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88 Los Veranos DOMINGO 31 7 2005 ABC ESCENARIOS Gustav Kuhn Joaquín Cortés Inaugura el Festival de Santander con El oro del Rhin de Wagner El director de escena Gustav Kuhn inaugura hoy con la ópera El oro del Rhin de Wagner, el 54 Festival Internacional de Santander (FIS) con el tenor Francisco Araiza y la mezzo Martina Tomcic. Reconoce que, cuando empezó hace 40 años en este género, la ópera ya estaba en crisis, y quizá también 200 años antes pero insistió en la necesidad de que siga existiendo. Kuhn dirigirá el lunes La Walkiria El bailaor cautivó al público romano con su espectáculo Mi soledad El bailaor Joaquín Cortés, vestido de Armani, deleitó el viernes al público congregado en el Foro Olímpico de Roma con el espectáculo Mi soledad Durante hora y media varios miles de espectadores disfrutaron de un montaje en el que participaron diez músicos y seis voces, que transmitieron unos ritmos arraigados en los orígenes gitanos con influencias de jazz, cubanas, clásicas y africanas. JAZZ Ciclo Jazz Ibiza del Injuve De alumnos y maestros LUIS MARTÍN IBIZA. En esta edición el festival se ha convertido en un muestrario viajero de la música que los jazzistas más jóvenes elaboran, preferentemente, en Europa. La jornada inaugural comenzó algo sosuela con la música del grupo de Ester Andújar. Cole Porter en el temario da para pocas aventuras y el permanente scat de Ester (ya saben: canto repleto de onomatopeyas) se hace pelma y monótono. Por fortuna, el piano explorador del alemán Joachim Kühn se pasea por la isla al frente de un trío con buenos músicos autóctonos. Jazz avanzado de buena factura y mejor inspiración. En la jornada siguiente, el puntero de las músicas se detuvo sobre el mapa de Noruega. De allí llega Atomic, un quinteto especializado en dar retratos muy precisos de la inventiva de sus ejecutantes. Penetrar en su complejo ideario no es cosa fácil. Si se cierran los ojos, la opción de Ornette puede aparecer, más o menos nítida, más o menos errónea. Su cataplasma instrumental, música que suena improvisada, llega a Ibiza avalada por los parabienes vertidos para con sus discos Feet music y Boom boom Ambos exploran la atonalidad a través de un temario que, elaborado en las lindes del trompicón premeditado y los clímax obsesivos, permite que la melopea resultante alcance una desenfrenada energía hacia el comienzo y el final del desarrollo de cada una de las piezas. La sinceridad de Fredrik Ljungkvist dialogando con la trompeta y con el resto de instrumentos afecta al aficionado. Es contraria al profesionalismo de quienes están más atentos a la puntuación que al propio significado de lo que se cuenta. El piano le tiene respeto a la melodía. Y la batería y el contrabajo no trivializan su función. En Atomic, un tema es un tema, y cambiar el paso, una obligación. Todo lo contrario de lo que ofrecen los gallegos Fourejazz, demasiado verdes, jóvenes y estáticos. Deben desandar lo aprendido y sacar, si es que la tienen, su propia voz. Pons, Guleghina y Aragall saludan al público tras la gala Duelo de titanes La soprano María Guleghina, el tenor Jaime Aragall y el barítono Juan Pons ofrecieron una gala operística en Perelada, a la que asistieron los Príncipes de Asturias PABLO MELÉNDEZ- HADDAD PERELADA. Esta gala operística era uno de los puntos culminantes de la programación del XIX Festival Internacional Castillo de Perelada, certamen que desde su fundación ha demostrado una decidida vocación lírica. La velada del viernes se transformó, entre nubes de flashes y cámaras de televisión, en uno de los sucesos sociales del verano al contar con la presencia de los Príncipes de Astu- rias, tan observados por el patio de butacas como los artistas que pasearon su arte por el escenario: tres pesos pesados de la lírica internacional: la soprano de Odessa María Guleghina, el tenor barcelonés Jaime Aragall y el barítono menorquín Juan Pons. Directo al corazón Estos dos últimos entraron a matar desde su primera intervención, asumiendo el dúo que abre el último acto de Bohème con auténtica pasión; si bien este Marcello y este Rodolfo hace rato que peinan canas, su entrega llena de sentimiento llegó directo al corazón del público. La Guleghina intentó dejar claro desde sus primeras intervenciones que añora una vocalidad más lírica de lo que le piden los teatros y el público; su Mi chiamano Mimì por mucha dulzura que le puso, no pasó la prueba al torear sin mucha suerte los pianísimos en los que insistió durante toda la velada. Pero cuando esta fuerza de la naturaleza se deja llevar por el instinto, su voz inmensa y timbrada embriaga en ese repertorio que la convierte en única, el de dramática de agilidad. Por eso sus visitaciones a Lady Macbeth fueron lo mejor de su entrega, tanto como esa Abigaile telúrica o esa San-