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4 Opinión LUNES 1 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil RITUAL DE SEDUCCIÓN HORA que socialistas y PNV vuelven por sus fueros y mantienen reuniones discretas y de alto nivel en Euskadi, Josu Jon Imaz, qué casualidad, reclama una nación vasca que englobe Navarra y el sur galo con soberanía compartida entre España, Francia y Europa. El nacionalismo vasco apuesta por un menage a trois en el que ellos difrutan y España pone la cama. La maniobra de aproximación PSE- PNV, de nuevo qué casualidad, se produce justo cuando el matrimonio de conveniencia PSC- ERC pasa por una crisis que no se descarta pueda terminar en el juzgado. Sutil estrategia de cambio de pareja la que se atisba en un horizonte complejo en el que los socialistas pueden quedarse compuestos y sin novia o. Encuentros en la oscuridad para tiempos convulsos. A OTRO PRESUPUESTO DE COALICIÓN L Gobierno va desgranando los pasos formales para construir los Presupuestos para 2006, los segundos de la era Zapatero. Semanas atrás, el Legislativo aprobó, no sin dificultades en el Senado, el techo de gasto que fija el primer perímetro de las cuentas del Estado. Y el pasado Consejo de Ministros hizo otro tanto con el cuadro macroeconómico en el que se enmarcará el nuevo Presupuesto. A finales de septiembre el Gobierno enviará al Parlamento el proyecto de ley de Presupuestos para que a lo largo del último trimestre sea debatido, enmendado y en su caso aprobado por las Cámaras. El dibujo está hecho; el Gobierno se conforma con objetivos modestos, mediocres; apuesta por repetir los últimos Presupuestos casi con equilibrio entre ingresos y gastos- -éstos crecerán en torno a un 6 por ciento- -merced a los excedentes del sistema de pensiones, gracias a las cuentas de la Seguridad Social. Y en lo referente al peso del sector público en la economía, el Ejecutivo acepta que vuelva a incrementarse varias décimas, en torno a un punto en una etapa de buen crecimiento económico, cuando del sector público cabría esperar un comportamiento más modesto, más contracíclico. De manera que el primer juicio sobre este esbozo de Presupuestos tiene que ser desfavorable; los objetivos son insuficientes, decepcionantes. Cabía esperar mucho más, sobre todo cuando los instrumentos de la política monetaria y cambiaria no están en las manos del Gobierno, que cuenta únicamente con la política presupuestaria y con la capacidad legislativa para influir en la economía, para crear las mejores condiciones para el crecimiento. El vicepresidente Solbes ha presentado, fiel a su estilo, los pronósticos oficiales sobre los resultados económicos de este y el próximo año. Algo mejor de lo previsto, dice el vicepresidente, aun con perspectivas conservadoras. Se cura en salud y envuelve en modestia unos resultados que muchos le han regateado. No eran pocos los que pronosticaban hace un año que 2005 sería peor que 2004 y que abriría paso a una recesión (un colapso apuntó algún agorero) en 2006. Sin entrar en detalles sobre el efecto del nuevo cálculo del E PIB realizado por el INE, conforme a criterios estadísticos aceptados internacionalmente, lo cierto es que el crecimiento económico de 2005 va a ser semejante o incluso unas décimas mejor que el del año anterior, y que las perspectivas para 2006 no insinúan un estancamiento. El patrón de la economía española se aleja del de los renqueantes países centrales de Europa (Francia, Alemania e Italia) para ajustarse al de los países anglosajones (Gran Bretaña, Estados Unidos, Australia) que crecen por su demanda interna, que soportan un apreciable déficit comercial y que mantienen un fuerte ritmo inversor. Pero ese buen desempeño de la economía, en vez de conformar a las autoridades, debería espolearlas para objetivos más ambiciosos. Más aun cuando saben que su debilidad parlamentaria y su coalición de izquierdas les obliga a negociar con grupos políticos decididamente partidarios del gasto público y de una mayor intervención y presencia del Estado en la economía. El año pasado, la negociación con los socios del Gobierno supuso varios puntos adicionales de gasto público, que arruinaron el deseable objetivo de la estabilidad presupuestaria, incluso el superávit, en una economía que crece por encima del 3 por ciento. Y este año ocurrirá otro tanto, incluso con mayores exigencias, ya que la ambición de los grupos menores crecerá, sobre todo, con la danza estatutaria prevista para el último trimestre del año. Los Presupuestos de coalición sufren en trámite parlamentario irresistibles acometidas para aumentar el gasto público. Y el dibujo presupuestario con el que trabaja el equipo de Solbes no podrá soportarlas sin incurrir en el riesgo del retorno a situaciones de déficit público que pondrán en riesgo la senda de crecimiento sostenido de la última década. La economía española está sustentada, básicamente, en una fuerte demanda interna, en el consumo de las familias y del propio sector público que mantiene también una política expansiva. Preferible sería que el sector público mejorara sus tasas de ahorro para estar bien equipado para cuando le toque el papel de compensar la debilidad del sector privado para sostener el crecimiento. Josu Jon Imaz EFE LA RED GLOBAL BC sigue hoy revelando nuevos detalles de la trama del 11- M, plasmada en el sumario que instruye Juan del Olmo en la Audiencia Nacional. Los datos que hoy ofrece nuestro periódico sirven de esbozo a una red que manifesta la complejidad del circuito que, por todo el mundo, conecta las células de terrorismo islámico: El Tunecino líder espiritual del grupo que llevó a cabo los atentados contra los trenes de Cercanías de Madrid, estableció contactos con activistas afincados en Londres y mantuvo relaciones fluidas con terroristas libios asentados en China. No hay, pues, fronteras para el terrorismo islámico, una amenaza capaz de colonizar y dinamitar la paz en cualquier parte del mundo. No estaban solos El Tunecino y su cuadrilla de asesinos. A LULA, EN LA ENCRUCIJADA S sabido que uno de los dramas de la política iberoamericana ha sido la corrupción. Precisamente la falta de seguridad jurídica y la arbitrariedad a la que aboca ha minado históricamente la base social y el crédito de las democracias iberoamericanas, dificultando tanto su consolidación como la solidez de las instituciones que identifican una verdadera sociedad abierta. En este sentido, la lucha contra la corrupción ha sido uno de los empeños más relevantes afrontados en los últimos años en numerosas democracias iberoamericanas. El caso brasileño ha sido significativo, ya que la victoria del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula da Silva hizo de la ejemplaridad ética una de las banderas del cambio político que finalmente los brasileños promovieron en las urnas. Poco ha durado la esperanza que representaba para la izquierda hispanoamericana el ejemplo de sensatez institucional y de moderación del PT. El escándalo de corrupción protagonizado por José Dirceu- -ex jefe del gabinete del presidente Lula- -amenaza la continuidad de éste al frente de Brasil. El escándalo saltó el pasado junio cuando un congresista del Partido Laboralista Brasileño, Roberto Jefferson, reveló que Dirceu sobornaba a varios congresistas para lo- E grar su apoyo votando diversas iniciativas del gobierno de Lula. Las denuncias han tratado de ser atajadas de varias maneras. Primero, forzando la dimisión de Dirceu y, ahora, reduciendo la presencia en el gobierno de los ministros del PT y reforzando con dos nuevos ministerios la presencia del Partido del Movimiento Democrático de centro- derecha que respalda a Lula. Sin embargo, la capacidad de maniobra de éste se reduce a medida que se conocen más detalles del escándalo. Las últimas revelaciones apuntan hacia una trama generalizada que era conocida por el propio Lula y que utilizaba sistemáticamente fondos provenientes de contratos estatales. Así las cosas, todo está pendiente de cómo se desarrollará mañana la comparecencia de Dirceu ante la Comisión Ética del Congreso brasileño. Si no lograra despejar las sospechas que apuntan directamente al presidente Lula, la situación política se enrarecería gravemente, comprometiendo la estabilidad del gigante brasileño en un momento en el que Iberoamérica asiste a un peligroso repunte del populismo de la mano de los movimientos indigenistas que han vuelto a imponerse en Bolivia y de una Venezuela chavista que oculta cada vez menos sus delirantes designios bolivarianos. PADRE NUESTRO... C OMO expresión de normalidad, el dato resulta revelador: en el 94 por ciento de las iglesias catalanas no se celebra misa en castellano ni siquiera en días de precepto. Como traducción simultánea de la realidad catalana, resultan sintomáticos los intentos de convertir al español en lengua muerta. Chusca y empobrecedora política de acoso, en misa y repicando, la que trata de situar al castellano en la marginalidad, laica y confesional, de una Cataluña donde para cumplir con la Santa Madre Iglesia hay que limitarse a oír y callar. La convivencia lingüística se demuestra andando. Una oración por el español. Padre nuestro...