si no hubiese sido por ese periodismo al servicio de la verdad, a Gómez de Liaño le hubiesen hecho picadillo y le habrían sepultado con la cal viva que salió de las plumas de los bolivarianos cazarratones. Y si no hubiese sido por la prensa, de la que ABC es madre y maestra, hoy del 11- M sabríamos una cuarta parte de lo que sabemos. A míno me gusta el uso alternativodel Derecho, esa prostitución de la justicia que enarbolan a su gusto y conveniencia muchos de los llamados jueces para la democracia. Por eso me gusta la pasión que periodistas como Lucade Tena, Zarzalejos o Pedro J. tiene por el Derecho, porque aman la justicia, no sólo para la democracia sino, como Tomás Moro, para todas las estaciones. P LA POLÍTICA DE TIERRA QUEMADA El shock del 11- M parece haber sacado los peores demonios de la política española, según la autora, y tal vez ha sido así porque no estábamos preparados ideológicamente para analizar ni el fundamento ni la estrategia del terrorismo islamista. E L Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo (8- 12- 2000) aportó fuerzas e instrumentos renovados para hacer frente al entramado BatasunaETA. Lo distinto no era el terror o la capacidad de asesinar, sino que desarrollaban una táctica que buscaba paralizar a quienes hacían política y generaban opinión pública, para lograr el desistimiento del Estado y de la sociedad española. Ahora bien, también había avanzado el conocimiento del fanatismo de la identidad nacionalista vasca y sus potenciales víctimas habían decidido no ser invisibles y exigían al Estado de Derecho una reacción democrática que atacara todas las fuentes de la persecución. No gustó, lógicamente, este pacto, a los nacionalistas vascos que habían abrazado el frente de Lizarra, pocos meses después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, y que lo hicieron tras negociar con ETA el aislamiento de PP y PSOE en el verano de 1998. El frente de Lizarra, por resumir, venía a ser el intento de unir el cese del terrorismo etarra a soluciones políticas más nacionalistas para el País Vasco. No debería olvidarse que los etarras fueron los que liquidaron Lizarra cuando el PNV no pudo seguirles el ritmo de exigencias independentistas. El Preámbulo del Pacto por las Libertades recuerda que los constitucionalistas debimos defendernos solos en aquellos años porque nos fallaron quienes debían haber caminado junto a nosotros, aquéllos que se dejaron llevar por la posibilidad de obtener ventajas políticas y poder, con una dosis, incluso, de candidez, si es que les asistía la considera- ción de que así podría terminarse el ciclo del terrorismo vasco. Han pasado muchas cosas desde entonces. Hace poco más de un año, el 11- M nos mostró otro rostro cruel y destructor del fanatismo de la identidad, el integrista islámico, y a pesar de la primera reacción de médicos, sanitarios, policías, psicólogos y tantos ciudadanos- -incluida la Casa Real- -volcados en la asistencia y el cariño hacia los afectados, las víctimas no han contado con el consuelo de una clase política unida. Les han asistido las administraciones públicas y muchos ciudadanos anónimos y empresarios relevantes. Sin embargo, les quedará la amargura de que en la Comisión de Investigación que se desarrolló en el Congreso de los Diputados lo que menos pesó fueron las personas mutiladas, las asesinadas y sus familias, frente a la política de dureza extrema y de tierra quemada entre dos bandos, el PSOE con sus nuevos aliados, los partidos nacionalistas periféricos e IU- -que tanto habían denostado el Pacto Antiterrorista- -y el PP. El shock del 11- M parece haber sacado los peores demonios de la política española y tal vez ha sido así porque no estábamos preparados ideológicamente para analizar ni el fundamento ni la estrategia del terrorismo islamista. Tal vez, mejor dotados en el campo de las ideas no se habría encarnizado tanto la lucha del poder, que es legítima y sustancial a los grandes partidos políticos. Sin caer en el angelismo y sin pensar en que se pueda dar en nuestro -Tantos años padeciendo a ETA, y hasta ahora no te has convencido de que los terroristas no son precisamente hijos de la pobreza.