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46 Los domingos DOMINGO 31 7 2005 ABC ALARMA QUÍMICA 1899 1915 1918 1925 1972 En una conferencia internacional de la paz celebrada en La Haya, se acuerda prohibir el empleo de proyectiles que contengan gas tóxico. Primer uso a gran escala de agentes químicos en el campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial, cerca de Ieper (Bélgica) El empleo en la I Guerra Mundial de 100.000 toneladas de sustancias químicas se saldó con 90.000 soldados muertos y un millón de afectados. El Protocolo de Ginebra prohíbe las armas bacteriológicas y químicas, pero los países no dejan de producir y emplear armas químicas. Concluye la Convención sobre las Armas Biológicas y Toxínicas y los países se comprometen a negociar un tratado contra las armas químicas. (Viene de la página anterior) jetivo de facilitar su rápida evacuación. Además, estos días, se han publicado consejos para los usuarios del Metro de Washington sobre la conveniencia de no bajar la guardia ante olores extraños o líquidos y polvos sospechosos. Además de insistir a los pasajeros que lo mejor es salir corriendo si uno observa que las personas a su alrededor empiezan a toser violentamente, se ahogan, desmayan, vomitan o empiezan a sufrir convulsiones. El mes pasado, algunos de los principales especialistas en terrorismo de Estados Unidos llegaban a la conclusión de que el riesgo combinado de un ataque con armas de destrucción masiva en los próximos cinco años se sitúa en el cincuenta por ciento. Y en el plazo de diez años, ese riesgo se expande al 70 por ciento Dentro de la diabólica intersección entre terrorismo y armas no convencionales, esta amenaza existencial se concentra en tres frentes: Armas biológicas Fundamentalmente son patógenos, como bacterias o virus, que causan enfermedades al ser diseminadas de forma premeditada. Las toxinas y venenos, derivados de fuentes biológicas como el botulismo o la ricina, también entran dentro de esta categoría. Este tipo de cargas- -además de amenazar la cadena de alimentación y reservas de agua- -pueden ser propagadas con ayuda de explosivos, personas o animales contagiados o métodos simples como el correo, como quedó demostrado por los múltiples incidentes de ántrax sufridos por Estados Unidos durante el otoño de 2001. En el ranking de gérmenes o toxinas con potencial aplicación en bioterrorismo figuran la viruela, a pesar de haber sido oficialmente erradicada en 1979, el ántrax, el botulismo, la peste bubónica o neumónica y fiebres hemorrágicas. Aunque se venía considerando que las armas biológicas no estaban al alcance de organizaciones terroristas, los envíos de ántrax tras el 11- S que se saldaron con una veintena de contagios y cinco muertos han demostrado que no se trata de una simple hipótesis de trabajo. Algunos agentes biológicos se trasmiten de persona a persona, Los expertos creen que el riesgo de un ataque con armas de destrucción masiva en los próximos diez años se sitúa en el 70 por ciento aunque se pueden producir deliberados contagios masivos en zonas urbanas. La oportunidad de una rápida y efectiva respuesta se puede desperdiciar porque estas cargas producen síntomas similares a enfermedades cotidianas como la gripe, la neumonía o la varicela. En el caso de las esporas de ántrax, o carbunco, el tratamiento recomendado es un régimen de antibióticos durante sesenta días. La vacuna existente no es rápida ni accesible al público. En Estados Unidos, el gobierno federal so- lo ha administrado esta vacuna de forma limitada, requiriendo seis dolorosas inyecciones durante año y medio. En 1997, el Pentágono contempló la posibilidad de inocular a todo su personal militar, pero en junio de 2002, la Administración de George Bush optó por vacunar a algunas tropas destinadas en el extranjero y acumular dosis en caso de un posible ataque doméstico. Estrategia de acopio también aplicada a la vacuna de la viruela. Armas químicas España no baja la guardia ante un posible ataque NRBQ P. M. MADRID. Sin alarmismos, porque a día de hoy no hay datos concretos de que exista en España un peligro inminente de un ataque nuclear, bacteriológico, radiológico o químico, pero lo cierto es que el Gobierno ya ha puesto en marcha un plan especial para preparar a 1.682 agentes de la Guardia Civil en la prevención y respuesta a atentados de este tipo. Se trata, según el Ministerio del Interior, de adelantar ya una respuesta para evitar que se produzca una acción de estas características que, según los análisis de los expertos antiterroristas, probablemente sería ejecutada por algún grupo de la galaxia de Al Qaida. De hecho, fuentes policiales afirman que existen pruebas de que estas organizaciones han tenido ya contacto con estas sustancias, por lo que la amenaza es real El Plan de Desarrollo del Sistema de Defensa NRBQ está dotado con dos millones y medio de euros y su órgano superior es la Unidad Técnica- NRBQ, que depende funcionalmente del General Jefe de la Jefatura de Unidades Especiales y de Reserva (JUER) del Instituto Armado. Pero además de este nuevo plan, el Gobierno cuenta también con especialistas del Cuerpo Nacional de Policía encuadrados en el TedaxNBQ. Estos agentes ya tuvieron ocasión de actuar en 2001, tras la aparición de sobres con polvo de ántrax en oficinas de correos de Estados Unidos durante los meses posteriores a los atentados de Nueva York. En esas mismas fechas, los especialistas españoles examinaron un millón de envíos sospechosos, todos ellos falsas alarmas. Son compuestos tóxicos utilizados como venenos. La posibilidad más anticipada es que una de estas cargas sea dispersada en un lugar público en forma de vapores, líquidos, aerosoles u otros compuestos sólidos. Aunque algunos de estos agentes tienen un peculiar olor o color, la mayoría resulta imposible de detectar sin ayuda de sofisticados equipos y elaborados análisis. Se supone que continuos avances tecnológicos, fácil acceso a productos brutos y el acceso sin restricciones a información técnica en la era de internet son factores que alientan la proliferación de armas químicas.