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ABC DOMINGO 31 7 2005 Los Veranos 93 Muchos peatones y pocos coches cruzan el puente que une o separa, según se mire, Ciudad Juárez (México) y El Paso (Estados Unidos) Dos muchachas otean el horizonte entre Ciudad Juárez y El Paso den la vida anualmente tratando de entrar en Estados Unidos a través de la frontera sur: 407. Hace días salieron los emigrantes y los buenos samaritanos a las calles de Las Cruces, en Nuevo México, para acusar a los minutemen (vigilantes voluntarios armados que pretenden que se cierre a cal y canto la frontera) de racistas. En una de las pancartas se leía: No hemos cruzado la frontera. La frontera nos cruzó a nosotros El profesor y ensayista Harold Bloom, que defiende la tesis de que la gran enseñanza de Don Quijote y Sancho es cuán difícil e importante es escuchar y tratar de entender al otro, quizá el mejor viático para derribar fronteras físicas y Unos carteles anuncian los límites por si acaso las vallas y el puente no fueran suficiente aviso sados indios) pero hincado en el Tercer Mundo. Y trenzando la línea, la herencia no caducada de exploradores, aventureros y frailes españoles que no sólo han sembrado la topografía con todo el santoral cristiano, de San Antonio a San Diego, sino que su rosario de presidios, misiones, caminos reales, plazas, ranchos, vados, apellidos y tradiciones empapa esa otra cintura de América como una segunda naturaleza muy poco conocida en la península. borde una condición indispensable de su tejido narrativo y de su filosofía existencial: Después de cenar siguieron en la mesa, fumando y bebiendo café, y los vaqueros les hicieron muchas preguntas sobre Estados Unidos y todas las preguntas eran sobre caballos y ninguna acerca de ellos mismos. Algunos tenían amigos o parientes que habían estado allí, pero para la mayoría el país del norte era poco más que un rumor Ese rumor bronco y fascinante es el que a partir de mañana empezaremos a rastrear en zigzag, bajo un sol que poco sabe de clemencias. Porque los cielos son mucho más grandes aquí, más inabarcables: caben más nubes, más luz, más sueños. ra el comercio y el contrabanmetafóricas, descalificó en do, la aventura y la muerte, Manhattan la apocalíptica teaunque manda el dólar, vale sis de un colega de Harvard, el peso. Pero son los hispanos Samuel Huntington, quien temayoría abrumadome que la constante llera y el español la lengada de inmigrantes hispanos desvirtuará Es tierra pro- gua que empapa cola democracia estadopicia para la mo limo todo el trazo de este a oeste, como unidense. Bloom no sómezcla de si callandito se estulo cree todo lo contravieran reconquistanrio, sino que apunta sabores y hupor elevación: Estamores, el co- do un territorio arredos Unidos confiscó mercio y el batado. Es tal vez la Texas y California a contrabando, frontera más dramática del mundo, no México y me parece la aventura y en vano allí se frotan un ultraje moral que la muerte como placas tectónilos inmigrantes mexicas la nación más ricanos sean maltrataca y mejor armada dos cuando lo único de la Tierra y un país que pareque hacen es regresar a las tiece aplastado por el peso de su rras de sus antepasados impresionante historia (de la Tierra propicia para la mez raza cósmica de sus antepacla de sabores y humores, pa- Más nubes, luz y sueños En Todos los hermosos caballos primera parte de su Trilogía de la frontera escribe McCarthy, un autor afincado en Santa Fe que ha hecho del