Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 1 8 2005 Opinión 5 MEDITACIONES FOTO VELADA R ENTABILIZAR la imagen como instrumento de marketing político es una práctica antigua. Rajoy se reunió con Bush, pero no hubo foto: tal vez existan los negativos, pero a los efectos de la mercadotecnia, Bush no conoce a Rajoy, por mucho que el presidente del PP estuviera a un palmo de distancia del hombre más poderoso del mundo. Bush, resulta obvio, está más cerca del líder del Partido Popular que de Zapatero. No llegará nunca al nivel de Aznar, que ponía los pies encima de la misma mesa que el presidente de EE. UU. pero al menos aventaja a ZP, al que no se le espera en la Casa Blanca. La foto que no pudo ser tenía un valor político indudable: servir de réplica a la imagen de Blair con Zapatero y trasladar, gráficamente, la idea de que con el PP España jugaría otra vez la Liga de Campeones. Pero salió velada. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR EUROPA CLAUDICARÁ TRAS LA HUELLA DE SABINO ARANA DE ANTONIO ELORZA Temas de Hoy Madrid, 2005 362 páginas 17 euros En la caverna de Sabino Para entender qué haocurrido, qué ocurre y qué puede ocurrir en el País Vasco se recomienda el trabajo que Antonio Elorza dedica a Sabino Arana. Conforme nos sumergimos en el libro, constatamos, con textos del fundador del nacionalismo vasco enmano, lo que ya sabemos, o percibimos, o padecemos desde hace décadas: que el nacionalismo vasco es una cosa de pureza de raza, de violencia política y no política, de demonización agresiva- -de exterminio, incluso- -de lo español, de derechos históricos, de soberanía originaria, de recuperación de una independenciasupuestamente perdida en 1839, de disfrazarse de moderado para sobrevivir en tiempos difíciles. En fin, un nacionalismo biológico que, contrariamente a lo que se dice, es Uno: moderados y radicales son las dos caras de una misma moneda acuñada con el signo del totalitarismo ideológico y la exclusión política, social y cultural. Hoy, el nacionalismovasco mantiene escondido a Sabino Arana. Pero Sabino Arana- -suma y sigue- -continúa presente en el discurso de Juan José Ibarretexe, de Batasuna, del Partido Comunista de las Tierras Vascas, de ETA. Ése es el problema: el nacionalismo vasco permanece en la caverna de Sabino. MIQUEL PORTA PERALES SCRIBÍA hace unas semanas que Europa ha perdido la confianza en los valores y principios que fundaron su fuerza; este naufragio en las aguas del relativismo la torna más predispuesta a la claudicación. Leo en estos días un suculento libro de George Weigel, Política sin Dios (Ediciones Cristiandad) que fervorosamente les recomiendo. En él me tropiezo con una cita de Solzhenitsyn que logra designar sucintamente la razón del mal que corroe Europa: Los fallos de la conciencia humana, privada de su dimensión divina, han sido un factor determinante en todos los mayores crímenes de este siglo, que se iniciaron con la Primera Guerra Mundial, a la que se remontan la mayor parte de nuestras desgracias. Esa guerra se produjo cuando Europa, que por entonces gozaba de una salud excelente y nadaba en la abundancia, cayó en un arrebato de automutilaJUAN MANUEL ción que no pudo más que minar su DE PRADA vitalidad a lo largo de, por lo menos, todo un siglo y quizá para siempre. Esa realidad sólo puede explicarse por un eclipse mental de los líderes de Europa, debido a la pérdida de su convicción de que, por encima de ellos, existía un Poder Supremo Las palabras de Solzhenitsyn, que explican la progresiva decrepitud de Europa a lo largo del siglo XX, adquieren una significación aún más nítida y dolorosa en los albores del siglo XXI. Una civilización sólo es grande cuando la animan ideas trascendentes. La magnitud de los logros culturales alcanzados por un pueblo depende de la altura de sus aspiraciones espirituales. Basta contemplar el páramo espiritual de la Europa contemporánea, donde un día floreció la más elevada forma de civilización, para entender que su fin está próximo. No hará falta que ningún ejército islámico la invada y conquiste; bastarán unas cuantas bombitas, sabiamente dosifica- E das aquí y allá, para que Europa se entregue definitivamente a ese arrebato de automutilación al que se refería Solzhenitsyn. Europa capitulará porque ha renegado de Dios, porque cada vez un mayor número de europeos, desgajados del patrimonio que la historia les ha confiado, carecen de raíces espirituales. Este vacío interno se plasma en un desdén por la ética y la correspondiente obsesión por los privilegios y los intereses personales. Una sociedad cuyo único objetivo es su propia satisfacción acaba destruyéndose a sí misma. Existe un vínculo directo e indisoluble entre la fe y la voluntad de futuro. Sin fe no hay futuro. Habiendo renegado de Dios, Europa carece de recursos imaginativos y morales para mantener su civilización; carece, incluso, de razones convincentes para perdurar. La relativización del Derecho (convertido en mero instrumento legal para la satisfacción de caprichos, sin fundamentos inmanentes) la fascinación por el suicidio y la eutanasia, las cifras industriales de abortos, el estancamiento demográfico, etcétera, son fenómenos automutiladores que revelan una profunda crisis moral, una descomposición acelerada de los cimientos sobre los que durante siglos se ha sostenido nuestra civilización. El hombre europeo ha llegado al convencimiento de que, para ser moderno y libre, tiene que ser radicalmente secular. Esa convicción ha tenido consecuencias letales para la vida pública europea y para su cultura, convertida hoy en un aguachirle relativista. Los padres fundadores de la Unión Europea- -Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi, Robert Schumann, Jean Monnet- -eran todos hombres religiosos que concebían la integración europea como un proyecto de civilización cristiana. Hoy, ese soñado proyecto ha degenerado en una burocracia cristofóbica. Como decía el salmista, si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores Europa claudicará, salvo que salga de su eclipse mental y vuelva a reconocer a Dios.