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6 Opinión DOMINGO 31 7 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES LA REFORMA AUDIOVISUAL NGEL Acebes, el pimpampum que utiliza el PP para consuelo de los propios y desahogo de los adversarios, asume su papel con tal precisión y brillantez que, más que pensar, metaboliza. Sus dichos y reacciones ante los disparates con que suele obsequiarnos el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no son la consecuencia de una ideología- -el PP no tiene ideología- sino la reacción orgánica de quien ha sabido asumir- ¿a perpetuidad? -un papel relevante en las filas de la oposición. Un ejemplo: el Gobierno, tras mucho pasear la burra de la reforma audiovisual, la más vieja promesa de Zapatero, la presenta en sociedad un M. MARTÍN ratito antes de que todos FERRAND nos vayamos de vacaciones. En realidad, la reforma sólo tiene de tal el etiquetado y el hecho de que, en su día, veinte canales digitales lleguen a cubrir el territorio nacional, no es un augurio de pluralismo. En razón de lo que se arrastra y de lo que se innova, esos canales están condenados, como los que hoy se disputan las audiencias, a padecer el efecto xeros a ser fotocopia los unos de los otros en un marco de competencia desleal marcada por la iniciativa pública. Según Acebes, la reforma audiovisual que pretende el PSOE constituye una extraordinaria cacicada Tiene razón el secretario general del PP cuando afirma, en clara alusión al imperio de Jesús Polanco, que el Gobierno está beneficiando claramente a sus amigos Puestos al abuso, ¿no será más explicable la conducta de Zapatero al favorecer a sus amigos que la de José María Aznar, a quien sus complejos le llevaron a ayudar a sus enemigos? Descodificar el Canal para convertirlo en abierto es una canonjía de orden menor que la inyección de Vía Digital en el entonces anoréxico Canal Satélite para conformar Sogecable, la gran aportación de los populares al desarrollo del mercado audiovisual español. En cualquier caso, lo que más nos afecta como ciudadanos es la parte de la reforma que afecta a las televisiones públicas y, muy especialmente, a RTVE. Hay que esperar a ver otras paridas gubernamentales sobre la cuestión, como la Ley General Audiovisual y la creación del Consejo de Medios Audiovisuales; pero lo que ya puede anticiparse, ante lo diáfano de los síntomas, es que todo seguirá igual. El Estado se queda con la deuda de RTVE- ¡7.500 millones de euros! algo que era inexorable, y, a falta de reformas menores que posibiliten la gran reforma, el contador seguirá marcando al ritmo tradicional. Tampoco puede pedírsele al PSOE, supuestamente en la izquierda, una reforma liberal a la que no se atrevió en sus ocho años de gloria el equipo del PP, en el que siempre estuvo, por cierto, el mismo Ángel Acebes que ahora se rasga las vestiduras porque los socialistas quieren compensar con propaganda su inutilidad para resolver los problemas de los ciudadanos CIVILIZACIONES Á F UE en Teherán, a finales del 2000. Como director de la Biblioteca Nacional, debía firmar unos convenios de colaboración con mi homólogo iraní. En el aeropuerto me esperaban dos funcionarios del Centro para el Diálogo de Civilizaciones, buque insignia de la política exterior de Jatamí. Efusivos apretones de manos, sonrisas y más sonrisas. Uno de ellos agarró mi bolsa de viaje y, con un ademán, me invitó a seguirles. Me acomodé en el amplio asiento trasero del coche e inicié, en inglés, una conversación meteorológica con grandes posibilidades. Nuevas sonrisas y cruce de miradas entre mis anfitriones. No English dijo el chófer. Ah, bueno, pensé, qué torpeza la mía, cómo no se me ha ocurrido que enviarían a alguien que hablase español, y al español pasé con entusiasmo. Sonrisas heladas y nerviosismo creciente: No El abanico se cerraba. Français? No. Italiano? Que si quieres arroz basmati. Pues ya me contaréis cómo vamos a arreglarnos, les susurré telepáticamente con, eso sí, mi más amistosa sonrisa. Arab, Farsi? preguntó el copiloto. Ni JON siquiera jalufo, contesté: Sorry. Más sonriJUARISTI sas: No, no Sorry Así terminó la primera tentativa de diálogo de civilizaciones en que me vi incurso. La barrera más obvia entre civilizaciones distintas suele ser la lengua. No la más difícil de salvar, ni mucho menos, en un mundo donde el bilingüismo individual se va universalizando. Probablemente, dentro de diez o veinte años, el inglés se habrá impuesto como idioma común de la humanidad, pero en algunos países, como Irán, habrá de vencer una fuerte resistencia que no se debe sólo a prejuicios contra Occidente sino a la inercia histórica. Desde los tiempos del Gran Mogol hasta la conquista británica de la India, el persa fue la lengua de relación comercial en una vasta región que comprendía, además de aquélla y la propia Persia, toda Asia Central, haciendo sentir además su influencia en las costas orientales de África. En el ascenso del inglés no sólo ha influido el colonialismo europeo, sino la opción por la lengua de los antiguos colonizadores, como coiné o lengua común, en la India posterior a la independencia. No tiene sentido que los occidentales nos flagelemos por esta cuestión. El choque de civilizaciones que se produce en esa zona del mundo nos atañe, por supuesto, pero no estamos implicados directamente en el mismo, que enfrenta a la India brahmánica y budista, prácticamente anglófona, con el Pakistán islámico y, secundariamente, a todas las sociedades hindúes budistas y cristianas, hasta el Extremo Oriente, con el islam asiático, no árabe (choque que es en algunos casos intranacional, como en Indonesia o Filipinas) Esa purga de Benito que se ha dado en llamar Alianza de Civilizaciones nunca será un remedio contra el choque de civilizaciones, por la sencilla razón de que lo contrario de este último no es la alianza, sino la paz entre civilizaciones (es decir, la ausencia de choques) Lo de la alianza es una majadería indigna del menor comentario. Las civilizaciones no firman alianzas, ni tratados de paz ni declaraciones de guerra. No son sujetos políticos, sino vectores supranacionales de movilización: espacios, economías, mentalidades, como decía Braudel. Ante un choque de civilizaciones- -algo que el denostado Huntington nunca ha propuesto ni deseado- -un político serio debería ser capaz de discernir qué países implicados en el mismo defienden valores más afines a los que sostiene el suyo, y obrar en consecuencia. Entiendo, sin embargo, que es absurdo esperar un comportamiento semejante de quien se ha especializado en destruir alianzas internacionales basadas en afinidad de valores. Del brazo de Erdogan, un islamista presuntamente moderado, nuestro vendedor de remedios milagrosos recorre el mundo con un eslogan averiado en la cartera. Es de suponer que le irá mejor que cuando predicaba la deslealtad hacia los aliados demócratas y el derrotismo y la deserción frente a las milicias del terrorismo islámico desde amistosas capitales musulmanas. Cosechará buenas palabras y palmaditas en la espalda. Lo importante, debe pensar el agobiado Blair, es que no enrede. Mientras tanto, chocan a sus anchas las regiones de la vieja y fracturada España, pero qué son estas nimiedades ante los mares de injusticia y las ansias infinitas de paz que tanto nos conmueven. PALABRAS CRUZADAS ¿Con o contra el islam? NO INSULTAR AL ISLAM EN DEFENSA PROPIA N paseo por el zoco de Mascate, ayer mismo, estremecía a quienes visitamos el Sultanato de Omán desde hace lustros. En este reducto filobritánico, más leal a Londres que ninguna ex colonia o territorio de la Commonwealth, se agranda la brecha entre la clase dirigente y el pueblo que se ve en el mercado. La tímida relajación en el vestir de las mujeres, evidente hace una decada, ha desaparecido. Con una política de tolerancia hacia otras religiones, apertura a Occidente y estricta preservación de su legado cultural, el sultán Qaboos ha transformado un país que sólo tenía 2 kilómetros de carretera asfaltada hace 35 años en un icono de modernidad y respeto de la tradición. Para quienes ondean la bandeRAMÓN ra del islamismo, Qaboos es un traidor PÉREZ- MAURA que ha dado a la mujer derechos que no le corresponden y permite que el Reino Unido tenga en Omán su mayor base en Oriente Medio. Hace treinta años, algunos grandes pensadores cristianos creían que un buen católico tenía más en común con un buen musulmán que con un socialista. Los hechos demuestran hoy que las trincheras- -ojalá que sólo las del pensamiento- -se han redefinido. La cultura cristiana está a un lado, la musulmana a otro. Sería maravilloso marchar todos juntos en una alianza de civilizaciones. El problema llega cuando quieres aliarte con quien te ve como el enemigo a batir. I NSULTAR al islam es una temeridad y una provocación. El conflicto envuelve de un lado millares de asesinos- suicidas en potencia; de otro, a una grande y sólida civilización. El mundo musulmán, extendido desde Marruecos hasta Indonesia, está en plena evolución. En el último siglo, la civilización occidental ha atravesado crisis profundas. Ha decaído sobre todo por las dictaduras totalitarias, el culto del dinero como gran divinidad y por efecto de la televisión, que inyecta violencia directamente en vena, sólo para mejorar su audiencia y su marketing, lo que le hace responsable de incontables crímenes. El islam, uno de los tres grandes monoteísmos, promueve, según sus maestros acDARÍO tuales, la espiritualidad y la paz. Lo cual VALCÁRCEL no impide que los fanáticos partidarios de la muerte salten en pedazos en Madrid o en Estambul, llevándose por delante cuanto pueden. El mundo occidental no debe organizar el futuro del islam, ni la religiosidad hindú, ni el mañana del budismo... Si los occidentales refuerzan su sistema democrático, controlan la fuerza del dinero y apuestan por el espíritu, es decir, por lo inmaterial, tendrán suficiente trabajo. El islam evoluciona poco a poco en Marruecos, Jordania, Omán o Malasia. Pakistán y Arabia Saudí podrían ser sus territorios más conflictivos: dos estados oficialmente pro- occidentales. U ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate