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30 Internacional DOMINGO 31 7 2005 ABC Karen Hughes se encargará de la imagen pública de Estados Unidos M. GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Dicen que detrás de cada gran hombre hay siempre una gran mujer, y en el caso de George W. Bush no se trata de su esposa, Laura Bush, sino de su asesora, Karen Hughes. Desde el viernes, esta mujer de 48 años, dulce e inteligente, ha salido de las sombras para asumir un importante cargo en el Departamento de Estado, el de Subsecretaria para Diplomacia Pública. Desde allí su titánica misión será la de cambiar la imagen de EE. UU. gravemente afectada por su política exterior. Bush parece haber entendido que necesita más amigos y menos enemigos, pero cree poder arreglarlo con una campaña de imagen que le ha encargado a la mujer que le educó para presidente. Si tú no vas, yo tampoco contó en su día el Washington Post que le dijo Bush a Hughes cuando se planteó luchar por la Casa Blanca. Hughes, que dejó el periodismo para encargarse de la última campaña electoral de Reagan en Texas, era entonces su jefa de Prensa. Si Karl Rove fue el arquitecto de su estrategia política, Huges lo ha sido de su imagen y comunicación. Lo acompañó de lleno hasta la Casa Blanca como asesora presidencial, para ejercer esta faceta de forma privada desde Texas, a donde volvió para encargarse de la educación de su hijo. El Senado de EE. UU. aprueba la vigencia de casi toda la Ley Patriótica Expiraba a finales de año y da amplios poderes de actuación al FBI b Aunque se endurecen los requisi- tos para que el FBI aplique la ley, el gobierno federal podrá seguir interceptando líneas telefónicas y exigir información personal MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. La intrusiva ley antiterrorista creada durante la conmoción del 11- S se benefició esta semana de la ansiedad mundial que han dejado los ataques de Londres. En una expedita decisión, el Senado de EE. UU. decidió el viernes hacer permanente la mayor parte de la Ley Patriótica que otorga amplios poderes al gobierno federal en la lucha contra el terrorismo. En realidad, los legisladores han visto el resultado del debate para su renovación como un acuerdo de compromiso, ya que los republicanos deseaban ampliar al FBI los poderes para saltarse la legislación vigente y la supervisión judicial a la hora de investigar a los sospechosos de terrorismo. A cambio de renunciar a ello, los conservadores han logrado la renovación de la ley, que vencía a final de año, justo antes de su receso vacacional, con lo que la eliminan de la agenda otoñal. Con ello logran que no empañe la ratificación del candidato al Tribunal Supremo y la del nominado a embajador en la ONU, seis meses atascada. Por su parte, los demócratas han logrado dejar a prueba por cuatro años más los dos artículos más polémicos de los dieciséis que constituyen la ley. Uno de ellos se refiere a la capacidad del Federal Bureau of Investigation (FBI) para exigir información personal a médicos, bibliotecas, compañías financieras, además de otros propietarios sensibles sin necesidad de aprobación judicial. El otro apartado que recibe una renovación condicional es el de su capacidad para pinchar líneas telefónicas, que en esta ley se considera itinerante y por tanto se aplica a todas las líneas que use el sospechoso, en vez de a un sólo número de teléfono. En la versión aprobada por la Cámara de Representantes hace diez días, estas cláusulas reciben diez años de gracia en vez de cuatro, por lo que antes de enviarla a la Casa Blanca para que el presidente la firme, las Cámaras deben llegar a un acuerdo en este punto. Los legisladores que han realizado declaraciones a la prensa no creen que esto sea difícil. duales frente al abusivo poder del gobierno. El miedo a los atentados terroristas, por parte de la opinión pública, y lo impopular que resultaría oponerse a ella en ese contexto por parte de los legisladores han permitido que salga adelante. Mayor supervisión del Congreso Dada la situación, las principales organizaciones de derechos humanos agradecían ayer el que, por lo menos, se hayan endurecido los requisitos y las pruebas que deberá tener el FBI para ejercer estos poderes, una mayor participación de los jueces y una mayor supervisión del Congreso. Aún así, la American Civil Liberties Union dijo ayer esperar que éste no sea el formato definitivo de la ley, sino un punto de partida para cambios mayores en voz de Lisa Graves. Es probable que la decisión de un juez de California de considerar algunos apartados demasiado vagos y por tanto anticonstitucionales, a la misma hora en que se votaba la ley, fuerce algunos cambios. El juez Audrey Collins se refería a un pequeño apartado en el que se habla de entrenamiento, asistencia y asesoramiento a sospechosos de terrorismo, lo que según los demandantes convierte a los que proveen de ayuda humanitaria a refugiados kurdos y tamiles en criminales. Fruto de los atentado del 11- S Desde su nacimiento la Ley Patriótica que permite detenciones ilimitadas por simples sospechas entre otras cosas, ha sido considerada por las organizaciones de derechos humanos como una traición a las libertades indivi- Uzbekistán da seis meses a EE. UU. para que retire su base militar RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. El dictador uzbeco, Islam Karímov, quiere pasar factura a Washington por exigir una investigación sobre la matanza de mayo en Andiyán. Según una nota del Ministerio de Exteriores, las tropas de EE. UU. emplazadas actualmente en Uzbekistán deberán abandonar el país antes de seis meses. Las autoridades uzbecas no han aclarado aún la razón de tal medida, aunque no hay duda de que tiene que ver con el empeoramiento de las relaciones con Occidente a raíz de los sucesos de Andiyán. Uzbekistán permitió en 2001 la instalación de bases norteamericanas en su territorio para facilitar las operaciones en Afganistán. Todo iba bien hasta que Karímov observó cómo Washington se dedicaba a promover revoluciones en antiguas repúblicas soviéticas, y pareció decirse que a él nunca se la jugarían. EPA Tras su chequeo médico, Bush visitó a un soldado herido en Irak ABC WASHINGTON. Como cada año, el presidente norteamericano, George W. Bush, acudió a su revision médica anual al Centro Médico Naval de Bethesda, en las afueras de la capital estadounidense. Una vez finalizado el análisis, Bush declaró sentirse muy bien antes de coger un helicóptero de vuelta a la Casa Blanca. En 2004, el presidente engordó 3 kilos y sufrió un ligero incremento del colesterol. Aún así, los médicos dijeron que estaba en una forma física superior En la imagen, Bush saluda a un soldado herido en Irak que está ingresado en el mismo centro médico.