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ABC DOMINGO 31 7 2005 Nacional 17 dió en un colchón del dormitorio. Lo que se le ocurrió entonces fue salir corriendo de la casa y vio a los atacantes, cubiertos con pasamontañas. Cuando ABC contactó con ella, la mujer estaba decidida a que publicáramos su nombre y su fotografía, pero la familia la presionó para que expusiera su situación de forma más discreta, por miedo a que se incrementara el acoso. Aunque esta militante del PP rehuye la vida en su localidad, tiene hijos que tienen que salir a la calle cada día y soportar que les griten facha a la cara quienes imponen la ley de la calle hasta a quienes tienen la obligación de proteger a las víctimas El hijo de esta militante del PP nos comenta que él ha visto a esa gente amenazar a los ertzainas y policías locales, advirtiéndoles que saben donde viven. Los cócteles molotov son sólo una parte del acoso, que sigue en todos los casos unas pautas de actuación similares, con dianas pintadas cerca del domicilio familiar con el nombre de la víctima, con insultos, con gente que se cruza de acera para no comprometerse con un saludo. La vida cotidiana de estas personas incluye la búsqueda de medidas de protección tan rudimentarias como obstáculos cerca de la ventana donde duermen los niños, para que si lanzan cócteles molotov no les alcancen, porque aunque teóricamente los autores de la kale borroka tienen como misión intimidar más que causar daños personales, en su historial tienen el asesinato de personas como Maite Torrano, la militante socialista que murió quemada en el ataque a la casa del pueblo de Portugalete, o la desfiguración de la cara del ertzaina que recibió de lleno el impacto de otro de esos artefactos en Algorta. La militante del PP muestra la ventana de su casa por la que entraron varios cócteles molotov Familias marcadas Asunta, la mujer de Joseba Markaida, recuerda especialmente la mañana en la que se montó en su coche y, al arrancar, las ruedas se engancharon en un madero rojo con un clavo que había sido colocado debajo de su vehículo. Su marido tiene claro que el objetivo de esa macabra simulación de bomba era mantener a las víctimas bajo la presión del miedo, ya que lo mismo que forzaron la verja de su jardín y colocaron un madero bajo su coche, podrían haber colocado un artefacto explosivo. El portavoz del PSE en el municipio de Berango comenta al hilo del recuerdo de su mujer que quienes pusieron aquel tronco eran conscientes de que ese coche sólo lo utilizaba ella y lo que pretendían era intimidar a quien puede que no tuviera miedo por sí mismo, pero sí por su familia. Asunta guarda también el calcetín deshecho por el ácido de uno de los cuatro ataques con cócteles molotov que ha sufrido su casa. Lo llevaba puesto su hijo y piensa- -como quieren los que les acosan- -que tal vez algún día los daños no sean sólo materiales. La intención para la que estos comandos Y de ETA- -como los describen sentencias judiciales- -han sido creados es para intimidar y, por eso, lanzan una y otra vez cócteles molotov contra las mismas casas, para que quienes ven a su vecino acosado sepan lo que les espera si discuten en público Cada noche cerramos las persianas pensando que pueden volver asegura la militante del PP a la que lanzaron siete cócteles molotov Presentía que antes de que acabara la guerra a mí me tenían que quemar el caserío señala el concejal socialista Joseba Markaida el ideario nacionalista. En ese ambiente hostil, Joseba Markaida sufrió el último ataque al caserío donde vive y que ha reconstruido con sus propias manos el mismo día en el que ETA anunciaba una tregua selectiva que excluía de sus objetivos a los cargos públicos de PSE y PP. Presentía que antes de que acabara la guerra a mí me tenían que quemar el caserío nos dice asumiendo su posición en la compleja sociedad vasca, que conoce bien por su familia, ya que cuando se reúne con sus padres, sus hermanos y sus tíos está con gente del PSE, del PP, del PNV y de Batasuna. Es su madre, afín al PNV, la que pone orden en las sobremesas familiares, dejando claro que se puede hablar de todo sin levantar la voz y sin ofender a los demás. No se encuentra incómodo Joseba Markaida entre quienes comparten ideario con sus acosadores y habla mucho de personas, de amigos de distinta ideología que le apoyan e intentan protegerle. Mi familia vive todo esto como algo normal. Ha asumido el riesgo. Nosotros conocemos a las familias de los que nos lanzan los cócteles molotov nos comenta Markaida tras explicar que antes de presentarae a la reelección como concejal- -con los cargos públicos no nacionalistas en la diana de ETA- -celebró una reunión familiar preparativa en la que entre todos tomaron la decisión de que continuase en la arena política. Las consecuencias de esa decisión no les pillaron por sorpresa. En cada uno de los ataques lo que le pasó por la cabeza a Markaida fue: Ya están aquí Salí con mi escopeta y disparé al aire. Luego comprobé que hubo suerte y que sólo se había quemado una parte del tejado, la antena y la buganvilla. Podía haber sido peor comenta resignado. nombre Chindor -que significa petirrojo en la lengua del Txorrieri explica Markaida- -y un mastín que se llama Jai -alegre, en euskera- -protegen el caserío con sus ladridos, aunque no pudieran evitar que Asunta viera un día como pasaba por encima de su cabeza una gran piedra mientras tomaba tranquilamente café en el jardín. Cambio el miedo por dignidad y por justicia nos dice Joseba Markaida, quien, al contrario que su mujer, no parece tener nada que objetar al hecho de vivir ideando medidas de autoprotección contra quienes él llama los malos Las rutinas de autoprotección La diana con su nombre que durante años estuvo pintada en el depósito de agua próximo a su domicilio parece que le resultó más molesta que los cócteles molotov, porque antes el acoso iba acompañado de insultos, que ahora no son frecuentes. Antes de ser concejal, hace siete años, Markaida era un marino al que le gustaba hablar en euskera por placer Ahora en su casa se siguen unas rutinas, como que sus hijos tienen prohibido acercarse al buzón de las cartas, o coger el coche que utiliza su padre, por si acaso. Su tiempo libre también lo tienen marcado. Tienen miedo a poner en evidencia a sus amigos, entre los que hay gente del Partido Popular con los que compartimos muchas cosas, según comentan. Pase lo que pase en el futuro, el concejal socialista quiere dejar claro que las víctimas van a quedar marcadas, porque los sufrimientos no prescriben Compromiso para los amigos Lo que quema a este concejal socialista- -que proviene de Euskadiko Eskerra- -es la injusticia y la equidistancia y relata con resignación la libertad que ha perdido, su baño mañanero en la playa de Azkorri, el paseo al atardecer, las visitas a los amigos- -a los que ya no quiere comprometer- los partidos de frontón... Pero aquí no hay nadie que no esté voluntariamente señala quitando victimismo a su situación, porque también podía haberse marchado o callado Dos grandes perros, un boxer de