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ABC SÁBADO 30 7 2005 Los sábados de ABC 97 rá parte del currículo curioso y especial de la vid de cada uno. La propuesta, con el viaje de ida y vuelta a Moscú, tres noches de alojamiento, guías y seguro cuesta en 8.500 y 11.500 euros, dependiendo del avión elegido. EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO Holanda, en veleros antiguos Los marineros soñadores de aventuras del pasado tienen un viaje especial en uno de los veleros parecidos a aquellos que conquistaron el mundo en el siglo XVII. El viaje es un tanto peculiar, pues se desarrolla en una de las zonas menos conocidas de Holanda: el mar interior de Ijsselmeer, al norte del país, cerca de Ámsterdam, viendo en sus orillas molinos, tulipanes, canales, pueblecitos y miles de holandeses en su peculiar medio de transporte: la bicicleta. El viaje dura de 3 a 5 días, y los barcos son tipo Klipper o Tjalk, pero renovados y modernizados con agua caliente, duchas y cocina. No caben más de treinta personas. El viaje de tres cuesta 114 euros más 40 de fondo común para comidas, bebidas, combustible y atraques. Las reservas pueden hacerse en Cruceros y Chárteres en Grandes Veleros (e- mail: iboy wanadoo. es y www. a- bordo. com. SILENCIO DEL AIRE E Jardines privados nueva arquitectura, a veces difícil de comprender que, incluso, a algunos no puede gustar, pero que tiene un enorme atractivo por estar transformnando las ciudades. Disfrutar del maravilloso jardín que cuidan otros es un lujo. Bien lo saben los amantes de este arte, que, agrupados en la Sociedad Mediterránea del Jardín (MGS) (www. mediterraneangardensociety. org) recorren los más bonitos rincones, y encima privados, de nuestro Mare Nostrum y también de California, que tiene un clima parecido. La cuota de entrada en la asociación es mínima, pero los privilegios son máximos, pues de vez en cuando organizan viajes a casas que merecen la pena por los jardines tan bellos y cuidados que tienen. La última cita fue en los jardines del palacio de Marataya, del duque de Segorbe, en Andalucía. Heidi Gildemeister, una suiza afincada en Pollensa (Mallorca) acaba de dejar la presidencia que ocupó durante cinco años. Sigue creando jardines, con grandes volúmenes a base de lentisco, a los que corta para dar forma. Su último libro, Cómo hacer un jardín mediterráneo con poco agua es, además de práctico, una joya. Ella fue pionera en Mallorca en adaptar al paisaje las plantas autóctonas mediterráneas un tanto olvidadas por las modas de otros países. La asociación hace viajes por Francia, Grecia, Portugal, Italia y California. Los entusiastas de la jardinería no deberían perdérselos. Patagonia: Travesía por hielo En Iberoamérica, por aquello del idioma, hay mucho español interesado. Para ellos, la agencia Vivencia Andina (www. vivenciaandina. com) ha ideado unos viajes muy especiales: turismo solidario con una ONG o turismo de naturaleza y aventura en Venezuela; senderismo por el lago Titicaca, entre Perú y Bolivia; buceo en la isla de Pascua; escalada al Aconcagua (Andes) o travesía por los hielos de la Patagonia. Viajes que se programan después de entrevistarse con los clientes y ver qué y dónde quieren hacer. Volar en un caza ruso Viajar de forma selecta sólo es cuestión de proponérselo dado las ofertas variopintas que abundan. La mayorista Politours (www. politours. com) ofrece para los amantes de la velocidad un vuelo supersónico en los míticos cazas MIG, que pueden rozar los 5.000 kilómetros por hora. No se requiere preparación especial. Todo está controlado por los pilotos de la base de Ramenskoye, cerca de Moscú, de don- de se parte. Eso sí, antes del vuelo se visitan las instalaciones aeronáuticas y el intrépido viajero debe pasar un riguroso chequeo médico que incluye análisis del nivel psíquico de carga, cardiovascular... Tras una conferencia sobre el plan de vuelo y la firma de un documento asumiendo los riesgos, se realiza el vuelo, que puede ser a poca altura (200 metros del suelo) o también supersónico. El viaje dura treinta minutos y los rusos dan un certificado, que forma- Visitar jardines privados no es fácil. Pero hay viajes para que los forofos puedan verlos, como éste de Pollensa, de Heidi Gildemeister, con plantas autóctonas mediterráneas l periódico es un lugar en el que se puede respirar mientras se escribe. A veces, en un segundo, ya no vale lo que habías pensado escribir ese día, porque de pronto llega una carta con sello urgente, y te parece que si escribieras lo que tenías pensado en vez de lo que te está pasando por la cabeza y por las manos y hasta por el alma en ese momento, cualquier cosa que escribieras, por buena que fuera, resultaría absurda, si escribes en un periódico. Quizás, la tarea del columnista no consista en otra cosa que en atrapar la vida al vuelo, y en que se note tu respirar, sobre el papel, mientras escribes. Tu auténtico, tu verdadero respirar en ese momento. La carta que acabo de recibir, la escribe Carlos Cordero Barroso y su mujer, Petra, ambos maestros de Guadalupe, a los que nombré aquí mismo hace una semana, al haberme acordado de ellos por el incendio en Los Ibores. Está escrita la carta de tal manera que no me queda más remedio que guardar hoy algún silencio para cederles mi espacio, y espero que me perdonen, sé que lo harán, por desvelar su contenido. Tenías que haber visto desde el atrio de la basílica de Santa María de Guadalupe cómo asomaban las llamas tras el Pico Agudo. No eran llamaradas de victoria sino que el incendio, iniciado en Cañamero, volaba feroz por la tierra sin agua arrasando colmenas, animales domésticos y salvajes, encinas, robles, alcornoques, olivos y mil plantas que en otros siglos utilizaron los jerónimos en su farmacia monacal de Guadalupe Al pie del Castaño Abuelo, hemos elevado nuestro pensamiento a Santa María, como lo hizo tantas veces Isabel la Católica, moradora incansable de estos lugares, a los que tenía como su paraíso Ella cuide de los que aman la Naturaleza; de los que luchan contra los incendios como esos hombres y mujeres que han trabajado incansablemente estos días sin que nadie se acuerde de ellos, y que Santa María, también se acuerde de nosotros, que como vecinos estamos muertos porque el silencio se ha apoderado del aire que nos rodea... Petra y yo te abrazamos El valor de la Naturaleza no se puede medir en hectáreas, pues vale más el bosque silvestre y auténtico, que la más extensa de las plantaciones. En este sentido, no ha habido este año peor incendio que el de Los Ibores.