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94 Los sábados de ABC SÁBADO 30 7 2005 ABC INSECTOS EN LA MESA (Viene de la página anterior) en la selva de Venezuela, recién cogidos del árbol. Hay que masticarlos con rapidez para que no corran por la boca y ofrecen un curioso sabor a resina. En Japón se comen saltamontes, larvas de insectos acuáticos, cigarras y crisálidas de gusano de seda; en África, grillos, saltamontes, larvas y escarabajos; en Camboya y Venezuela, tarántulas fritas, cuyo sabor, dicen, es similar al del cangrejo. Y en algunas zonas de China, donde aseguran que se come todo lo que tenga patas, menos las sillas, el escorpión, frito o guisado con verduras, es muy apreciado. Ahora llega a Europa este peculiar universo gastronómico que abre un mundo de posibilidades, sobre todo cuando se agotan los recursos alimenticios en los que nos hemos basado. Tenga en cuenta que de cada diez animales que hay en la tierra, ocho son insectos. Y hay quienes defienden su consumo. Por ejemplo el matrimonio Menzel, Peter y Faith, autores del libro Man eating bugs (El hombre come insectos) con el que pretenden demostrar que los insectos no sólo no son tan asquerosos como parecen sino que, por el contrario, resultan muy sabrosos además de un banco inagotable de proteínas. Según escriben, los insectos aportan a los comensales sibaritas un nuevo universo de aromas y sensaciones, con texturas de insospechados matices y originales combinaciones de sabores, de las ácidas hormigas a las arañas con gusto a marisco. Para Peter lo mejor son los escarabajos de agua tailandeses y los gusanos de la harina con espaguetis. Faith declara que le gustan los gusanos sobre todo cuando crujen en los dientes Otra promotora del consumo de insectos es la española Montse Guillén, propietaria del restaurante Meeting Point, de Miami. El pasado año, en Barcelona, Guillén aseguró que con los insectos pasará lo mismo que con el pescado crudo: hace unos años nadie quería ni probarlo y ahora es algo habitual. Y para demostrar que son el futuro ofreció un menú de gusanos fritos, tamal de escarabajo, mezcal con gusano de maguey y escorpión bañado en chocolate. De momento, a pesar de su optimismo, no pasa de ser puro esnobismo. Los principales productores y exportadores mundiales son Tailandia, Colombia y México. En España se encuentran con dificultad, pero en sitios como Londres y Nueva York llevan ya tiempo con ellos: piruletas con gusano, hormigas envueltas en cacao Huevos de hormiga, grillos, saltamontes y gusanos forman parte del menú de restaurantes de lujo mexicanos Los invertebrados, como estos gusanos envasados al vacío, empiezan a llegar a nuestras tiendas, concretamente se venden en el mercado de La Boquería de Barcelona y aunque a algunos su degustación les da asco, otros los encuentran un delicioso manjar Una tienda llena de productos crujientes y viscosos, pero sabrosos BENJAMIN MINSHAW BARCELONA. Crujiente y viscoso, pero sabroso son las palabras con las que Timón y Pumba describían el placer de comer insectos en El Rey León Seguramente pocos de nosotros nos imaginábamos que esos gusanos, larvas, hormigas, etc, que se comían esos simpáticos personajes formarían algún día parte de nuestra dieta. No es que ya sea así, pero Isaac Petras, que regenta el negocio familiar Bolets Petras del mercado principal de Barcelona, La Boquería confía en que los insectos se incorporen a nuestros platos. La parada de Isaac, que desde hace 28 años vende setas, tiene desde hace algo mas de un año una sección dedicada a insectos comestibles: gusanos, grillos, hormigas, piruletas de escorpiones, todo tipo de variedades, pero siempre con algo de insecto. Después de viajar por muchos países y probar muchos platos diferentes, deci- dió incorporar la oferta de insectos a su tienda y ver qué tal Isaac se muestra orgulloso de que su tienda sea la primera en España y la segunda en Europa especializada en vender insectos para que sean ingeridos. Y es que en Bolets Petras están muy satisfechos con la aceptación de su propuesta. Tenemos 19 de los más de 40 productos que vendemos agotados en estos momentos exclama contento Isaac. La gente que va pasando por la parada observa con sorpresa los insectos. Tanto es así que una empresa le ofreció a Isaac la posibilidad de instalar una webcam para grabar las reacciones. Isaac explica cómo no hay un cliente habitual pero sí que podríamos decir que está desde el snob- -por lo nuevo- -hasta el aventurero, que quiere probar curiosidades de otras culturas Aunque se han hecho estudios para que los insectos formen Escorpiones al vodka, una maceración un tanto peculiar parte de la dieta de los astronautas en el futuro por su gran valor nutricional Isaac asegura que no quieren vender los insectos como la comida sana del futuro sino que animan a la gente a abrir su mente a culturas diferen- tes. En definitiva, a experimentar. Los platos estrellas son unos huevos de hormiga gigantes llamados escamoles procedentes de México, la hormiga culona de Colombia, y unos grillos de Australia. También destaca la sopa de iguana, con unas propiedades afrodisíacas que, según Isaac, no tienen desperdicio De momento, todos los productos son importados y están listos para comer. La gente aún no está preparada para que vendamos los insectos crudos, ya que no saben cómo manipularlos y cocinarlos Aunque Isaac reconoce que por ahora el negocio no aporta grandes beneficios, sí confía en que poco a poco la gente y los restaurantes lo incorporen a nuestra cultura culinaria Mayoritariamente los productos provienen de Asia e Iberoamérica, aunque también hay alguno de África. ¿Y cómo saben los insectos? Una pregunta difícil de contestar. Isaac responde a esa pregunta con otra pregunta. ¿Y cómo sabe el pollo? Pues el grillo sabe a grillo Eso sí, la textura es crujiente y el sabor, dice, tiene alguna retirada a quicos Aunque el gusto no es para nada desagradable, Isaac reconoce que al principio hay que ser un poco valiente, pero que, al cabo, sólo es cuestión de acostumbrarse Isaac no sólo vende los insectos, asegura que también se los come a diario. En cualquier momento entra bien un grillo Y cuánto cuestan estos bichos Son bastante asequibles. Los precios rondan los cinco euros para los aperitivos, que es lo único que ahora se vende. De momento sólo se pueden comprar raciones individuales. Aparte de ir ampliando la selección y variedad de insectos, Bolets Petras tiene preparado un nuevo servicio de comida para llevar que se va a incorporar dentro de unos meses.