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ABC DOMINGO 31 7 2005 La Entrevista 11 Ariel Sharón en su escaño en el Parlamento israelí AP -Al unir la colonia de Maale Adumim con Jerusalén Este, cortando de este modo el sur y el norte de Cisjordania, ¿cómo garantiza la conexión de un futuro Estado palestino, estipulada en la Hoja de Ruta? -No hay ninguna duda de que conservaremos para siempre Maale Adumim, que es uno de los grandes bloques de población judía de los que hablaba. Pero la parte sur de Cisjordania, Judea, no estará desconectada del Norte, de Samaria. Existen varias soluciones para superar este escollo. Nuestro verdadero problema es que, en el mundo árabe, las poblaciones siguen sin reconocer el derecho del pueblo judío a vivir en un Estado democrático independiente en la cuna del pueblo judío. En nuestra región, las declaraciones, los discursos, las promesas e incluso los acuerdos firmados carecen de valor. Sólo cuenta una cosa: los actos. Si la comunidad internacional quiere contribuir a la paz, debe ejercer una verdadera presión sobre los palestinos para que impongan una interrupción total de la violencia. Esto abriría la vía a todas las posibilidades. Si no, no avanzaremos. ¿Qué argumentos esgrime para el Hizbolá libanés sea incluido en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea? -Hizbolá es una de las organizaciones terroristas más crueles y radicales. Reconocemos la necesidad de que el Libano se convierta en una democracia independiente. Pero no podrá lograrlo si uno de sus actores políticos es una organización armada hasta los dientes. Sobre todo cuando esta organización es la avanzadilla de Irán y de Siria en Líbano. La resolución 1.559 de Naciones Unidas (que exige el desarme de Hizbolá) es sumamente importante. Hay que ayudar a Líbano política y económicamente, pero también esforzarse en reforzar su capacidad en el ámbito de la defensa y la seguridad. Esto tendría una influencia directa en la estabilidad de este país. También es indispensable reducir la influencia de Siria que está directamente implicada en el terrorismo en Líbano y en nuestro país. Los cuarteles generales de las organizaciones terroristas más radicales, como Hamás o la Yihad Islámica, se encuentran en Damasco. Actúan contra Israel, pero actualmente también contra la Autoridad Palestina. Hay que exigir particularmente el desmantelamiento de estas oficinas y su expulsión de Damasco. Asimismo hay que insistir para que evacuen a todas las fuerzas extranjeras de Líbano: las fuerzas sirias, ya que Siria se esfuerza por conservar su influencia, pero también los guardianes de la revolución iraní. ¿Están los atentados de Londres relacionados con la situación en Oriente Próximo, en Irak o en Israel? -No veo un vínculo directo. El Islam radical busca incrementar su influencia y su territorio. Sus partidarios llevan a cabo una lucha de civilizaciones con el objetivo de derrocar el mundo democrático y someterlo a su visión del mundo. Si el mundo libre quiere conservar sus valores, debe actuar con la mayor energía contra el terrorismo. No hay que dejar que nadie influya en estos valores a través del terrorismo. Lo que hoy vemos en Oriente Próximo forma parte de lo que vimos anteriormente desarrollarse en Europa o en EE. UU. -Tienen Francia, Gran Bretaña y Alemania, razones para proseguir las negociaciones con Irán pese a la elección del presidente Ahmadineyad? -Francia realiza una acción muy positiva dentro del trío de potencias europeas frente a la amenaza nuclear iraní. Un Irán nuclear sería en primer lugar un peligro existencial para Israel, pero también un peligro tanto para el conjunto de Oriente Próximo como para Europa. No se puede tolerar que Irán se convierta en una potencia nuclear. Irán declara abiertamente que uno de sus objetivos nacionales es la destrucción de Israel. Este país es un centro del terrorismo internacional. Dispone de los medios balísticos para amenazar Europa. Al mismo tiempo, Teherán juega a retrasar las cosas, al llevar a cabo una negociación a largo plazo con la UE. No hay que dejarle que gane tiempo. Este país no da ninguna señal de estar dispuesto a renunciar a sus esfuerzos nucleares, sino todo lo contrario. Irán debe interrumpir y desmantelar de inmediato todo el ciclo de enriquecimiento de combustible nuclear. Irán desarrolla un programa nuclear civil y un programa clandestino, que se complementan mutuamente. Pero el programa clandestino sigue hoy en marcha. ¿Es usted partidario de aplicar sanciones internacionales? -Los iraníes temen las consecuencias que puedan tener unas sanciones internacionales para la estabilidad de su régimen. La comunidad internacional debe llevar hasta sus últimas consecuencias la lógica diplomática y, a renglón seguido, crear una coalición unida para trasladar esta cuestión al Consejo de Seguridad de la ONU. Unas sanciones económicas y sociales pueden ejercer una verdadera presión sobre el régimen iraní. Tal vez habría que plantearse empezar por unas sanciones económicas antes incluso de trasladar la cuestión al Consejo de Seguridad. -Algunos esperan cambios procedentes del interior de Irán... -El resultado de las últimas elecciones no alienta este tipo de expectativas. Sólo la presión internacional podría crear las condiciones para un cambio en el interior del país. ¿En qué punto cree usted que Europa debería detener las negociaciones? -Lo antes posible, porque lo único que impide avanzar actualmente a los iraníes son problemas técnicos. Una vez que los hayan resuelto, se habrá alcanzado el punto de no retorno. ¿Están ustedes dispuestos a utilizar medios militares para impedir a Irán disponer de la bomba atómica? -No es Israel quien encabeza esta campaña, aunque intercambiemos informaciones con EE. UU. Francia, Gran Bretaña y Alemania. No nos estamos preparando para una acción militar contra Irán y no figura entre nuestros objetivos. Creemos en las presiones internacionales sobre Irán. EDA Le Figaro